La Novena de Beethoven en Los Ángeles

La Novena de Beethoven en Los Ángeles
Gustavo Dudamel dirige la Novena Sinfonía de Beethoven © LA Philharmonic

Mayo 28, 2022. La Novena Sinfonía de Beethoven es una obra que siempre agrada y es inevitable escucharla y experimentarla en vivo todas las veces que se presente la oportunidad. La considerada “máxima sinfonía de celebración, humanidad y alegría” fue programada por la LA Philharmonic para clausurar su temporada 2021-2022 en la Walt Disney Concert Hall. 

La obra también fue incluida en su extensa temporada de verano al aire libre que la orquesta llevará a cabo en el Hollywood Bowl, que incluirá como otros atractivos la ejecución de West Side Story de Leonard Bernstein, el tercer acto de Die Walküre de Richard Wagner y El lago de los cisnes de Piotr Illich Chaikovski con el Ballet de la Ópera de París (de cuya orquesta es también director musical Gustavo Dudamel). 

Desde la llegada del director venezolano a la LA Philharmonic se ha impulsado la interpretación de obras de compositores hispanoamericanos, además de que continuamente se comisionan y se estrenan obras de compositores mexicanos. Como ejemplo: dos semanas antes, se escuchó en esta sala la Noche de los mayas de Silvestre Revueltas, y se estrenó Altar de Cuerda, obra para violín y orquesta de la compositora mexicana Gabriela Ortiz (de quien se escuchará en el concierto inaugural de la próxima temporada, en septiembre, su obra Yanga, y una semana después su Concierto para violín, hechas por encargo de la orquesta). 

Fiel a esa tradición, como preludio al concierto de esta noche se interpretaron dos estrenos contemporáneos: Esperanza del compositor peruano Gonzalo Garrido Lecca (1975), una alegre obra orquestal en tres movimientos titulados Reencuentro-Remembranza-Porvenir; y La serpiente de colores del joven compositor mexicano Francisco Cortez Álvarez (1983), basada en el cuento homónimo contenido en los libros de texto de tercer año de las escuelas de México, obra de unos diez minutos de duración. Es una radiante composición, en la que destacó la sección de cuerdas de la orquesta, con profusas y alborozadas percusiones y metales, en el que se distinguen destellos y pinceladas evocadoras de la música de Arturo Márquez, José Pablo Moncayo e incluso de Revueltas. 

Ambos compositores estuvieron presentes en la sala y subieron a recibir sus correspondientes aplausos, reconocimiento y felicitaciones por parte de Dudamel, encargado de la dirección musical. Si bien el trabajo de la orquesta al aportar nuevas composiciones a su repertorio musical es digno de reconocimiento, fue poco afortunado programar estas dos obras en la primera parte de una velada en la que el público estaba ansioso de escuchar una obra tan popular y atractiva como la sinfonía coral de Beethoven. 

Dudamel ya no es aquel impulsivo y explosivo director que se viera en el 2009, al inicio de su gestión al frente de esta orquesta, y aunque su pasión se mantiene intacta, hoy se nota un director más mesurado y seguro, que intentó construir y cincelar cada pasaje y movimiento de esta monumental obra, buscando siempre los colores y los matices que contiene. Es difícil pensar que esta pieza pueda dejar insatisfecho a alguien que la escucha, sobre todo en la “Oda a la alegría” del cuarto movimiento, cargada de emotividad. 

La obra se escuchó con fluidez y buena dinámica, aunque en la parte coral y orquestal Dudamel apostó por imprimir fuerza y volumen, aunque se ha demostrado que aquí cabe también la sutileza, causando algunos desfases con los solistas, quienes, colocados entre la orquesta y el coro, lograron por momentos transmitir solo destellos de sus voces que parecieron perderse en la masa orquestal y coral. Aun así, se debe reconocer la nitidez, la flexibilidad y el colorido en el canto de la soprano Jeanine DeBique, o la autoridad, peso, dinámica y resonancia vocal aportada por el bajo español José Antonio López. Los dos cantantes, por cierto, dedican mucho tiempo a cantar repertorio antiguo. 

No desmerecieron el tenor Issachah Savage, por su calidez y amplitud vocal, ni la mezzosoprano Tayler Raven en sus intervenciones. Buen desempeño tuvo el coro LA Master Chorale, dirigido y preparado por el reconocido Grant Gershon, que trabaja también frecuentemente dirigiendo al coro y a la orquesta de la vecina LA Opera.