🇪🇸 L’occasione fa il ladro en Barcelona

🇪🇸 L’occasione fa il ladro en Barcelona
Alejandro Baliñas (Martino) y Jan Alem (Don Parmenione) en L’occasione fa il ladro © Antoni Bofill

Junio 10, 2021. Luego del concierto inaugural del Primer Festival Rossini en Barcelona, tuvo lugar la primera función de una ópera completa del «Cisne de Pésaro». Se trata de L’occasione fa il ladro, una de las farsas de un acto que marcaron su presentación en el mundo lírico en Venecia.

La obra será juvenil, pero ya presenta a un autor perfectamente reconocible (incluso en su infaltable tormenta y en algún crescendo aún tímido). En consecuencia, no es nada fácil de cantar. La obra se ha repuesto, pero no mucho, así que la elección fue buena. El foso de orquesta del Teatro Romea finalmente se volvió a abrir y para esta obra es suficiente (aunque no para la distancia de seguridad). Correctamente, el clave fue colocado en un palco (un aplauso para Viviana Salisi, también con alguna improvisación digna de nota, como ocurrió asimismo en algún pasaje orquestal), y la dirección de la Orquesta Barcelona Concertante de Assunto Nese fue buena, aunque sonó algo fuerte y las maderas predominaron sobre las cuerdas, muy sordas. 

La puesta en escena de Anna Ponces trasladó la acción al mundo de la mafia, pero sin mayor originalidad, y fue buena la idea de poner a dos esbirros (actores mudos, muy adecuados, Jorge Agustí y Óscar Tramunt) del «capo» (Elías Ongay, un correcto Don Eusebio). Decorados y trajes fueron esenciales (no sé si amo y criado —Don Parmenione y Martino— en bañador fue una idea muy cómica) y simpáticos dentro de lo elemental.

De los cantantes destacaron tres: Martino, por la riqueza de la voz del bajo Alejandro Baliñas;Berenice, por la capacidad técnica de Natalia Pérez; y Parmenione, por el buen hacer musical y vocal (el más equilibrado de todos) de Jan Alem. En el papel secundario de Ernestina se lució mucho por su desenvoltura y simpatía Lucía Iglesias, aunque no tengo claro que sea una mezzosoprano.

El único punto débil fue el héroe romántico, Conde Alberto, de Alberto Ballesta, quien debería revisar su emisión. Además, exhibió un timbre no muy grato, una extensión no muy sobrada y una actuación esforzada, pero poco natural. Hubo mucho público y la acogida fue calurosa.