Le comte Ory (Rossini)

Le comte Ory (Rossini)

Le Comte Ory (Rossini)
Philippe Talbot (Ory), Julie Fuchs (Comtesse Adèle), Gaëlle Arquez (Isolier), Ève-Maud Hubeaux (Ragonde), Patrick Bolleire (Le Gouverneur), Jean-Sébastien Bou (Raimbaud), Jodie Devos (Alice)
Choeur Les éléments
Orchestre des Champs-Elysées; Louis Langrée
Dirección de escena: Denis Podalydès
UNITEL DVD y Bluray

Estrenada en 1828, Le comte Ory ha tenido un increíble resurgimiento en los escenarios operísticos a nivel mundial desde hace ya un par de décadas y cuenta, hoy en día, con varias grabaciones en audio y video. La primera versión en DVD que salió al mercado fue la icónica producción del Festival de Glyndebourne bajo la atinada y chispeante dirección escénica de Jerôme Savary. Le siguieron la versión del Teatro Comunale di Bologna con la puesta de Lluis Pasqual, la escenificada por Moshe Leiser y Patrice Caurier para la Opernhaus Zürich con Javier Camarena, Cecilia Bartoli y Rebeca Olvera, y la del Metropolitan Opera House de Nueva York con Juan Diego Flórez, Diana Damrau y Joyce DiDonato con la dirección escénica de Bartlett Sher.

Llega ahora la excelente versión en video de la Opéra-Comique de París con un elenco francés, una dirección orquestal vibrante y una dirección de escena inteligente, ágil e ingeniosa. El director greco-francés Denis Podalydès decidió escenificar esta ópera en la época en que se estrenó (1828), poniendo como tema las expediciones que hicieron en ese entonces los franceses a Argelia. Usando esa premisa, el hermano de Adèle y los demás “caballeros” parten a uno de esos viajes, dejando solas a las mujeres en una especie de convento. Las imágenes religiosas aparecen en todo momento en la puesta: en el primer acto vemos un crucifijo enorme recargado sobre un confesionario de madera que está bajo un púlpito. En el segundo acto, estamos en una de las alas de una iglesia donde lo único que vemos en escena es una lápida que servirá luego de “cama” para el famoso ménage-a-trois entre la Condesa, Isolier y el Conde.

Podalydès (miembro de la Comédie-Française) propone, en su manejo de los personajes principales, que dentro de este ambiente que aparenta pulcritud, paz y pureza hay debajo un gran deseo sexual y sensual contenido por todos ellos, que explotará gracias a la llegada del conde Ory y sus secuaces. La condesa Adèle no es una jovencita inocente que guarda su castidad para honrar a su hermano ausente. Aparece vestida en ambos actos con trajes negros, exageradamente tapada, y solamente durante el trío final la veremos con una bata y un camisón blanco bastante reveladores.
https://www.youtube.com/watch?v=FS7oiIRCdNc

En esta visión del personaje, la condesa es una mujer bastante fogosa, que se siente atraída tanto por el pícaro conde como por el mojigato de Isolier, quien está enamorado de ella pero que no tiene la “fogosidad” necesaria para responder a la pasión de Adèle. Siendo fiel a lo que dice el libreto, Ory es la representación del desenfreno, el placer y el amor libre. Hay un juego muy interesante entre él y la condesa, donde casi uno puede jurar (en esta versión) que Adèle sabe perfectamente que la monja llamada Soeur Collette es Ory y que ella misma lo ha invitado a que él y sus secuaces entren al castillo a seducirlas. 

Durante el bellísimo trío ‘Ah, la faveur de cette nuit obscure’, Podalydès decide que Ory llegue a la recámara de la condesa vestido con un camisón pero no de monja, como lo han hecho ya varios directores de escena en años recientes. Esto le da otra dinámica a la escena donde originalmente el travieso conde llega disfrazado de monjita y empieza a seducir en la cama a Isolier, que lleva puesto el camisón de Adèle. En esta versión, así como en la que hiciera el Met en 2011, el conde está plenamente consciente de que él está en la cama con Adèle y con Isolier. Lo innovador en esta puesta es que, al final de dueto, es Ory quien hace que Adèle e Isolier se besen, como si fuese el Conde quien ayudó a la pareja a deshinibirse en el terreno sexual. El único punto que queda un poco forzado es que, en la stretta ‘J’entends d’ici le bruit des armes’ y en la escena que le sigue, Ory diga que Isolier fue quien los engañó a todos cuando la impresión que queda es que fue él quien se salió con la suya al pasar una noche de amor con la condesa… ¡y hasta con Isolier!
https://www.youtube.com/watch?v=WSTmctlqZFw&t=920s

En lugar de huir él y sus hombres por una puerta trasera, su paje abre la lápida del altar/cama donde pasaron la noche, y Ory y sus hombres descienden a los sótanos de la iglesia y escapan. Se presenta el concertante final completo, con fragmentos musicales que no escuchamos generalmente, haciéndolo más largo y permitiendo que la historia concluya. En esta versión, el telón cae mientras todas las mujeres reciben a sus maridos y novios con apasionados abrazos y besos, e Isolier se acerca a Adèle, besándole la mano delicadamente y la condesa voltea su rostro y fija su mirada hacia donde Ory huyó, dejando un final abierto.

En lo vocal, esta versión es una de las más fuertes que hemos escuchado y visto. El tenor Philippe Talbot es un excelente actor cómico con una voz aterciopelada, lírica pura, con buenas coloraturas y registro agudo. Afronta con tranquilidad su primera aria ‘Que les destins prospères’ y no tiene problema alguno con los sobreagudos. Se acopla muy bien con Julie Fuchs y Gaëlle Arquez, en sus respectivos duetos con él y el público de inmediato simpatiza con este conde Ory. 

La mezzosoprano Arquez canta al paje Isolier con una voz hermosa, de timbre dulce y fraseo elegante. Su actuación es también muy buena ya que interpreta al joven como un muchacho penoso, con miedo a dejarse llevar por el deseo sexual, aunque sí bastante enamorado de la Condesa. Su voz armoniza bellamente con la de Fuchs en los momentos en que se unen en los staccati del trío. El bajo Patrick Bolleire es un Gouverneur de gran estatura y parecido a Alidoro en La Cenerentola. Canta muy bien su aria ‘Veiller sans cesse’ con voz clara, emisión redonda y graves sonoros; es también muy buen actor, con vis cómica. El barítono Jean-Sébastien Bou como Raimbaud es excelente, tanto vocal como histriónicamente, haciendo una genial interpretación de su aria del acto II ‘En voici, mes amis’. Su voz es muy agradable, de timbre lírico, ideal para las óperas belcantistas. 

Ève-Maud Hubeaux es una Ragonde más joven de lo que estamos acostumbrados a ver, interpretándola más bien como una señora joven santurrona pero con cierta picardía que sale a relucir en el acto II. Tener a la soprano Jodie Devos como Alice es un lujo; su preciosa voz de soprano ligero luce muchísimo y hace que este papel tan pequeño adquiera más notoriedad a nivel musical.

Quien se lleva la función es, sin duda, la simpatiquísima e increíble actuación vocal e histriónica de Julie Fuchs, adueñándose del papel de la Condesa Adèle y, como se dice en los toros, partiendo plaza desde que entra a escena cantando su difícil aria ‘En proie à la tristesse’. La joven soprano francesa se divierte y disfruta cantando esta aria y lo sabe transmitir. Su voz no tiene problema con las coloraturas y sus sobreagudos salen disparados como rayos láser, certeros y brillantes. Su actuación durante ‘O bon ermite’ es fantástica y uno entiendo por qué el conde y el paje están locos por ella. Otro gran momento es su dueto con Ragonde, ‘Dans ce séjour’ y, como ya comentamos, su preciosa interpretación del trío final con Arquez y Talbot. Fuchs es, sin duda alguna, una de las mejores sorpanos del momento y en este video nos conquista por su fabulosa técnica vocal, su desparpajo escénico y ese goce que muestra al cantar la música de Gioachino Rossini.
https://www.youtube.com/watch?v=9968s23DMfU

La batuta de Louis Langrée al frente de la Orchestre des Champs-Elysées y del coro Les éléments hace resaltar todas las magníficas melodías rossinianas. Sus tempi ayudan mucho a que fluya la trama de manera ágil y que las partes cómicas luzcan más. Respira con los cantantes y frasea con ellos en los momentos más líricos, además de hacer que resalte la preciosa orquestación de esta ópera. El coro muestra una compenetración con la dirección escénica increíble. Una versión verdaderamente recomendable en donde todo está perfectamente bien hecho para hacer justicia a esta obra maestra de Gioachino Rossini.