🇩🇪 Romilda e Costanza en Bad Wildbad

Julio 19, 2019. Después de la inauguración del Festival Rossini en Wildbad con un imponente Matilde di Shabran, nos sorprendió la factura de Romilda e Costanza, la primera ópera italiana del compositor alemán Giacomo Meyerbeer, que se estrenó en el Teatro Nuovo de Padua el 19 de julio de 1817.

Poco más de 200 años después volvimos a escuchar esta partitura, presentada en forma de concierto. En este caso, el género semiserio lo aporta el libreto de Gaetano Rossi, que da vida a una historia centrada en las intrigas en torno a la sucesión del trono de Provenza. Los intrincados afectos se entrelazan con odas entre Romilda y Costanza, enamoradas del mismo hombre, y las envidias de los hermanos Teobaldo y Retello, con algunos ingredientes cómicos y elementos trágicos que se suceden antes del final feliz, alcanzados después de varios giros en la historia. La majestuosa partitura parece anunciar los futuros logros que tendría la carrera de Meyerbeer, inspirado por la explosión de formas iniciada por Rossini. 

La ejecución en Bad Wildbad dejó en claro el éxito inmediato de algunos números: la obertura, el terceto entre Costanza, Romilda y Teobaldo ‘Che barbaro tormento’ y la compleja gran escena de Romilda ‘Ombre ferali della morte… Se il fato barbaro’ concebida para la mítica Rosmunda Pisaroni. El cuidadoso trabajo de Luciano Acocella, al timón de la diligente Passionart Orchestra Krakow y del Górecki Chamber Choir, preparado por Marcin Wróbel, mantuvo cerradas las filas que acompañaron a los solistas. Su lectura quiso darle a Meyerbeer una interpretación desprovista de influencias y convicciones posteriores que tienden a buscar en los distintos autores conexiones estilísticas con los principales compositores del momento. Los recitativos acompañados estuvieron a cargo de Andrés Jesús Gallucci y fueron ejecutados con pleno dominio expresivo.

Dos artistas provinieron directamente de Matilde di Shabran: Emmanuel Franco y Giulio Mastrototaro. El primero encarnó a Albertone, Castellano di Senanges, con una voz firme, grata actitud escénica y atención a las frases, tal como hizo en Rossini. El segundo, en el rol de Pierotto, amigo de Teobaldo, confirmó la impresión positiva que proyectó, gracias a su facilidad interpretativa, en su atención al texto. Los roles de los hermanos Teobaldo y Retello se confiaron respectivamente a Patrick Kabongo y Javier Povedano. El tenor africano profundizó su dominio de los pasajes belcantistas de su rol con clara dicción italiana, en tanto que el barítono español asumió el personaje, en perfecta sintonía con el villano de la situación, con color persuasivo y fluidez en sus matices. La soprano rumana Luiza Fatyol cantó el papel coprotagónico de Constanza y la mezzosoprano italiana Chiara Brunello hizo lo propio con Romilda.