Benjamin Appl: “Uno de mis más grandes anhelos es cantar el Orfeo de Monteverdi”

“La experiencia de las emociones y la esencia de los sentimientos y preocupaciones comunes del ser humano no han cambiado a lo largo de los siglos” © Lars Borges/Sony Classical

El joven y temperamental barítono alemán Benjamin Appl (Ratisbona, Alemania 1982) se ha convertido en uno de los más importantes intérpretes de Lieder y oratorio en el actual panorama musical del mundo. Su voz lírica y de asombrosa belleza resulta ideal para la inspiración de compositores románticos como Brahms y Schubert, barrocos como Händel y Bach, de los nacionalistas Grieg y Sibelius, o del posromántico Mahler, por mencionar algunos. 

En su época de estudiante, Benjamin Appl tuvo la oportunidad de recibir consejos de los célebres Brigitte Fassbaender y Peter Schreier, además de ser el último alumno del ilustre Dietrich Fischer-Dieskau. Appl se ha presentado en la mayoría de los más importantes festivales y salas de concierto del orbe, además de haber grabado varios discos compactos, entre los que destaca Heimat al lado del pianista James Baillieu para Sony Classical, Schubert con Graham Johnson para Wigmore Hall Live y Bach con Concerto Köln. Tuvimos la suerte de conversar con él para Pro Ópera y atesorar su admirable sabiduría poética y musical.

¿Cómo fue su experiencia como amigo y alumno del legendario barítono Dietrich Fischer-Dieskau?
Estaba profundamente impresionado por su nivel de preparación, así como por la seriedad con la que logró comprender la música. En todas las ocasiones que fui a su casa él ya se había preparado para nuestra sesión, mirando las partituras, leyendo la poesía y reflexionando sobre el trasfondo de cada canción, haciendo todo esto a pesar de que ya lo conocía de toda la vida, lo cual es también uno de los aspectos maravillosos de esta profesión: uno nunca puede estar preparado del todo.

Haber tenido el privilegio de trabajar con él es sin duda uno de los puntos más destacados de mi carrera hasta el momento. Fue para mí un mentor real, pues me enseñó mucho: no solo de técnica vocal o interpretación; sino que fue más allá: me enseñó la esencia de ser un músico y las responsabilidades que conlleva serlo.

«Haber tenido el privilegio de trabajar con Fischer-Dieskau fue sin duda uno de los puntos más destacados de mi carrera hasta el momento. Fue para mí un mentor real…» © IMG Artists

Usted acaba de grabar recientemente el álbum Cantatas de la familia Bach con Reinhard Goebel y los Berliner Barock Solisten. ¿Podría contarnos sobre este proyecto?
Trabajar con la leyenda que es el gran director Reinhard Goebel fue una experiencia inspiradora. Su conocimiento del repertorio y la forma en que hay que cantarlo es realmente única. Y tener a una orquesta como los Berliner Barock es la cereza del pastel.

Estos maravillosos intérpretes, algunos de ellos miembros de la Filarmónica de Berlín, aportan mucha alegría y frescura a esta música. Ellos tocan instrumentos modernos, pero realmente crean un sonido barroco en sus mentes. Me siento sumamente contento y agradecido por esta colaboración tan especial, además de la oportunidad de haber descubierto música que era desconocida para mí.

El año pasado usted cantó las Rückert Lieder de Gustav Mahler con el Ballet de Hamburgo y la coreografía del célebre John Neumeier. ¿Qué opina de este tipo de interpretaciones en que se combina la danza con el canto?
He trabajado con esta compañía y su coreógrafo en muchas ocasiones, al menos en unas siete u ocho producciones distintas, y ha sido maravilloso colaborar con una agrupación de danza como esta, presenciar sus ensayos, ver cómo se preparan, y atestiguar cómo se apoyan entre ellos mismos, uniendo sus talentos para lograr el resultado más satisfactorio del espectáculo. A través del canto, la danza y la música, tú puedes expresarte más allá de las palabras. Cuando vienen juntas y están bien unidas por artistas como John Neumeier, que conoce muy bien la música y realmente la aprecia, pueden convertirse en una verdadera exhibición de expresividad y emoción.

¿Cuál es su ciclo favorito de LiederDichterliebe de Schumann? ¿Winterreise de Schubert?
Esta es una pregunta muy difícil ya que hay muchos ciclos de canciones realmente maravillosos. Pienso que hay una gran variedad de canciones, así como hay tanta diversidad de sentimientos humanos. A veces depende del estado de ánimo, el cual cambia día a día, y habrá cierta canción que nos hable personalmente porque tendrá la música o el texto que golpea exactamente nuestro más elevado sentir en ese momento de nuestra vida. Pienso que no puedo dejar de mencionar el Winterreise, que no solo nos muestra la belleza y profundidad del ser humano, sino también las ilimitadas posibilidades del genio de Schubert para trazar al mundo entero sobre un papel.

¿Cuál es su sala de conciertos favorita en el mundo?
Es difícil elegir solo una. Tal vez una de ellas sea la Park Avenue Armory en Nueva York, en donde se siente cercanía con el público, tiene una fina acústica y se encuentra rodeada por una hermosa arquitectura. 

A veces la música es confortable para mí en momentos de soledad y tristeza, y exagera mi felicidad en momentos de alegría. Hay actuaciones que se quedarán grabadas en mi memoria para siempre, al estar vinculadas con importantes momentos en que acontecieron en mi vida personal, como la pérdida de mis abuelos, cuando tuve que salir a escena y cantar canciones para afrontar la muerte y lamentar la pérdida de mis seres amados, pero también cuando me siento profundamente enamorado. Estos son los momentos en que las cosas vienen juntas y crean el concierto casi perfecto y más memorable. 

Su voz suena fantástica en el repertorio operístico, Lieder y oratorio. ¿Ha pensado en cantar madrigales u ópera barroca?
Cuando estaba en el coro del Regensburger Domspatzen (los Gorriones de la Catedral de Ratisbona) en mi ciudad natal, cantábamos muchos madrigales de compositores españoles e italianos, música con la cual crecí. Me interesa mucho investigar y crear un programa de ese repertorio. Ya he hablado al respecto con un espléndido grupo francés de música antigua. ¡Uno de mis más grandes anhelos es interpretar el Orfeo de Monteverdi algún día!

«La combinación de poesía y música es absolutamente única. Es una forma de arte ideal para ser interpretada en espacios más pequeños e íntimos…» © Uwe Arens/Sony Classical

El repertorio que usted interpreta está lleno de poesía. ¿Le gusta la poesía? ¿Tiene algún escritor favorito?
Desde luego que amo la poesía, especialmente la de Shakespeare, Eichendorff y Heine. Hay diferentes desafíos para nosotros los recitalistas. A veces uno encuentra reservas hacia la combinación de letra y música.

hay quien los encuentran muy demandante y se abruman al escucharlos. También escucho de vez en cuando el argumento de que los textos que estoy cantando son de hace doscientos años, que ya no son relevantes para nadie de nuestro tiempo. Yo opino diferente al respecto. Desde luego que algunas veces los poetas de los siglos XVIII y XIX empleaban un vocabulario diferente, pero la esencia del poema sigue siendo la misma: ya sea acerca del amor, la muerte o cualquier otro tema universal. 

La experiencia de las emociones y la esencia de los sentimientos y preocupaciones comunes del ser humano no han cambiado a lo largo de los siglos. Esas canciones nos recuerdan el pasado, pero también miran hacia lo más profundo de nuestra existencia. Son como un buen amigo para cualquier circunstancia de la vida. Cuando escucho canciones pop me asombra la similitud de su contenido con las canciones que yo interpreto.

El Lieder es fácil de interpretar para usted, pero muchos otros cantantes prefieren cantar ópera. ¿Por qué optó usted por cantar Lieder y oratorio en vez de ópera? ¿Cuál es la diferencia entre la interpretación de estos géneros?
¡Porque yo pienso que el Lieder es la más maravillosa forma de arte! La combinación de poesía y música es absolutamente única. Es una forma de arte ideal para ser interpretada en espacios más pequeños e íntimos. Por lo tanto, se tiene la sensación de estar más cerca del público y de cada persona en la sala. Puedes crear algo más creíble sin la necesidad de maquillaje o vestuario, por lo que yo anhelo y espero que el universo de canciones sea siempre una parte significativa en mi vida artística. Ambos géneros, ópera y canción, son maravillosos, y yo no quisiera distanciar uno de otro. 

Cuando todo viene junto en la escena operística —vestuario, dirección teatral, luces, orquesta y música— la ópera puede ser grandiosa y poderosa. Puedes aprender mucho al colaborar con un gran director musical y un director de escena imaginativo, así como de grandes colegas. De vez en cuando uso la imagen de una pintura: interpretar una canción es como usar un pequeño pincel para colores de agua: todo es muy refinado y tierno. Para cantar ópera tienes que pensar más grande, en arcos más largos, como un pintor que usa una gran brocha para pinturas al óleo.

¿Podría platicarnos de sus proyectos futuros?
Hay muchas cosas maravillosas en mis planes y realmente espero que puedan suceder pese al Covid-19. Actualmente la planeación es difícil y espero que la vida se normalice pronto de nuevo. Hay planes para un tour de recitales en Japón y los Estados Unidos, la exhibición de una película acerca del tango que filmé recientemente en Buenos Aires, una ópera en el Liceo de Barcelona, una versión escenificada de La Pasión según San Juan de Bach en París y otras cosas más. Trataré de expandir mi repertorio en todas las direcciones y trabajar al lado de músicos inspirados.

[Agradecemos a Margarethe Schmid su ayuda para la realización de esta entrevista.]

Sobre su nuevo álbum dedicado a Bach:

Erkönig, D. 328 de Franz Schubert, con el pianista James Baillieu:

Was Gott tut, das ist wohlgetan, BWV 100: IV. Er ist mein Licht, mein Leben, de Johann Sebastian Bach: