Concierto de Stanislas de Barbeyrac en Barcelona

Concierto de Stanislas de Barbeyrac en Barcelona
Celimène Daudet acompañó al piano al tenor Stanislas de Barberac en Barcelona © Elisenda Canals

Marzo 21, 2022. El Festival de primavera del Life Victoria continuó con la actuación del tenor francés Stanislas de Barbeyrac acompañado por Celimène Daudet al piano. La primera parte, muy larga esta vez, consistió en la presentación de las jóvenes Sara Carmona (soprano) y Quimey Urquiaga (piano). Ambas estuvieron bien en cuatro lieder de Johannes Brahms, muy conocidos, tres de Hugo Wolf (dos del Italienisches Liederbuch y uno de los Mörike-Lieder, más tres de Edvard Grieg (en alemán también, incluido el famoso ‘Un sueño’). El único problema, aparte del agudo a veces metálico de la cantante, fue su sonrisa fija casi constante: puede tratarse de una cuestión de técnica de emisión, pero en todo caso no es aconsejable y genera monotonía. La pianista no demostró gran personalidad, pero fue eficaz.

Lo mismo puede decirse de la francesa Daudet, que lo demostró también en sus momentos solistas (el Impromptu número 3, op.90 de Schubert) y el arreglo que Franz Liszt hiciera de ‘Am Meer’ de Franz Schubert (que debía abrir la segunda parte, pero por error de la artista concluyó la primera).

Barbeyrac demostró tener voz importante que sonó curiosamente más oscura que en su Pelléas de hace pocos días en el Liceu, con agudos resonantes (tal vez demasiado: no sé si fue la acústica de la sala, pero en algunos fragmentos aturdieron un poco). Lo mejor fueron sus persuasivas y naturales medias voces y el timbre muy homogéneo. De momento no parece un gran intérprete aunque hay momentos de fraseo muy interesantes (en general coinciden con los momentos de dinámica en piano). 

Curiosamente, su intervención fue de más a menos. Presentó seis piezas de Schubert entre lo muy y lo bastante conocidas, de las que destacaría sobre todo ‘Im Abendrot’ y ‘Nacht und Träume’. Los silencios demasiado marcados no dieron precisamente más hondura a ‘Du bist die Ruh’, y tampoco destacaron ‘Ständchen’ (que pareció más bien un aria de ópera, de indudable efecto, pero sin ningún recogimiento) ni el tiempo marcadamente regular de ‘Die Forelle’. 

En la segunda parte se ofrecieron las Lieder eines fahrenden Gesellen (Canciones del camarada errante) de Gustav Mahler, sobre textos del propio autor y que fueron el primer ciclo compuesto como tal por éste. Ya se sabe que Mahler puede ser un hueso duro de roer, y esto es lo que me dio la impresión que sucedía aquí, no sé si por su dificultad intrínseca, o por falta de concentración o si aún faltaba una mayor profundización del texto. 

Vocalmente, Barbeyrac estuvo bien aunque hubo ligeras dudas en ataques y oscilación en la entonación de algunas notas difíciles (no son pocas). Ante los aplausos de la nutrida concurrencia agregó dos composiciones en francés de Henri Duparc, y allí estuvo lo mejor en absoluto de toda la velada, en particular en la primera: ‘Extase’.