🇦🇹 Orphée aux enfers en Salzburgo

© Monika Rittershaus

Agosto 23, 2019. Tradicionalmente, la opereta se presenta en otros lugares, pero no en Salzburgo. Sin embargo, el festival no quiso alejarse de las celebraciones internacionales del año Offenbach en su 200 aniversario natal y la selección recayó en Orfeo en los infiernos, en una puesta escena de Barrie Kosky. 

Para muchos de los espectadores de esta noche de estreno, la propuesta fue poco más que un entretenimiento superficial. Pero para otros fue una refrescante producción que logró atraer a un público más joven. La propuesta de Kosky fue un mundo fantástico lleno de brillos dorados e ideas centelleantes. 

Al inicio de la función, la legendaria mezzo Anne Sofie von Otter (todavía de apariencia atractiva aunque con una voz pálida) apareció frente a la cortina y expresó algunas palabras en sueco: la pareja real de Suecia estaba entre el público. 

La noche se la llevó el actor Max Hopp, quien parecía sacado de una película de la era del cine mudo. Pronunciaba los textos de varios cantantes y estos solo tenían que mover sus labios, con una sincronía casi perfecta, lo cual fue hilarante, especialmente cuando a Eurydice (la excelente soprano Kathryn Leweks) la escuchamos “hablar” con una voz masculina profunda y soez.

Los demás solistas también nos agraciaron con sus buenas voces y talentos actorales: la versatilidad de Marcel Beekman como Pluto fue impresionante. Joel Prieto, como Orpheus, mostró una voz pequeña pero elegante y la capacidad mímica de Martin Winklers fue grandiosa como Jupiter. 

La Filarmónica de Viena bajo la batuta de Enrique Mazzola acompañó a los solistas con ágiles tempi. El coro del Vocalconsort Berlin no sucumbió ante los solistas y a la orquesta: también destacaron por su desempeño vocal y actoral.