Leona, Epifanía y Esferas: música mexicana con la OSEM

Leona, Epifanía y Esferas: música mexicana con la OSEM
La OSEM y el Coro El Nevado en el Centro Cultural Mexiquense Anáhuac © Emmanuel Gallardo

Bajo la batuta del maestro Rodrigo Macías González, su director general, la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM) cerró su Temporada 145 con un par de conciertos de música mexicana contemporánea presentados el 10 y 11 de diciembre. El primero tuvo lugar en el Conservatorio de Música del Estado de México, en Toluca, mientras que el segundo se realizó en el Centro Cultural Mexiquense Anáhuac, en Huixquilucan.

Con éste —el programa número 12 de su Temporada—, la OSEM también celebró sus 50 años de historia musical, además de conmemorar el 200 aniversario de la consumación de la Independencia de México. Si estos motivos abonaron a que el par de conciertos tuvieran un espíritu festivo, el cuadro celebratorio se complementó no solo porque el programa se integró con música mexicana de nuestros días, sino también porque dos de las tres obras interpretadas tuvieron su estreno mundial.

De hecho, y como muestra de que el catálogo musical mexicano se mantiene vivo y en crecimiento gracias a encargos de obra y a su programación por parte de diversas agrupaciones con visión nacionalista —como la que también abraza la OSEM—, los tres compositores estuvieron presentes y antes de iniciar las funciones mantuvieron un conversatorio con Macías.

Así, Lilia Vázquez Kuntze (Ciudad de México-1955), María Granillo (Torreón, Coahuila-1962) y Francisco de Paula (Ciudad de México-1951) compartieron ante el público las motivaciones creativas que dieron origen a sus obras y explicaron algunos de sus aspectos técnicos. 

Macías subrayó lo importante y afortunado que resulta tener a compositores vivos en las salas de concierto para conocer impresiones sobre sus obras de viva voz, lo que evidentemente no ocurre con compositores del repertorio clásico que ya no se encuentran en el mundo.

El programa inició con el poema sinfónico Epifanía, estreno mundial de Francisco de Paula. En sus tres movimientos (I. Pandemia; II. Desasosiego y soledad; III. Esperanza), el autor se aproximó a la experiencia humana en medio de la actual epidemia que enfrenta el mundo y que ha traído justo una serie de sensaciones intensas que trató de plasmar a través de la música orquestal.

Esa gama de sentimientos —un tanto primigenios y básicos desde el punto de vista de su concepción sonora— como la tristeza (cuerdas), el miedo y la angustia (metales y percusiones) o la fe y la resiliencia (conjunto), fueron expuestos con aires románticos beethovenianos y brahmsianos, además de una apreciable claridad en su orquestación. 

Como segundo número del programa se ofreció Esferas, una obra de Lilia Vázquez Kuntze que fuera estrenada en noviembre de 2016 por la hoy Orquesta Sinfónica Mexiquense, en ese entonces dirigida por el propio Rodrigo Macías. 

A pesar de su brevedad (alrededor de 8 minutos), esta pieza logra crear una atmósfera contemplativa y casi extática, en la que su autora mezcla y a la vez consigue una amplia y bella riqueza de timbres, texturas y ciertamente emociones que fluyen hacia el interior del escucha tanto como a un sentir cósmico en el que todo parecería tocarse.

Rodrigo Macías, titular de la OSEM, y Alejandra Gómez, mezzosoprano

Como cierre del concierto y de la temporada  —en el otro estreno mundial de la noche—, la OSEM interpretó la cantata sinfónica Leona de María Granillo, con la participación del Coro El Nevado dirigido por Manuel Flores, la mezzosoprano Alejandra Gómez y el bajo Charles Oppenheim como solistas, además de la labor de Bertha Vega como narradora.

En esta obra, integrada por nueve cuadros, Granillo aborda momentos relevantes de Leona Vicario, personaje capital en la guerra de independencia de México no sólo como insurgente, sino también como periodista, papeles en su heroica biografía que van más allá de ser la esposa del abogado, poeta y también independentista, Andrés Quintana Roo.

Para la elaboración del texto de Leona, con el que logra destilar una historia apasionada, resonante y admirable muy cercana a la apología, la compositora se apoyó en el chef e historiador Rodrigo Llanes Castro. 

Además del pueblo, algunos otros nombres significativos de la biografía del poder mexicano como Lucas Alamán, Agustín de Iturbide o Vicente Guerrero relucen en un drama que sonoramente es cifrado con variados géneros musicales con ecos latinoamericanizados como la conga, el vals o la marcha.

Por momentos, la música de Leona toma la plasticidad de una banda sonora cinematográfica que pudiera evocar a Danny Elfman, Ennio Morricone, Monty Norman, John Barry o Jerry Goldsmith, lo que si bien genera un múltiple atractivo sonoro, dificulta asociarlo como una fusión al carácter de la historia, sus personajes o su narración.

No obstante, la imagen musical mostrada por Granillo posee una identidad propia y no deja de ser personal. Su escritura vocal alcanza grados de preciosismo y permite el lucimiento de los solistas (salvo en ciertos momentos en que deben enfrentarse a una densa orquestación sin matices), factor que aprovecharon al máximo la mezzosoprano y el bajo de este programa.

Alejandra Gómez, poseedora de una voz delicada y expresiva, mostró una deliciosa línea de canto, calidez, y opuso la belleza de su arte sonoro (sus vocalises flotaron luminosas por la sala) como una personalidad que se levanta casi moralmente del escarnio y las difamaciones que le lanzan los enemigos a Leona Vicario. 

El bajo Charles Oppenheim interpretó al Juez que condena a Leona Vicario, y al conservador Lucas Alamán © Emmanuel Gallardo

Por su parte, Charles Oppenheim elaboró un canto convincente, con autoridad e histrionismo, acentos necesarios para colocar el rancio y radical discurso conservador de Alamán y mantenerlo creíble. Su instrumento sorteó sus intervenciones con musicalidad, resonancia y un color homogéneo, cualidades que afirman la madurez de su trabajo artístico. 

Rodrigo Macías consiguió una interpretación clara, articulada y que muestra la compenetración de su batuta con la OSEM. Su dirección es fresca, ágil, sin recargar el sonido. Su labor se mantiene atenta a las entradas, al fraseo y, en general, al equilibrio. Sin dejar de mostrar un aliento pedagógico y didáctico con el público al que se dirige, como lo ilustró el conversatorio inicial, una aproximación y entendimiento musical que lo distingue.

Así concluyó la OSEM su Temporada 145 —con la participación más numerosa de sus integrantes desde que iniciara la pandemia—, pero no el año. Aún restan las presentaciones de sus conciertos navideños 17, 18 y 19 de diciembre en Toluca, Texcoco y Huixquilucan. Sólo entonces habrá cerrado el 2021.