🇬🇧 Don Giovanni en Londres

Octubre 8, 2019. Una producción del anterior Director de Ópera del teatro, Kasper Holten, que en su momento no decía mucho, pudo resolver muchos de los baches dramáticos, pero creando otros. Lo más notable de esta reposición fue el rol titular. El bajo-barítono uruguayo Erwin Schrott hace tiempo que es conocido por su brillante caracterización del seductor mozartiano, pero jamás se había visto el otro lado de Don Giovanni que Schrott exploró ahora. Este seductor fue un personaje melancólico, tristón, solitario, que cuando vio amor en otros los espió y se sintió aún más solitario. Esto se presentó muy claro en la escena de Zerlina y Masetto. Cuando ella lo mima, se ve por un costado a Don Giovanni, ¿celoso? 

Erwin Schrott (Don Giovanni) y Malin Byström (Donna Anna) © Mark Douet

Igualmente, durante la escena de ‘Il mio tesoro’, Don Giovanni aparece en un balcón por encima de la pareja, igualmente triste, pero aquí sucede algo extraordinario: Donna Anna deja a Don Ottavio cantando, sube las escaleras ¡y seduce a Don Giovanni! Antes habíamos visto que Donna Anna recibió a Don Giovanni en su cuarto (algo ya visto en muchas producciones anteriores, y algo sin asidero alguno) y se siente celosa cuando Don Giovanni persigue a Zerlina. ¿Qué debe creer el público cuando la ve comportándose así con Don Giovanni? ¿Es una hipócrita? 

Pero esta producción, pese a los problemas ya descritos, contó con un elenco especial. Schrott fue un seductor suave, peligroso, de voz perfecta, timbre atractivo y expresivo. En orden de mérito, Malin Byström fue una Donna Anna fogosa, cantada con voz precisa, redonda, llena de vigor y, como actriz, totalmente en su papel. Louise Alder fue una Zerlina totalmente infatuada con las atenciones de Don Giovanni, tanto que era embarazoso verla tratando de acercarse a él (y no al revés), siendo por momentos un estorbo para Don Giovanni. Las dos arias de Alder fueron un modelo de escuela mozartiana. Myrtò Papatanasiu fue una bella Donna Elvira, pero su canto carecía de legato y por momentos era explosivo. Cuando lograba calmarse, cantó con color bello. 

Roberto Tagliavini fue un Leporello desarrapado, desfachatado y aprovechador, cantado con voz crocante y de buena línea. Daniel Behle presentó un Don Ottavio muy serio y correcto. Vocalmente destacó por su buen legato y voz redonda. Leon Košavić fue un Masetto decidido, y cantó con energía y buen fraseo. Petros Magoulas fue un Commendatore correcto, más bajo-barítono que bajo, pero efectivo. Hartmut Hanechen dirigió con un estilo a lo grande, con alguna que otra desprolijidad en el ataque de las cuerdas.