🇮🇹 Ernani en Novara

Alexandra Zabala (Elvira), Migran Agadzhanyan (Ernani) y Simón Orfila (Silva) © Mario Finotti

Después de casi 100 años, Ernani de Giuseppe Verdi volvió al Teatro Coccia de Novara con muchos vítores. La ópera trata sobre una mujer, Elvira, y tres pretendientes de su amor: Carlo, Silva y Ernani; y, como en sus mejores obras, la historia se enredada con temas de amor, odio, venganza y muerte que se combinan con las impresionantes notas de Verdi.

Para la ocasión, el Coccia reunió a un elenco en verdad excepcional. El director Matteo Beltrami evidentemente saboreó el momento con una suerte de dedicación religiosa, con una batuta que dio vida a cada nota e infundió de entusiasmo a la orquesta de la casa en colaboración con el Conservatorio G. Cantelli y el Coro Giuseppe Verdi de Milán, dirigido por Jacopo Facchini.

Tratándose de una puesta en escena histórica, la propuesta del director Pier Francesco Maestrini fue meticulosa y leal al libreto y a la música de Verdi. El trazo enfatizó cierta inmovilidad de los personajes. Francesco Zito creó los vestuarios suntuosos y la escenografía, y Bruno Ciulli diseñó una iluminación que privilegió la oscuridad, un elemento que también caracteriza a la historia.

Ernani fue interpretado con amplitud vocal y hermoso color por el tenor armenio Migran Agadzhanyan, con una dicción sumamente clara y comprensible. La soprano Alexandra Zabala sustituyó de última hora a Courtney Mills y resultó óptima para el rol, luciendo una voz dúctil y sedosa y exhibiendo su técnica robusta y larga experiencia. El barítono mongol Enkhbat Amartuvshin interpretó el rol de Carlo con bellos colores baritonales. Al final del primer acto aparece el viejo Silva, encarnado por el bajo español Simón Orfila, quien interpretó su aria con apasionados colores bruñidos y tonos ambarinos para luego soltar sus imprecaciones de odio y venganza.