Le timbre d’argent (Camille Saint-Saëns)

Le Timbre d’argent (Camille Saint-Saëns)
Hélène Guilmette (Hélène), Jodie Devos (Rosa), Edgaras Montvidas (Conrad), Yu Shao (Bénèdict), Tassis Christoyannis (Spiridion), Jean-Yves Ravoux (Patrick), Matthieu Chapuis (Un Mendiant)
Orquesta Les Siécles/accentus; François-Xavier Roth (director concertador)
Palazzetto Bru Zane CD

Le Timbre d’argent (La campana de plata) es la primera ópera de Camille Saint-Saëns. Su libreto —escrito por Michel Carré y Jules Barbier primero como obra de teatro— le fue entregado por el empresario León Carvalho después de que compositores como Fromental Halévy, Charles Gounod y Xavier Boisselot lo rechazaran.

Con una trama que recuerda a Les contes d’Hoffmann de Jacques Offenbach (cuyo libreto también es de Barbier y Carré), Le Timbre d’argent es una historia fantástica protagonizada por Conrad (un pintor), cuyo amor obsesivo por la bailarina Fiametta (a quien pintó como la hechicera Circe) se ve siempre frustrado por Spiridion (la encarnación del mal, al estilo de los cuatro villanos de Hoffmann). Para ganar el amor de la bailarina Conrad necesita mucho dinero, y Spiridion le da una campana de plata que, al sonarla, hace que aparezcan montañas de oro, con la atenuante de que cada vez que la toque alguien morirá a cambio de verse cumplido su deseo. 

Varios acontecimientos desafortunados llevan a Conrad a tocar la campana tres veces, haciendo que el padre de su prometida Hélène y su amigo Bénèdict (su mejor amigo) mueran en su afán de obtener riquezas. Harto de causar este dolor, Conrad echa al río la campana de plata pero esta sigue atrayéndolo a que la toque, aún en el fondo del agua. Sin lograr nunca obtener el amor de Fiametta, Conrad acaba destruyendo la campana de plata y con ello despierta del sueño en donde había pasado todas estas aventuras, como en un mundo mágico. Al despertar, decide casarse con Hélène y llevar una vida tranquila al lado de una chica que lo adora. 

La ópera se estrenó en 1877 en el Théâtre de la Gaité (antes, Théâtre-Lyrique), después de cinco intentos de presentarla en diversos teatros parisinos. Saint-Saëns la reescribió varias veces (conocemos al menos seis) para reposiciones que no tuvieron nunca el éxito que él esperaba con esta ópera. Hoy en día se sabe de tres versiones oficiales distintas de la partitura: la del estreno de 1877, otra de 1903, y la de 1914, que es la que se empleó en esta primera grabación en audio de Le Timbre d’argent.

Presentada por primera vez en 2017 después de haber desaparecido de los escenarios por más de cien años, la ópera está escrita en un estilo influenciado por Daniel Auber, Jules Massenet y Giuseppe Verdi (dicho por el propio Georges Bizet). En esta grabación, que data del año 2020, escuchamos a un elenco encabezado por el tenor lituano Edgaras Montvidas (Conrad), de voz robusta, capaz de interpretar las partes más líricas del papel y también con la pasta necesaria para enfrentar los pasajes más dramáticos que llegan a recordar a los de una grand opéra, como lo es la escena ‘Dans le silence et l’ombre’ en el primer acto. 

El rol de Bénèdict (prometido de Rosa y amigo de Conrad) lo canta el tenor chino Yu Shao, con una voz bella, ligera, y hermosa línea de canto; un excelente contraste de voces y de personajes en donde Conrad representa al artista torturado y decepcionado por el amor; y Bénèdict, al amante fiel que añora solamente un amor puro con Rosa. Shao tiene una de las arias más bellas de toda la ópera: ‘Demande à la rose nouvelle’.

Dado que la protagonista de la ópera es Fiametta, la bailarina, un rol que no canta, Saint-Saëns compuso para los momentos en que aparece el personaje música de gran belleza que expresa su manera de interactuar con los demás personajes. Hay que resaltar el llamado “Baile de la Abeja”, que ejecuta en el acto II, una pieza musical muy original por la imitación en las cuerdas del zumbido de las abejas. La otra protagonista femenina es Hélène, cantada con una voz lírica y un timbre hermoso por la soprano quebequense Hélène Guilmette. Su aria ‘Le bonheur est chose légère’, acompañada por un violín, de gran lirismo, es de los pocos momentos en la ópera donde la acción se detiene para un instante de lucimiento vocal (de la soprano, en este caso). 

El barítono griego Tassis Christoyannis tiene a su cargo la difícil tarea vocal de interpretar a Spiridion, el cual tiene varias encarnaciones malévolas durante la ópera. Aparece como él mismo en el primer acto; como el Marqués de Polycastro y el poeta italiano en el segundo; como el cochero Pippo y el gaitero en el tercero; y vuelve a ser Spiridion en el cuarto. Esto implica una variedad de estilos para cada acto, siendo especialmente en el segundo en donde Christoyannis tiene dos arias que recuerdan mucho al estilo de opereta francesa de Offenbach: la canción napolitana ‘De Naples à Florence’ y la escena final del acto segundo con el coro ‘Dans le bruit et dans l’ivresse’. 

Otra aria importante de Spiridion es su balada ‘Sur le sable brille’ del cuarto acto, donde cuenta la leyenda de la campana de plata. Spiridion es quizá el papel más lucidor de esta ópera, dados los matices y distintos estilos que aborda. El corto papel de Rosa es interpretado brillantemente por la soprano belga Jodie Devos con un timbre cristalino y un legato impecable. 

Excelente es trabajo orquestal del director francés François-Xavier Roth al frente de Les Siécles/accentus. Dada la variedad estilística plasmada por Saint-Saëns en esta ópera, Roth y sus músicos muestran una gran capacidad para moldear su sonido y adaptarse a los cambios abruptos de tempi, como a los matices y colores orquestales que requiere cada escena. Con Le Timbre d’argent podemos escuchar ya destellos de la genialidad de Saint-Saëns como compositor de ópera que después se verán en su máxima expresión en Henry VIII y, sobre todo, en su ópera/oratorio Samson et Dalila.