🇮🇹 Les pêcheurs de perles en Turín

Escena de Les pêcheurs de perles en Turín

Octubre 20, 2019. La decisión de inaugurar la temporada turinesa con una obra muy poco representada fue ciertamente valiosa. Afortunadamente, en tiempos recientes parece que esta ópera juvenil de Georges Bizet comienza a generar más interés que antes. El libreto es bastante frágil y, por lo tanto, también la historia, pero la belleza de la música bizetiana —¡aún antes de cumplir los 25 años!— realmente vale la pena. 

Ryan McAdams dirigió con seguridad una partitura que ya ha frecuentado, con refinamiento y una cuidadosa búsqueda del lirismo irreprimible que evoca la partitura.

Nourabad fue interpretado por el bajo Ugo Guagliardo con timbre y tono bien plantado. Zurga fue cantado por el barítono Fabio Maria Capitanucci, recuperándose de una reciente indisposición, a pesar de lo cual su emisión adquirió firmeza de emisión y temperamento. Kévin Amiel interpretó a Nadir con voz homogénea, aunque también con cierto esfuerzo en el fraseo, que compensado por un buen volumen.

Leïla fue interpretada por una dulce Hasmik Torosyan, soprano armenia, quien ofreció su canción y su romanza con particular sensualidad y suavidad, lo cual enriqueció enormemente a su personaje. El coro, dirigido por Andrea Secchi, siempre es superlativo y a veces, como en este caso, ocultó cierta simplicidad en la producción de Julien Lubek y Cécile Roussat (dirección de escena, vestuarios, coreografía y luces). Es claro que la historia es un cuento de hadas, pero desafortunadamente los creativos la confundieron con una infantilización extrema.