La Traviata (Verdi)

Lisette Oropesa (Violetta), René Barbera (Alfredo Germont), Lester Lynch (Giorgio Germont), Ilseyar Khayrullova (Flora Bervoix), Francesco Pittari (Gastone), Biagio Pizzuti (Marchese D’Obigny), Allen Boxer (Baron Douphol), Alexander Köpeczy (Dottore Grenvil), Menna Cazel (Annina)
Dresdner Philharmonie, Daniel Oren
PENTATONE CD

Grabar otra versión más de La traviata de Giuseppe Verdi debe tener como justificación principal contar con una soprano que atraiga al oyente a escuchar su particular manera de interpretar a la cortesana Violetta Valéry. 

Las comparaciones con otras sopranos siempre estarán presentes para aquella que se adentre en esta fascinante y muy querida heroína verdiana. No solo debe cumplir vocalmente con el demandante rol sino también hacer del personaje suyo y mostrar todas las ricas facetas de dicha protagonista. 

Esta nueva grabación cuenta con una soprano que cumple con todos los requerimientos, tanto vocales como interpretativos, para convencer hasta al más renuente, a escuchar otra versión más de una de las óperas más conocidas del repertorio. Se trata de la soprano cubano-norteamericana Lisette Oropesa, quien en estos últimos dos años se ha consagrado como una de las grandes intérpretes del papel de Violetta. 

Ya desde su participación en La traviata en el Teatro Real y en el Metropolitan Opera House de Nueva York, se notaba la afinidad que Oropesa tiene con el rol y en esta grabación podemos oír como ha crecido y madurado en su interpretación de la famosa cortesana. 

La acompañan en la grabación, el tenor René Barbera como Alfredo y el barítono Lester Lynch en el papel de Giorgio Germont, entre otros, bajo la intensa y muy depurada batuta de Daniel Oren al frente de la Dresdner Philharmonie y del Sächsischer Staatsopernchor Dresden. 

La Violetta de Oropesa muestra cierta fragilidad pero también fuerza y emotividad, aunado a un canto de técnica impecable, que hacen de la interpretación de esta soprano una bocanada de aire fresco para el oyente. Escuchamos a una Violetta de voz joven, rica en armónicos, registro agudo y sobreagudo brillante, línea de canto bella y una habilidad teatral de proyectar todos los matices que pone Verdi en su música. 

Desde la entrada del personaje y su participación en el famoso brindis, pasando por su primer dueto con Alfredo hasta llegar a su gran escena y aria ‘È strano!… Ah, fors’è lui… Sempre libera’, Oropesa nos va llevando con su voz por los distintos sentimientos de Violetta. Para los amantes de los sobreagudos, Oropesa termina esta escena con un Mi sobreagudo espectacular. Su dueto con Germont en el Acto II, escena 1, es uno de los momentos más emotivos de la grabación. El contraste entre la muy femenina y angelical Violetta de Oropesa con la presencia vocal imponente y oscura del Germont de Lynch resaltan más el choque de carácter de ambos personajes. Su voz flota de manera etérea en ‘Dite alla giovane’ y Oren la apoya muy bien con la orquesta. Oropesa muestra su vena dramática en ‘Addio del passato’ llevando la desesperación de Violetta in crescendo. 

‘Addio, del passato’, La Traviata, Lisette Oropesa (Violetta)

Contar con un Alfredo de voz más lírica, como Barbera, enriquece vocalmente los duetos con Oropesa porque ambos timbres se oyen jóvenes. Digamos que hacen una pareja muy belcantista en su manera de interpretar a esta pareja; ambos poseen un canto elegante y su fraseo es siempre bello. Basta con oírlos en ‘Un dì felice’ en el acto I o en ‘Parigi, o cara’ para oír lo bien que se acoplan sus voces. 

Barbera posee un timbre muy latino, con squillo, cálido y, aunque hay veces que suena un poco nasal, proyecta muy bien su instrumento, sobre todo en el registro agudo y canta con mucha pasión. Es gratificante oír un Alfredo más ligero y menos heroico, más tierno y con una aproximación más belcantista al rol. Afronta con ímpetu y pasión su aria ‘Lunge da lei’ y da un muy buen sobreagudo al final de la cabaletta ‘Oh, mio rimorso!’, que canta con la repetición. Ahí es donde se le nota más su vena rossiniana belcantista.

‘Lunge da lei’, La Traviata, René Barbera (Alfredo)

El Germont de Lynch no es típicamente verdiano; su timbre es cavernoso y, por momentos, suena opaco, pero su canto es imponente y hace muy bien el cambio del padre ofendido al padre conmovido por Violetta en su dueto con esta. Su voz no es precisamente bella y luce más cuando canta los pasajes más suaves. Canta bien su aria ‘Di Provenza il mare, il suol’ y su voz se escucha menos pesada en ella. El resto del reparto cumple bien con sus respectivos papeles.

La dirección de Oren es muy teatral y llena de contrastes de tempi. Excelente decisión el grabar toda la música de la ópera, sin cortar versos, con repeticiones que no suelen hacerse y abriendo partes que generalmente son omitidas. Oren dirige con mucho brío las escenas con el coro en el acto I y el acto II escena 2. La articulación de las cuerdas es muy meticulosa y clara; la textura orquestal es rica. Oren sabe dirigir a cantantes y se nota su trabajo con ellos al arroparlos con la orquesta haciéndola “cantar” con ellos. Oren muestra un contraste sonoro muy notorio entre las escenas en conjunto, con una dirección fuerte y llena de energía, para luego moldear el sonido de la orquesta para las escenas y momentos más íntimos o de reflexión de los personajes.