Cendrillon en Nantes

Marzo 4, 2026. Pauline Viardot (1821-1910), cantante y compositora, escribió esta obra “de salón” para piano y voces con el fin de ser representada por artistas nacientes. La pieza se estrenó el día 23 de abril de 1904 en los salones de Matilde de Nogueiras, cantante, alumna de la compositora. 

La obra original, en tres cuadros y en menos de sesenta minutos, relata el célebre cuento de “la Cenicienta” de Charles Perrault con transformaciones y añadidos puestos por la propia autora, alusivos a la actualidad de la época. Un ejemplo: el padre de Cendrillon, le Baron de Pictordu, es aquí un tendero enriquecido gracias a negocios dudosos: vendía “chocolate español” sin chocolate. Una alusión probable a los orígenes de fortunas realizadas durante segundo imperio napoleónico. Lo denuncia el calificativo “español”, alusivo a la nacionalidad de la emperatriz Eugenia de Montijo. El texto es una adaptación del libreto original hecha por David Lescaut que también firma la puesta en escena.

En estas condiciones era difícil hacer revivir la obra en un teatro lírico, a causa de las dimensiones del lugar y de la brevedad de la ópera. Así pues, Jérémie Arcanche, adaptador musical, se encargó de enriquecer la partitura añadiendo al piano original un violoncelo, un clarinete y percusiones. Gracias a ello —y a algunos gags añadidos por la puesta en escena— la obra gana en contenido sonoro y en tiempo de ejecución. 

La Angers Nantes Opéra ha podido así presentar este espectáculo —un cuento mundialmente conocido, con algunas variaciones de buena ley, en tres actos bien recortados y en una hora y diez minutos de duración— a un mundo de grandes y chicos. El público ha respondido plenamente.

David Lescaut propuso una puesta en escena lineal y sencilla, encadenando gestos y actitudes salidos mayoritariamente del mundo del comic. Alyne Dardel, mediante una escenografía muy eficaz, bien apoyada por la iluminación a cargo de Matthieu Durbec, insertó discretamente la orquestina en el escenario, permitiendo así una total fusión dramática entre el foso y la escena. 

Si la dirección musical de la producción se atribuye a Bianca Chillemi, en Nantes fue Amandine Duchênes quien desde el piano dirigió con autoridad a músicos y cantantes, dejando una gran libertad, no se puede negar, a unos y otros en realidad. El desmadre causado por las percusiones de Théo Lamperier en un momento crucial de la obra fue aplaudido con una gran risotada en la sala. 

De las interpretaciones de los artistas en el escenario sobresalió la de Apolline RaïWestphal en el papel de Cendrillon. Vocalmente sin fallos, su emisión segura y diáfana perfiló el carácter dulce pero también muy afirmado de la protagonista. No siempre sometida a las exigencias de su entorno en la versión que nos ocupa, mostró autoridad frente a ellas y dulzura al lado de su inesperado príncipe. En contraposición a estas cualidades, sus hermanastras Clarisse Dalles como Maguelonney Romie Estèves como Armelinde introdujeron momentos de la mejor comicidad. El tenor Tsanta Ratia como el Prince Charmant mostró su amor por Cendrillon al final de la noche, justo antes de que sonara la hora fatal del regreso. El bajo-barítono Olivier Naveau contribuyó no poco a realzar la historia de su dudoso pasado en su papel de Baron de Pictordu. Lila Dufy resolvió sin dificultad aparente las problemáticas intervenciones vocales de La Fée (el hada) del cuento, madrina de Cendrillon, y Enguerand de Hys encarnó con profesionalismo el papel de le Comte Barigoule, amigo del Príncipe. 

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