🇮🇹 Recital de Marina Rebeka en Milán

Marina Rebeka cantó un programa diverso en su presentación en La Scala de Milán

Octubre 20, 2020. Un recital que comenzó con dos tropiezos que sirvieron para agarrar vuelo y llegar a un éxtasis vocal con la soprano letona Marina Rebeka acompañada al piano de Giulio Zappa tuvo lugar la noche del 20 de octubre pasado en el Teatro alla Scala.

Elegantemente ataviada en un vestido de noche y joyas, la soprano saludó al público milanés mientras colocaba su iPad en un atril para poder seguir la música despreocupadamente. La primera parte del recital estuvo dedicada a canciones del repertorio italiano. Valientemente, comenzó con Verdi. De las Sei romanze, interpretó la mitad: ‘In solitaria stanza’, ‘Ave Maria’ y ‘Brindisi’. Así de elegante como su vestimenta era su voz en este repertorio: aterciopelada y bella, pero también discreta y sobria. 

El primer problema de la noche llegó en el ‘Brindisi’, pues la partitura marca tres ataques de piano solo antes de la entrada de la voz y Rebeka entró en el segundo, Zappa la alcanzó y no pasó a mayores; pero un error es un error. La misma Rebeka tomó con humor esta distracción sonriendo al público, quien lo dejó pasar.

Prosiguió con Tosti, una inspirada versión de ‘Vorrei’ y de ‘Visione’, para finalizar el primer tiempo del recital con Respighi: ‘Notte’, ‘Pioggia’ y ‘Nebbie’, y justo aquí, casi al final, vino el segundo tropiezo: en ‘Pioggia’ nuevamente Rebeka se distrajo y olvidó parte del texto justo al final de la pieza. Fue aún más evidente cuando se abalanzó sobre su iPad para orientarse; pero, al no estar en la página adecuada, perdió valiosos segundos tratando de encontrar la página correcta. Mientras Zappa terminaba la pieza, la mirada de Rebeka se clavó en el piso, arrepentida de la evidente distracción en una ocasión tan importante para ella y en un escenario histórico como la Scala.

Luego del intermedio le fue entregado el premio «Artist of the Year» por parte de los International Classical Music Awards que debía de haberse realizado en Sevilla en marzo, pero que debido a la pandemia se pospuso, por lo que se decidió homenajearla a mitad de su recital milanés. Tras la breve ceremonia, la cantante estaba lista para la segunda —y me atrevería a decir que tercera— parte, resurgiendo como ave fénix en otro hermoso vestido de diseñador para interpretar de una manera superior a la parte italiana el repertorio ruso. Comenzó con tres piezas de su compatriota César Cui: ‘La estatua en Carskoe’, ‘Yo recuerdo una tarde’ y ‘Yo toqué una flor’, seguido de otra tríada, pero ahora de Chaikovski: ‘Dime a la sombra del follaje’, ‘Olvidar así rápido’ y ‘El día reinó’. 

Durante todo este repertorio se notó plena y concentrada, y junto con el versátil Zappa cerró el concierto con las romanzas del op. 38 de Sergúei Rajmáninov: ‘La noche en mi jardín’ n.° 1, ‘Margherite’ n.° 3, ‘El sueño’ n.° 5, seguido del op. 34, ‘Disonancia’ n.° 13, y finalmente, del op. 14, ‘Aguas de primavera’ n.° 11.

El público, conmovido por la íntima versión de Rachmáninov, aplaudió a rabiar. Mencioné que hubo una tercera parte, que sin duda fue la mejor de todas: la de los encores, que fueron íntegra y correctamente destinados a la ópera italiana, donde Rebeka pudo evidenciar el repertorio que la ha puesto en los en los mejores escenarios internacionales.

En un italiano perfecto, Rebeka dijo: “Mi sueño ha sido siempre cantar esta pieza en este escenario” y comenzó Zappa con una introducción sublime de ‘Casta Diva’ de Norma de Bellini, para dar paso a la voz de Marina que con un legato envidiable y un fiato sobrecogedor hicieron suspirar a los milaneses. Siguieron con ‘Un bel dì vedremo’ de Madama Butterfly de Puccini, cuando finalmente llegó ese agudo que estábamos esperando desde hacía casi hora y media: simplemente maravilloso. Después interpretaron ‘Mercè, dilette amiche’ de I vespri siciliani de Verdi, con dominio escénico y acompañamiento preciso por parte de Zappa. 

Luego de otra ola de ovaciones, Rebeka dijo estar cansada y agradecida, pero se retiró con ‘Ebben? Ne andrò lontana’ de La Wally de Catalani, cerrando con broche de oro este emotivo recital, que fue in crescendo hasta llegar a un verdadero éxtasis por la particular y hermosa voz de la soprano, el talento de ambos artistas y la evidente química que existe entre ambos y que se hizo evidente frente al público asistente.