馃嚛馃嚜 I puritani en D眉sseldorf

Jorge Espino (Riccardo), Luca Dall鈥橝mico (Giorgio) y Adela Zaharia (Elvira) 漏 Hans Joerg Michel

Diciembre 29, 2019. Cuando uno piensa en Alemania llegan a la mente sin贸nimos de eficacia, eficiencia, prevenci贸n, etc茅tera. Seguramente descubr铆 la excepci贸n que confirma la regla: el pasado 29 de diciembre asist铆 a la cuarta funci贸n de la nueva producci贸n de I Puritani de Bellini en la Deutsche Oper am Rhein. Tal vez debido a su reputaci贸n como una de las casas de 贸pera m谩s importantes de Alemania, qued茅 desilusionado. A las 18:35 (o sea con cinco minutos de retardo) apareci贸 en la sala Stephen Harrison, director de la compa帽铆a, micr贸fono en mano, para explicar que, dado que el clima en esos d铆as era terrible, esa misma ma帽ana recibi贸 una llamada de Bogdan Talo艧, el bajo rumano que deb铆a interpretar el papel de sir Giorgio, para informarle que estaba enfermo, por lo cual debi贸 llamar a Luca Dall鈥橝mico para sustituirlo. C铆nicamente pidi贸 comprensi贸n en caso de encontrar algo err贸neo en la funci贸n y record贸 la absoluta prohibici贸n de tomar fotograf铆as y videos (pues as铆 no queda evidencia).

Lo que me sorprendi贸 no es fue de hecho este cambio de un miembro del elenco a 煤ltima hora, porque literalmente en todo el mundo se hace; lo que no tiene justificaci贸n es la ausencia en una casa de 贸pera de ese tama帽o de understudies o suplentes, o inclusive de un segundo elenco. Fue una ofensa para el pobre bajo italiano lanzarlo al escenario sin que conociera la direcci贸n esc茅nica, los tempi del director o inclusive sus intercambios con el resto del elenco con el que deb铆a cantar duetos, conjuntos, etc茅tera. Literalmente lo arrojaron a los leones. En este punto ya ni hablamos de que ni en los programas de mano (con costo), ni en los flyers publicitarios, ni en el sitio web o redes sociales del teatro apareci贸 el nombre del her贸ico sustituto: ni una hoja avisando del cambio. Un grand铆simo error del teatro.

Por otra parte, la direcci贸n esc茅nica fue firmada por Rolando Villaz贸n, que por desgracia pas贸 sin pena ni gloria; es clara y 谩gil, pero hay escenas y movimientos que evidencian una inmadurez en la Regie. La escenograf铆a es la misma durante toda la 贸pera, salvo por la 煤ltima escena 鈥攃uando se levanta la mitad del claustro en donde se desarrolla toda la 贸pera鈥, mientras que un interesante colpo di scena culmina el final de la versi贸n que el tambi茅n tenor modifica. En esta controvertida propuesta villazoniana, la 贸pera se convierte en tragedia, porque justo en la 煤ltima escena, cuando llega el mensaje de Cromwell con el perd贸n de Arturo, en vez de casarse y vivir felices por siempre, Elvira ve c贸mo Arturo se casa con otra; el esperado Re sobreagudo de felicidad de la soprano se convierte en un grito de desesperaci贸n, con la pobre chica tirada en el suelo viendo c贸mo todos festejan, mientras se cierra el tel贸n.

La soprano rumana Adela Zaharia聽fue una Elvira espectacular, que con una bell铆sima voz cant贸 los sobreagudos con potencia y entonaci贸n perfecta, mientras su coloratura fue clara y 谩gil, con una gran dicci贸n italiana. Su compatriota, el tenor Ioan Hotea, fue un Arturo con buena t茅cnica, quitando la err贸nea manera de querer enriquecer鈥 su interpretaci贸n con pasi贸n absurda, rallentando la melod铆a y cort谩ndola a media frase para respirar. El bar铆tono mexicano Jorge Espino present贸 un Sir Riccardo Forth muy convincente, de l铆nea mel贸dica 贸ptima, un registro central envidiable y una pronunciaci贸n italiana precisa, aunado a que tiene grandes dotes histri贸nicas.

Aunque fue el h茅roe de la noche, el bajo Dall鈥橝mico, como Sir Giorgio Valton, estuvo extremamente nervioso. Su voz era bella, clara y su registro grave se escuchaba sin problemas, a煤n en los conjuntos. El rol de Enrichetta di Francia fue interpretado por Sarah Ferede, el de Gualtiero Valton por G眉nes G眉rle y el de Bruno Roberton, por Andr茅s Sulbar谩n;聽todos, 贸ptimos vocalmente y buenos actores.

La direcci贸n musical le fue confiada al maestro italiano Antonino Fogliani, quien cambi贸 los tiempos de acuerdo con la tradici贸n belcantista. El momento m谩s evidente fue el dueto 鈥楽uoni la tromba鈥, demasiado irregular cuando es pr谩cticamente imposible ser impreciso, pues las cuerdas hacen simples trecillos de fondo mientras los cornos marcan contratiempos: figuras musicales m谩s elementales no existen, pero Fogliani, buscando 鈥渞einventar la rueda鈥, logr贸 arruinar varias veces la entrada de los cantantes y de los trombones que doblan a las voces. Como idea, es v谩lido hacer una nueva propuesta r铆tmica, pero si la compa帽铆a no es capaz de responder a una batuta innovadora, es irresponsable hacerlo de cualquier forma. Encontr茅 una producci贸n inferior a mis expectativas para un teatro de 贸pera alem谩n. Lo 煤nico bueno fueron los cantantes, todos extranjeros.