Opinión: Los primeros frutos de Ricardo Ceballos

Opinión: Los primeros frutos de Ricardo Ceballos

Zuniga (a la izquierda) en Carmen

Conocí al bajo de 27 años Ricardo Ceballos hace algunos años, cuando era becario de SIVAM. Estaba tomando clase con la soprano Maureen O’Flynn. Me impresionó su voz. Lo perdí de vista hasta hace poco, a raíz de que ganó el primer lugar en un concurso local de Indianapolis. Él estudia en la Jacobs School of Music de la Universidad de Indiana, donde cantó recientemente el rol de Dulcamara en L’elisir d’amore. En mayo pasado cantó el rol de Colline en una producción de La bohème de la Fundación Beckmann en Guadalajara. Lo contacté sobre estos proyectos recientes, y me respondió, en primera persona.

Soy originario de Colima y ahí fue donde comencé a acercarme a la música. Mi principal influencia musical ha sido mi primo Benito Rodríguez, quien siempre me ha aconsejado en mi carrera como cantante de ópera. Luego de haber comenzado mis estudios musicales en el IUBA (Instituto Universitario de Bellas Artes), gracias al maestro Andrés Sarre decidí mudarme a Mazatlán donde me volví alumno de la maestra Martha Félix y el maestro Enrique Patrón de Rueda, a quienes tanto quiero y admiro.

Más adelante fui seleccionado para incorporarme al taller de perfeccionamiento operístico de SIVAM, donde pasé dos años formándome con la ayuda de maestros de renombre como Teresa Rodríguez, Vlad Iftinca, Joan Dornemann, John Fisher, Sergio Vásquez y muchos otros de gran relevancia en el ámbito operístico internacional. Asimismo, tuve la oportunidad de asistir al curso de verano Artescénica, dirigido por la maestra Rodríguez, en dos ocasiones (2015 y 2018). Durante mi estancia en México canté con varias orquestas, como la Filarmónica 5 de Mayo de Puebla, la Orquesta Filarmónica de Coahuila, la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes (OSSLA), la Camerata Mazatlán y la Orquesta Filarmónica de Sonora.

En ese tiempo participé en diversas galas de ópera y conciertos con figuras como Fernando de la Mora, canté en el Requiem de Fauré y en varias óperas, como Carmen (Zuniga) en el Festival Alfonso Ortiz Tirado de Álamos, Gianni Schicchi (Simone), Don Giovanni (Il Commendatore) y Roméo et Juliette (Frère Laurent), al lado del tenor Arturo Chacón.

Al finalizar mi periodo en SIVAM, hice audición y fui acreedor de la beca de excelencia para continuar mis estudios en la Meadows School of the Arts de la Southern Methodist University (SMU), en Dallas, donde completé un Performer’s Diploma bajo la enseñanza de Barbara Hill-Moore. Durante mi estancia en Dallas canté con la Irving Symphony Orchestra, la San Angelo Symphony y la Plano Symphony. Gracias al apoyo y la confianza del tenor David Lomelí (Director of Artistic Administration) pude realizar mi debut con The Dallas Opera cantando dos conciertos de Donizetti, e hice covers de los roles Colás (en Bastien und Bastienne) y Vertigo (en Pépito, una ópera de un acto de Jacques Offenbach) como parte del Dallas Opera Outreach Program.

Durante mi primer verano en Dallas tuve la oportunidad de viajar a Italia para cantar el rol de Bartolo en Le nozze di Figaro en la Amalfi Coast Music Festival. El verano siguiente fui seleccionado como Studio Artist en The Chautauqua Opera, donde además de participar en conciertos, recitales y un concierto final de escenas de ópera, canté el rol de Caronte en L’Orfeo de Monteverdi en la versión orquestada por Ottorino Respighi.

En SMU también tuve también la gran oportunidad de cantar mi primer Dulcamara y el papel de Melisso en Alcina de Händel, ambos con la Meadows Symphony Orchestra. Fue también en SMU donde recibí el “Roy and Sue Johnson Opera Award” por haber sido un estudiante destacado.

Una vez culminada mi etapa en Dallas fui aceptado en la Jacobs School of Music de Indiana University, donde he continuado mis estudios con el reconocido bajo Peter Volpe. Cuento con la beca máxima que se puede recibir por parte de la escuela, en la que también soy Associate Instructor (maestro dentro de la universidad), dando clases de técnica vocal. Apenas con un semestre en Bloomington, Indiana, acabo de hacer mi debut en el gran teatro Musical Arts Center cantando el rol de Dulcamara. En el mismo periodo, fui acreedor del primer lugar en el concurso “Indianapolis Matinee Musicale Competition”.

Acabo de cantar un recital en la Jacobs School of Music y el Requiem de Mozart con la Carmel Symphony Orchestra e hice el papel de Colline en La Bohème de Puccini en el Teatro Plácido Domingo del Conjunto Santander de Artes Escénicas en Guadalajara como parte del Opera Studio Beckmann, con la Orquesta Sinfónica de Zapopan.

Si tuviera que darle un consejo a los cantantes de ópera que se encuentran en México luchando cada día contra todos los obstáculos que existen en esta difícil carrera, sería: no se rindan y sigan luchando por su sueño, porque hay muchas maneras de conseguir nuestros objetivos. Sin duda alguna, mi travesía por el mundo del canto y la ópera ha sido un gran reto. Pero ahora comienzo a ver los frutos de mi esfuerzo y tengo la certeza de que grandes cosas están por venir.