🇪🇸 Anna Netrebko en Barcelona

🇪🇸 Anna Netrebko en Barcelona
Anna Netrebko Barcelona © Antoni Bofill

Enero 27, 2021. Superado el contagio que le impidió estar en unas funciones de Il trovatore aquí mismo, la diva rusa regresó para uno de esos raros conciertos con piano que ha llamado “Noche y día” y que llevará por otros países de Europa. Sobre la base de canciones rusas, más o menos conocidas de autores del romanticismo se añaden otras (y algún aria o dúo) francesas y alemanas. Incluso una ‘Mattinata’ de Leoncavallo que cierra la primera parte absolutamente fuera de lugar y estilo, pero que gustó al público. 

Obviamente la mayoría de las canciones tenían como tema el título del concierto o alguno que se le podía aproximar. Pero lo que fue difícil de seguir fue el hilo por el cual, por ejemplo, Strauss aparecía entre Rimski y Debussy en la primera parte, y en la segunda entre Rachmaninov y Fauré (no entendí una palabra de ‘Après un rêve’). Está claro que en esta última reinaba la noche y en la primera el día, pero la mezcla de estilos y lenguas no pareció funcionar tan bien. En especial si después de un Debussy no demasiado estilístico apareció el aria de la protagonista de Louise (muy bien resuelta) a la que siguió Chaicovski.

Como quiera que sea, la voz estuvo brillante, siempre un punto demasiado de pecho el grave, pero no había esfuerzo en la emisión y los etéreos pianísimos siguen presentes. Debo decir que brilló sobre todo en los autores de su tierra, y en particular en la célebre ‘No me vuelvas a cantar’ de Rachmaninov, en la que intervino el joven violinista Giovanni Andrea Zanon, que también la acompañó en ‘Morgen’. En las otras dos páginas de ópera (dos dúos con la mezzo Elena Maximova) resultó más oscura en la primera que la mezzo (el dúo de Lisa y Polina del acto primero de La dama de picas), mientras que en la segunda (la ‘barcarola’ de Los cuentos de Hoffmann) las cosas estuvieron más de acuerdo a las respectivas cuerdas. Hizo tres bises entre los que destacó el difícil ‘Il bacio’ de Arditi con todas sus agilidades aunque sin sobreagudo final. El ‘Cäcilie’ final la mostró algo destemplada y en cualquier caso hizo añorar muchas otras versiones (algunas de hoy mismo o ayer). La acompañó todo el tiempo con gran seguridad Pavel Nebolsin, que tomó el relevo de Malcolm Martineau.