Unreleased, de Cecilia Bartoli

Unreleased
Cecilia Bartoli (mezzo-soprano),
Maxim Vengerov (violín)
Kammerorchester Basel; Muhai Tang
DECCA CD

En 2013, la mezzosoprano romana Cecilia Bartoli grabó siete arias de concierto de compositores clásicos tales como Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven y Josef Mysliveček con la Kammerorchester Basel, dirigida por Muhai Tang. Tales arias no salieron a la luz hasta ahora que, gracias a la pandemia, Bartoli ha podido echar un vistazo en sus archivos sonoros y ha decidido darlas a conocer en un nuevo CD titulado Unreleased (Inéditos). El hilo conductor del disco es el de las arias de concierto compuestas por cuatro compositores para cantantes específicas o para sustituir ciertas arias dentro de algunas de sus óperas.

Así pues, podemos escuchar durante la hora que dura el disco, arias bellísimas tales como: ‘Ah, perfido!… Per pietà non dirmi addio… Ah, crudel! tu vuoi ch’io mora!’ Op. 95 de Beethoven; ‘Berenice, che fai?… Non partir, bell’idol mio… Perché, se tanti siete’ Hob XXIVa:10 de Haydn de su Scena di Berenice; ‘Se mai senti’ de La clemenza di Tito de Mysliveček, y cuatro arias de Mozart: ‘Ch’io mi scordi di te?… Non temer, amato bene’ K505, escrita en 1786; “Ah, lo previdi… Ah, t’invola agl’occhi miei’, K272; ‘Bella mia fiamma, addio… Resta, oh cara’; y ‘L’amerò, sarò constante’ de Il re pastore.

Beethoven: Ah perfido!, Op. 65 – Aria ‘Per pietà, non dirmi addio’
https://www.youtube.com/watch?v=fRd4tHT2wQk

Las arias de concierto permiten un desarrollo dramático que, sean dentro de una ópera o como parte del programa de un recital, hacen que la cantante se luzca vocalmente y que también haga gala de sus dotes histriónicas. Como fueron escritas para voces específicas, podemos asociar con dichas arias a nombres muy importantes de la lírica del siglo XVIII como, por ejemplo, a la soprano Josepha Duschek, para quien Beethoven escribió ‘Ah, perfido!’ en 1796 y la cual también estrenó el aria ‘Bella mia fiamma’ de Mozart, en tanto que ‘Ah, lo previdi’ fue estrenada por Aloysia Weber. 

Los castrati todavía tenían mucha importancia a mediados del siglo XVIII; es por ello que el aria de Aminta ‘L’amerò, sarò constante’ fue escrita por Mozart para el castrato Tommaso Consoli. Para Pietro Benedetti compuso Mysliveček el aria ‘Se mai senti’ de La clemenza di Tito, estrenada en 1734. ‘Ch’io mi scordi di te?’ fue escrita como aria de inserción para el personaje de Idamante en una revisión que hizo Mozart de su ópera Idomeneo en 1786. La soprano Nancy Storace fue quien estrenó esta aria en 1787 en Viena, con otro texto en el recitativo, y luego Duschek la cantó, en 1789, en un concierto en Leipzig. 

Mozart: Il re pastore, K. 208 / Acto 2 – ‘L’amerò, sarò costante’
https://www.youtube.com/watch?v=m2cLxxwtipM

Bartoli ya tenía grabada en otro disco el aria ‘Ch’io mi scordi di te?’ de Mozart (en su disco Mozart Arias de 1991, dirigida por György Fischer) con Andras Schiff tocando el piano obbligato. En este nuevo disco, se sustituye el piano por el violín, que interpreta bellamente Maxim Vengerov. El violinista ruso también la acompaña en el aria de Aminta de Il re pastore. 

Comienza el disco con una intensa interpretación de Bartoli del ‘Ah, perfido’ de Beethoven, en donde la mezzosoprano romana hace alarde de su impecable línea de canto y de su emotividad a flor de piel, sobre todo en ‘Per pietà, non dirmi addio’. Su control del fiato es impecable y en el recitativo escuchamos cómo resalta el drama. Bartoli nunca deja que se desborde demasiado la emoción en ‘Ah, crudel! tu vuoi ch’io mora!’. Mantiene al oyente atento en cada momento con su maestría interpretativa.

Le sigue el aria de concierto / alternativa de Idamante de Idomeneo ‘Ch’io mi scordi di te?… Non temer, amato bene’ donde Bartoli canta con un fraseo exquisito, emotividad a flor de piel y conocimiento del contexto en el que el personaje canta esta aria. Vengerov hace dueto con ella con el violín obbligato que parece comentar y exaltar lo que la voz expresa. La mezza voce de Bartoli es elegante y parece que flota sin notarse cuando respira. Comparada con su interpretación de esta aria en el CD de 1991, ha ganado expresividad y matices. 

Continúa con el aria ‘Se mai senti spirarti sul volto’ del acto II de La clemenza di Tito de Mysliveček. En ella, Bartoli explota al máximo el poder de la palabra que canta más que el virtuosismo vocal. En las variaciones que canta en la repetición del tema principal, no exagera o adorna de más la melodía ya que es una pieza de gran intimidad en cuanto a los sentimientos que expresa. 

‘Ah, lo previdi’ de Mozart es un aria de concierto más intensa, donde Bartoli se muestra más expresiva. Su voz se escucha fresca y completamente a gusto en esta pieza, como en todas las del disco. La intérprete va desarrollando las emociones que ilustran cada una de las arias de concierto. Bartoli es una maestra en esto y sabe manejar muy bien las emociones in crescendo en cada una de estas piezas musicales. 

En ‘Deh, non varcar quell’onda’, escuchamos la pureza de su voz y su impecable legato. Lo mismo sucede al escucharla cantar el aria de Aminta ‘L’amerò, sarò constante’, acompañada también en el violín por Vengerov. Es una verdadera clase magistral de canto la que ofrece Bartoli con estas arias de concierto. La cuarta pieza que canta de Mozart es ‘Bella mia fiamma, addio… Resta, o cara’; esta es la única aria donde escuchamos un poco del virtuosismo en las coloraturas que han sido sello de Bartoli. 

Cierra el disco con la Scena di Berenice de Haydn, estrenada en 1795 en el New Room del King’s Theatre en Haymarket en Londres, durante un concierto benéfico; fue escrita para la soprano Brigida Giori Banti. Es la evocación de una mujer enamorada a quien su amante abandonó, sentimiento que Bartoli plasma de maravilla en esta escena a través de su maestría interpretativa. 

Estos “monólogos” vocales cuentan también con orquestaciones que por sí solas son obras maestras. Mención especial merece la excelente y vibrante dirección orquestal de Muhai Tang al frente de la Kammerorchester Basel. En cada una de las arias, respira y se acopla a Bartoli perfectamente, entrelazando voz y orquesta con gran maestría. El sonido que saca de sus músicos es brillante y sus balances de los tempi son sutiles y con estilo. 

Valió la pena la espera de ocho años para que Bartoli sacara a la luz en este disco estas siete arias de concierto interpretadas con su característica calidad interpretativa, su elegancia vocal y esa musicalidad que la hacen única en su tesitura.