Cavalleria rusticana y Pagliacci en Bilbao

Cavalleria rusticana y Pagliacci en Bilbao
Jorge de León (Turiddu) entona ‘Mamma, quel vino è generoso’, con Belén Elvira (Lola) en Cavalleria rusticana en Bilbao © E. Moreno Esquibel

Noviembre 23, 2021. El Euskalduna de Bilbao registró una magnífica entrada ante la reposición de dos de las obras cumbres del verismo italiano: Cavalleria rusticana de Pietro Mascagni y Pagliacci de Ruggero Leoncavallo. La producción propia de ABAO, estrenada en 2015, contaba con el atractivo de presenciar el debut en Bilbao del director israelí Daniel Oren y la confirmación del excelente momento de forma del tenor tinerfeño Jorge de León, tras su reciente triunfo en el Palacio de las Artes de Valencia. 

La escenografía de Gabriele Moreschi fue muy acertada, situando ambas óperas en un mismo escenario, con la salvedad del carromato de los payasos ingeniosamente montado durante la representación de la obra de Leoncavallo. Solo echamos de menos alguna imagen religiosa a modo de procesión en Cavalleria rusticana, detalle importante de cara al espectador que sirve para situar la acción. 

La original dirección de escena de Joan Anton Rechi quedó en esta reposición en manos de Albert Estany. Su labor tuvo bastantes altibajos en la ópera de Mascagni con respecto a los movimientos de los cantantes solistas, aunque debemos destacar aspectos geniales en Pagliacci, como la bailarina que sale de una maleta como inicio del espectáculo, el original prólogo y la presencia de acróbatas, malabaristas, una mujer con zancos, bailarines…

El vestuario ha sido el único aspecto negativo de esta maravillosa producción; tremendamente desacertado, sobre todo en lo que se refiere a los cantantes solistas en Cavalleria rusticana —donde la escena se sitúa en un Domingo de Pascua—, debe corregir urgentemente la presencia de delantales entre las mujeres del coro, cuando llega la hora de la representación en el drama de Leoncavallo.

El Coro de Opera de Bilbao ofreció una gran actuación en ambas óperas, motivado por la espléndida labor del maestro Oren desde el foso. En la obra de Leoncavallo, también brilló el Coro Infantil de la Sociedad Coral de Bilbao. 

La dirección musical del maestro Oren dio una lección magistral de interpretación verista, posibilitó una de las mejores actuaciones de la Euskadiko Orkestra. Pleno de intensidad en su dirección y con una entrega encomiable, su propia voz alentando a la orquesta se apreció durante algunos pasajes de Cavalleria…, título con el que debutó en la ABAO. Concertador excelente, la batuta del israelí brilló en los pasajes orquestales de Pagliacci con un apoteósico final que hizo vibrar al público vizcaíno.

La mezzo italiana Elena Zilio, a sus 80 años, sorprendió en el rol de Mamma Lucia con una gran voz, así como el barítono Carlos Daza en el rol de Silvio, brillante en el dúo de amor con Nedda. La mezzo lanzaroteña Belén Elvira, pésimamente dirigida a nivel escénico, dejó muestras de su calidad canora en el papel de Lola, con el que debutó en Bilbao.

Capítulo a parte merece la actuación del tenor local Mikeldi Atxalandabaso como Beppe. Convincente a nivel teatral, la cavatina ‘Oh Colombina…’, bellamente ejecutada, nos hizo recordar al gran Tito Schipa.

La escena mortal en Pagliacci, con Rocío Ignacio (Nedda/Colombina) y Jorge de León (Canio/Pagliaccio) © E. Moreno Esquibel

La soprano sevillana Rocío Ignacio en el rol de Nedda, gustó especialmente en el dúo de amor con Silvio ‘E allor perche… Tutto scordiam’, cantado con gran lirismo. Como contraste, sacó toda la potencia de su voz en la brutal pelea —vocal y física— con Canio, que emocionó a los asistentes.

El barítono italiano Ambrogio Maestri cuenta con una voz de muchos decibelios, como quedó demostrado en el aria de Alfio ‘Il caballo scalpita’. Demasiado estático a nivel escénico, gustó en el prólogo ‘Si puó?, donde llegó a proyectar las notas agudas hasta los rincones mas recónditos del inmenso auditorio bilbaíno.

La mezzosoprano rusa Ekaterina Semenchuk fue uno de los grandes aciertos de ABAO. Su Santuzza, de antología, impresionó por la gran expresividad y proyección de una voz de muchísimos decibelios. Sus agudos en ‘Voi lo sapete, o mamma’ deleitaron a un público que vibró con un instrumento vocal que se impuso al coro en la emocionante ‘Inneggiamo al Signor’.

El tenor canario De León afrontó los dos difíciles roles protagónicos: un reto al alcance de muy pocos tenores en la actualidad. De voz potentísima, como quedó demostrado en el dúo ‘Ah! Lo vedi’ junto a Semenchuk, su seguridad en el registro agudo pudo apreciarse en el aria ‘Mamma, quel vino e generoso!’, uno de los momentos memorables de la noche. Su bello timbre, junto a una gran entrega, fueron apreciados en Pagliacci, donde a nivel vocal ofreció una de las mejores actuaciones de tenor spinto que se han visto en Bilbao en años. Desde el impresionante fiato en los pasajes de ‘Un grande spettacolo a 23 Ore’, hasta la espectacularidad de su ‘Vesti la giubba’, con unas notas finales que alargó hasta el infinito, el artista tinerfeño emocionó como Pagliaccio al público vasco. Para enmarcar ‘No, pagliaccio non son’, verismo puro ligado al don de la emisión, nos recordó al gran Giuseppe Giacomini —un Canio de referencia al que tuvimos la suerte de ver en Viena— recientemente fallecido.