?? Despertar al sueño en el IPN

Hugo de Niz (Johathan Harker) y Tomás Castellanos (Drácula)

Una nueva producción de la ópera en un acto y ocho escenas Despertar al sueño del compositor Federico Ibarra con libreto de David Olguín se estrenó online el pasado 22 de noviembre como parte del Primer Festival Cultural del Instituto Politécnico Nacional (IPN) Juan García Esquivel. 

Este montaje contó con la dirección escénica de César Piña y musical de Enrique Barrios al frente de un ensamble —de acuerdo a la dotación original dispuesta por Ibarra— integrado por Natalia Torres en el violonchelo, Iván Sánchez en el clarinete y Arturo Suaste al piano. Luego de su transmisión original gratuita en las redes culturales del IPN, la grabación permanece alojada en la plataforma de YouTube y puede ser vista por el público interesado.

Se trata de una producción diseñada por Piña y que enfatiza el ambiente onírico y fantasmagórico de la obra de Ibarra, quien se basa en la figura vampírica del Drácula de Bram Stoker y el Nosferatu de Friedrich Wilhelm Murnau, al tiempo que proyecta una mezcla atractiva de erotismo, terror y reflexión de naturaleza filosófica sobre la muerte y la eternidad. 

El elenco estuvo encabezado por el Conde Drácula del barítono Tomás Castellanos, quien interpretó a una criatura enigmática, atormentada y a la vez seductora, con una voz homogénea y dicción clara, asunto no menor si se considera que algunas medidas sanitarias, como el uso de caretas, fueron consideradas para realizar esta función en medio de la emergencia pandémica que enfrenta el mundo.

Escena de Despertar al sueño

En el reparto, además de los actores Hugo de Niz como Jonathan Harker y Jorge Cervantes como Bram Stoker, participaron con solvencia las voces y bellas presencias escénicas de las sopranos Liliana Aguilasocho (Mujer 1) y Anabel de la Mora (Mina), así como la mezzosoprano Frida Portillo. La sensualidad —y qué mayor sensualidad que un canto con buena técnica y adecuada emisión como el de las tres damas de la puesta— es uno de los ganchos para entretejer la telaraña de perdición que suponen los chupasangre y su contraparte: el lado amoroso y espiritual del mito. 

La dosis femenina en la obra se percibió con huella firme en primer cuadro o bien a través de puertas-espejos que, de acuerdo al concepto escénico de Piña, remiten a otras dimensiones sobrenaturales, apenas cubiertas por humo, donde el baile también cobró forma con la actuación de los bailarines Martín Morales, Tehutly López, Noé Camacho y Uriel Esquivel. 

Los instrumentos también sonaron con timbres prístinos, no solo por la labor musical de la batuta de Barrios, sino acaso también debido a un diseño de audio que, igual que ocurrió con la dirección de cámaras, ya fue pensado ex profeso para la pantalla (la oferta audiovisual que se puede encontrar virtualmente a raíz de la pandemia), lo que en los primeros meses de la contingencia sanitaria no necesariamente pudo apreciarse así.

Es imprescindible destacar en ese sentido, por su valor para la verosimilitud escénica transmitida en la pantalla, el trabajo de video-mapping y efectos de video de Leobardo Márquez; el maquillaje de Hilda Sánchez; el vestuario de Dolores Rosales, Luisa Sánchez, Tomasa Rivera y Emigdio Fernández, con asistencia de Sheila Bautista; la realización de utilería y tocados de Luis Gerardo García, así como la realización de uñas a cargo de la también soprano Angélica Alejandre. 

Y no menos importante resultó el trabajo de titulaje de Francisco Méndez Padilla, ya que, si bien el libreto está escrito y se canta en español, seguir puntualmente cada palabra resulta importante al estar frente a la pantalla de la nueva normalidad. La captación y retención de las audiencias potenciales del Internet lo requiere y exige.

Esta producción de Despertar al sueño está disponible en YouTube: