馃嚠馃嚬 Marino Faliero en B茅rgamo

Escena de Marino Faliero en B茅rgamo 漏 Gianfranco Rota

Noviembre 20, 2020. Gran coraje el de B茅rgamo, una de las ciudades m谩rtires del virus (quiz谩 la primera y m谩s golpeada), que insisti贸 en no suspender su Festival Donizetti 2020, aunque supusiera realizarlo sin p煤blico (o casi), renunciando a una parte del mismo (solo se utiliz贸 el Teatro Donizetti apenas acabado de restaurar) y soportando adem谩s contratiempos diversos por cambios en los repartos. Dejo constancia de que la rese帽a se ha realizado sobre el streaming en directo desde la red del teatro (y, para m铆 al menos, no tiene la validez de quien la ha visto en vivo).

Se inaugur贸 con esa 贸pera rara 鈥攈oy, pr谩cticamente desconocida鈥, que es la que m谩s cerca estuvo de poderse calificar como un t铆tulo 鈥減ol铆tico鈥 de este autor, y con momentos musicales y teatrales que hacen pensar en el primer Verdi (en particular en las dos voces graves). La obra solo empieza a andar a partir del gran d煤o entre bajo y bar铆tono y 鈥攁unque con alg煤n altibajo鈥 sigue en ascenso hasta lograr un tercer acto muy moderno, pues no termina con la gran aria de rigor de la protagonista, que tiene lugar antes. Tal vez habr铆a sido mejor conservar el preludio original y no la obertura posterior, que es muy endeble.

Riccardo Frizza es un buen director en este repertorio, y tanto la orquesta como el coro (preparado por Fabio Tartari) respondieron bien, ubicados en la escena y foso. El espect谩culo se desarroll贸 sobre una inmensa estructura tubular por el que caminaron los personajes, distanciados, con guantes, mascarillas y un espantoso vestuario m谩s o menos 鈥渃ontempor谩neo鈥 y de un mal gusto absoluto, que se extendi贸 a los mimos o bailarines que fastidiaron lo suyo con movimientos exc茅ntricos y rid铆culos 鈥攅n un momento hicieron de titiriteros de los personajes鈥, hasta que en la escena final logramos deshacernos de ellos y, muy tarde, las cosas mejoraron.

La obra fue escrita y estrenada en Par铆s (y luego Londres) paralelamente a I Puritani de Bellini y con el mismo cuarteto protagonista en ambas ciudades (los legendarios Giulia Grisi, Giovanni Battista Rubini, Antonio Tamburini y Luigi Lablache), y esto es algo que se debe tener presente cuando se trata de una exhumaci贸n importante. Parma en su momento supo hacerlo. De aquel reparto casi ideal solo repiti贸 (y no fue la primera elecci贸n) Michele Pertusi en el rol protag贸nico, dando clase de canto, de fraseo y de estilo.

Le sigui贸 de cerca Francesca Dotto (Elena, la casada infiel), que parece abrir demasiado la boca al cantar, pero que lo hizo muy bien y con una voz importante y extensa, bastante bien timbrada; hasta donde se pudo apreciar, fue una actriz convincente. El bar铆tono l铆der de los populares (Israel, un papel que presagia a algunos de Verdi) fue el muy correcto aunque no demasiado interesante Bogdan Baciu (salvo alg煤n engolamiento, cant贸 bien; aunque pareci贸 mon贸tono). Interesante, dentro del nutrido grupo de secundarios (discretos), el malvado Steno de Christian Federici, mejor cantante que actor. El papel del m铆tico Rubini estaba destinado a Javier Camarena, que tuvo que cancelar. Michele Angelini hizo lo que pudo con un rol que manifiestamente lo exced铆a. Ana茂s Mej铆as fue interesante en el peque帽o rol de Irene en el 煤ltimo acto.