🇫🇷 Les Indes galantes en París

La puesta en escena fue de Clément Cogitore y la coreografía de Bintou Dembélé

Septiembre 30, 2019. Si no se ve esta ópera-ballet en París y en esta casa, no se le ve. Hacía tiempo de la anterior producción, que —si escénicamente no era particularmente feliz— tenía color y musicalmente contaba con puntos fuertes. Esta vez la parte musical fue muy equilibrada, pero la excelente labor de Leonardo García Alarcón y su magnífica orquesta, así como el desempeño de todos los cantantes, en general de gran nivel, consiguió un resultado general parejo. No tiene sentido elegir la mejor entre las tres sopranos, aunque por timbre, expresividad y técnica Sabine Devielhe estuviera apenas nada por encima de Julie Fuchs, y ambas por sobre Jodie Devos, que es más soubrette, aunque extraordinaria cantante. 

Entre los señores hubo algunas diferencias porque, por ejemplo, Edwin Crossley-Mercer tuvo partes más pequeñas y su muy buena voz pareció en más de un momento aquejada de engolamiento, aunque su figura es imponente. Matthias Vidal es un buen tenor y simpático actor, pero sobre todo el registro agudo es mejorable (la emisión es riesgosa). Stanislas de Barbeyrac tiene un color y presencia excepcionales, pero también él fuerza innecesariamente cuando llega al agudo. Florian Sempey empezó muy tenso en el Prólogo, pero en el último cuadro estuvo muy bien. La voz más importante y mejor emitida con todo fue la de Alexandre Duhamel que habría debido, para llegar a la perfección, evitar tosquedades interpretativas reñidas con la música de Jean-Philippe Rameau. 

Donde apareció el problema fue en la puesta en escena de Clément Cogitore y la coreografía de Bintou Dembélé, acogidas con júbilo por el público, pero que me parecieron poco acertadas para la música.