Los primeros 90 años de la ópera en Bellas Artes, en números

Recientemente, el excelente historiador de la ópera en México, José Octavio Sosa, presentó un libro en dos tomos: 20 años de ópera en el Palacio de Bellas Artes (2004-2024)1. Este libro actualiza su obra anterior, referida a los anteriores 70 años de Bellas Artes2

Ambos trabajos contienen una lista de todas y cada una de las funciones de ópera presentadas en este recinto predominante en la producción de ópera en la Ciudad de México y en el país. Esta relación contiene no solo los datos básicos de las funciones de ópera (elencos, fechas, entidad organizadora y temporada), sino también fotografías y fragmentos de crónicas periodísticas. Ambas obras facilitan una consulta amena, sumamente interesante para los espectadores de la ópera en México y para los participantes en el espectáculo. Es una lectura obligada.

La rica información contenida en estos libros fue el insumo básico para hacer un trabajo de procesamiento estadístico que puede ilustrar las preferencias de diversas épocas y los resultados de la producción operística en Bellas Artes durante 90 años. En este primer análisis se presentan primero los grandes números y las óperas más presentadas. Después se explican las tendencias de la producción en distintos períodos históricos, tanto las funciones totales como las repeticiones de las óperas: finalmente se trata lo referente a la participación o no de instituciones externas a Bellas Artes. 

En los 90 años transcurridos se presentaron 2,625 funciones escenificadas de 178 óperas.3 Esta cantidad nos da una media de 29.2 funciones por año y de 17.7 funciones por ópera.4 En promedio se estrenaron dos óperas por año.

Las 178 óperas fueron creadas por 91 compositores. El primer lugar lo ocupa Giuseppe Verdi, con 15 óperas; en segundo está Wolfgang Amadeus Mozart, con 10; le siguen 9 óperas de Giacomo Puccini; 9 de Richard Wagner; 7 de Federico Ibarra; 5 de Richard Strauss; 4 de Gioachino Rossini; y 4 de Daniel Catán. 

Resaltan grandes ausencias, al no haberse presentado hasta ahora una sola ópera de autores que han tenido una decisiva trascendencia en la ópera, como lo son Berlioz, Borodin, Charpentier, Cherubini, Glinka, Meyerbeer, Rimsky Korsakov y Weber, entre otros. Sorprende también lo reducido de la producción de óperas de Rossini, que en la primera mitad del siglo XIX fue abundantísimo, a pesar de que eran momentos de condiciones más críticas en materia económica y de estabilidad del país.5

Las óperas más representadas en estos 90 años son La bohème (144 funciones), Madama Butterfly (129), La traviata (125), Tosca (122), Carmen (109), Aida (105), Rigoletto (88) y Lucia di Lammermoor (78). 

La lista de las 25 óperas más representadas, que aparece en la Gráfica 1, equivale al 14% de las 178 obras que se han visto en Bellas Artes, y suman 1,620 funciones, mismas que concentran el 62% de todas las presentadas en 90 años. Salvo algunas excepciones, esta lista mantiene una semejanza con las preferencias internacionales que difunde Operabase.

Gráfica 1Funciones de las 25 óperas más presentadas en el Palacio de Bellas Artes entre 1934 y 2024

Durante los 90 años transcurridos, el promedio anual de funciones de ópera fue 29, cantidad que representa apenas el 8% de los días de un año. Suena a obviedad lo bajo de esta cifra, dado que no se trata de un teatro de ópera, sino de una sala dedicada a una pluralidad de espectáculos de música y artes escénicas.

La intensidad de la producción de ópera ha variado en las distintas épocas, de acuerdo en parte con las preferencias del público y de la dirección del teatro, así como la disponibilidad de recursos. Dado el carácter estatal del Teatro de Bellas Artes, también son determinantes las prioridades de cada administración pública en turno, las disponibilidades de presupuesto, la voluntad de acceso a los recursos privados y las oportunidades reales del mismo. Estos factores se reflejan en las fluctuaciones de la producción de ópera.

Para analizar las tendencias en la producción operística se hizo un esfuerzo de periodización en diez etapas de distinta duración, las cuales se especifican en la Gráfica 1. Algunas de ellas coinciden con los sexenios gubernamentales o de la administración específica de la Ópera de Bellas Artes, y otros casos con las tendencias en varios años.

  • Entre 1935 y 1945 la producción operística corrió a cargo de empresas privadas, predominantemente operadas por artistas que contaban con sus propios recursos. Las funciones anuales fueron 29.
  • En los ocho años transcurridos entre 1946 y 1953, con el patrocinio empresarial otorgado a través de Ópera Nacional, A.C., dirigida por Antonio Caraza Campos, el público mexicano pudo disfrutar a las mejores voces del mundo en la época de posguerra. También en estos años se inició la producción operística con recursos propios de Bellas Artes, concretamente a través de la Academia de la Ópera. La labor de esta última tuvo gran importancia por haber proporcionado la posibilidad de dar un sustento permanente al espectáculo, con una planta estable de cantantes, una orquesta y coro propios y el personal que opera detrás del escenario. En promedio hubo 33 funciones por año.
  • Posteriormente, de 1954 a 1970, las temporadas de ópera en que participaban artistas extranjeros (temporadas internacionales) estuvieron a cargo conjuntamente de la Asociación Musical Daniel, A.C. —presidida por Concepción de Quezada— y la estructura propia de Bellas Artes, dirigida por Luis Sandi, Eduardo Hernández Moncada, Armando Montiel Olvera y Salvador Ochoa. Había también temporadas y presentaciones en las que sólo participaban artistas mexicanos, las cuales eran, en su mayor parte, responsabilidad exclusiva de Bellas Artes. En esta década y media el promedio fue de 26 funciones anuales, inferior a la del período anterior, aunque la mayoría de estas producciones fue de gran calidad.
  • En el sexenio de Luis Echeverría (1971-1976) la producción descendió a 21 funciones anuales. Solo en el año 1971 hubo una excelente temporada, con grandes figuras internacionales, bajo la dirección de Antonio Caraza Campos. Los años posteriores de esa administración se caracterizaron por la inestabilidad y el deterioro de la calidad.
  • En el sexenio de José López Portillo (1977-1982), siendo dirigida la Ópera de Bellas Artes por Rómulo Ramírez Esteva, las funciones anuales fueron 49. Mejoró notoriamente la calidad del espectáculo, con el predominio de cantantes nacionales.
  • El período más prolífico en la producción de ópera fue el quinquenio 1983-1987, cuando se presentaron 56 funciones anuales en promedio por año.6 En estos años la Compañía Nacional de Ópera fue dirigida por Ignacio Toscano, Eduardo Mata, Enrique Patrón de Rueda y Enrique Diemecke.

En las tres décadas posteriores, la producción se mantuvo en 26 funciones anuales:

  • Entre 1998 y 1991 se alternaron en la dirección Enrique Diemecke, Eduardo Lizalde y Rómulo Ramírez Esteva.
  • Después hubo un breve período de dirección a cargo de Sergio Vela, al que siguieron nueve años de Gerardo Kleinburg, la estadía más larga en la historia de la Ópera de Bellas Artes, caracterizada por la gran calidad de la producción y la introducción de innovaciones, la más importante de ellas el supertitulaje.
  • En las dos primeras décadas del siglo actual, hubo varios directores: Raúl Falcó, José Areán, Alonso Escalante, Jaime Ruiz Lobera, José Octavio Sosa, Ramón Vargas y Lourdes Ambriz.
  • Después, en 2020-2024, durante la pandemia y pospandemia (2020-2024), la producción se redujo a 20 funciones anuales.

Los promedios de funciones anuales se aprecian en la siguiente gráfica:

Gráfica 2Promedio anual de funciones de ópera en el Palacio de Bellas Artes en períodos seleccionados

La producción operística puede medirse también por el número de veces que en cada año o temporada presentan una misma ópera, como aparece en la Gráfica 3. 

  • En los primeros 19 años de la Ópera de Bellas Artes (1935-1954), el promedio anual de presentaciones de una misma ópera fue 2.3, aunque hubo años en que algunas de las óperas más preferidas por el público —Tosca, La traviata, La bohème, Madama Butterfly y Carmen— se ponían en cinco o seis ocasiones.
  • Este promedio bajó a 1.8 veces en 1954-1970. La alta incidencia de producciones costosas, en las que había repartos con alto contenido de cantantes extranjeros de renombre mundial, influyó para dificultar la repetición de funciones, siendo frecuentes los casos de una sola presentación.
  • A partir de los años 70, la repetición de óperas dentro de una misma temporada aumentó, alcanzando alrededor de cuatro por año.7 Ello tiene por un lado la ventaja del mejor aprovechamiento de los recursos, dado lo costoso del género operístico, y por la otra dar una mayor oportunidad de acceso del espectáculo a un público cada vez mayor, dados el incremento de la población y el creciente gusto por la ópera. 

Gráfica 3Número de funciones anuales por ópera en el Palacio de Bellas Artes en períodos seleccionados

La información de los libros de José Octavio Sosa es muy ilustrativa también con respecto a cuáles fueron las instituciones responsables o apoyadoras de la producción de ópera, como muestra la Gráfica 4, donde aparecen cuatro períodos bien diferenciados:

  • En los primeros 12 años (1935-1946), casi el 90% de las funciones de ópera de Bellas Artes fueron organizadas por empresas privadas, tales como las de Esperanza González de Manero, Ángel Ferreiro, Enrique Contel, Roberto Ancira, José Pierson y Juan Cardona, entre otras. El restante 10% fue generado por algunas compañías de ópera del extranjero de visita en México y por otras entidades públicas, destacadamente el Conservatorio Nacional de Música. Hasta entonces no había sido creado el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), por lo que el teatro carecía de recursos propios y dependía de los proveedores externos. 
  • A partir de 1947, después de la creación del INBA, cuyo primer director fue Carlos Chávez, empezó a operar la Academia de la Ópera de Bellas Artes, con lo cual el teatro empezó a contar con sus propios recursos —cantantes, orquesta, coros, etcétera— para producir ópera de manera autónoma. Entre ese año y 1970, el 39% de las funciones fueron producidas exclusivamente con recursos del INBA y el 53% con el patrocinio de organizaciones privadas. Este esquema de participación mixta —apoyada principalmente por Ópera Nacional, A.C. en 1946-1953 y por Asociación Musical Daniel, A.C. en 1955-1970— hizo posible la realización de 24 temporadas en las que cantantes extranjeros alternaron con los mejores del país. 
  • A partir de 1971 cesó la cooperación con entidades privadas. Entre ese año y 1988 el 99% de las funciones fueron realizadas exclusivamente por el INBA. 
  • Entre 1989 y 2024, el 87% la producción estuvo a cargo del INBA y el restante 13% fue producido en colaboración con otras entidades públicas —destacadamente el Festival del Centro Histórico de la Ciudad de México y el Festival Internacional Cervantino— y algunas casas de ópera extranjeras, con una participación privada mínima.

Gráfica 4Proporciones de las funciones de ópera anuales por tipo de entidad organizadora en cuatro períodos identificados

El predominio de la producción por parte de la Ópera de Bellas Artes ha dado como resultado una permanencia que no siempre se dio en el pasado, como fue el caso de dos años de ayuno operístico (1942 y 1954). 

Además, ha sido atinada la política de ampliar el repertorio, al seguir estrenando óperas antes desconocidas para el público mexicano. Hasta el año 2000 se habían presentado 140 óperas, y en los siguientes 20 años se añadieron otras 38, habiendo entre ellas varios estrenos mundiales.

Sin embargo, esta exclusividad genera serias limitaciones. Cuando el Gobierno Federal relega la cultura a un lugar muy secundario, como ha sido el caso desde el año 2001 (es decir, las cuatro administraciones recientes y la actual), la ópera adolece de limitaciones presupuestales, con la consiguiente baja en la producción. 

Si se permitiera una mayor participación privada o hubiera mayor apertura gubernamental para recibir aportaciones, como fue el caso en los primeros 35 años de Bellas Artes, se atenuaría el efecto de la insuficiencia de recursos del erario. Ello permitiría generar más oportunidades de empleo para la abundante oferta de cantantes de gran calidad con que cuenta nuestro país, en lugar de que ellos se vean obligados a emigrar, como ocurre en la actualidad. Basta con presenciar cada año el Concurso Carlo Morelli para constatar la permanente incorporación de voces jóvenes. 

Hay recurso humano, pero falta el recurso financiero para hacer posible que la oferta de espectáculo operístico satisfaga una demanda no satisfecha; los boletos se agotan minutos después de salir a la venta. 

Este análisis ha sido solo una primera aproximación a la información que ofrecen las dos excelentes obras del esplendido historiador José Octavio Sosa. La riqueza de datos da para mucho más, como puede ser el análisis de la trayectoria de cada una de las 178 óperas presentadas en 90 años en este teatro que tantos artistas y espectadores sentimos como nuestra propia casa.

NOTAS

1 José Octavio Sosa, 20 años de ópera en el Palacio de Bellas Artes 2004-2024, INBAL, México, 2024. 

2 José Octavio Sosa, 70 años de ópera en el Palacio de Bellas Artes, INBA, México, 2004. 

3 Si bien el teatro fue inaugurado el 29 de septiembre de 1934, la primera función de ópera se celebró el 22 de marzo del año siguiente, con una Tosca producida por la Compañía de Ópera de Esperanza González de Manero. 

4 Adicionalmente, estos libros relacionan 80 funciones de ópera concierto y 35 funciones de opereta y otros espectáculos dramático-musicales no operísticos (las zarzuelas no están referidas en los dos libros).

5 En los años 20 se presentaron ocho óperas de Rossini en el Teatro de los Gallos y en el Principal, algunas de ellas con la compañía de Manuel García; y en la de los 30 la Compañía de Ópera de Filippo Galli presentó 17 títulos del mismo autor: Áurea Amparo Maya Alcántara, La producción de ópera italiana en México durante la primera mitad del siglo XIX, Tesis para optar por grado de doctora en historia del arte, Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, CDMX, 2019.

6 El récord histórico se dio en 1984, con 87 funciones. Esta cantidad equivale a casi tres meses con una función diaria.

7 El récord histórico fue 1983, con 7 funciones por ópera.

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