La soprano sueca Malin Byström nos ofrece un cautivador recorrido por algunas arias y escenas del repertorio operístico alemán. Reconocida por su impecable técnica vocal, Byström da vida en este disco a varias heroínas de compositores como Carl Maria von Weber, Ludwig van Beethoven, Richard Strauss y Erich Korngold, acompañada por la Orquesta Filarmónica Real de Estocolmo bajo la dirección de Thomas Søndergård.
El álbum incluye fragmentos de dos óperas alemanas del siglo XIX entre sus favoritas: Fidelio de Ludwig van Beethoven y Der Freischütz de Carl Maria von Weber. También destaca Die Tote Stadt de Erich Wolfgang Korngold, una obra de exuberante orquestación que, a pesar de su relativa oscuridad actual, fue uno de los mayores éxitos de la década de 1920. Sin embargo, es Richard Strauss quien acapara toda la atención, un compositor cuyo genio para la voz femenina es inigualable. La voz radiante de Byström se eleva a través de la opulencia de Die ägyptische Helena, el lirismo atemporal de Capriccio y la intensidad dramática de la escena final de Salome. Este álbum es un testimonio de su arte, que demuestra su maestría en todo el repertorio de la ópera alemana.
Byström tiene un repertorio muy amplio que abarca desde Elettra (Idomeneo), la Condesa (Le nozze di Figaro), Donna Anna y Donna Elvira (Don Giovanni) de Mozart; Mathilde (Guillaume Tell) de Rossini; Amalia (I masnadieri), Hélène (Les vêpres siciliennes), Elisabeth de Valois (Don Carlos) y Desdemona (Otello) de Verdi; el rol titular de Tosca y Minnie (La fanciulla del West) de Puccini; Marguerite (Faust) de Gounod; Thaïs (Thaïs)de Massenet; Rusalka en la ópera homónima de Dvórak; y la protagonista de Jenůfa de Janácek, entre otras.
Pero es en el repertorio alemán en el cual más la ubica el público, habiendo cantado ya Leonore (Fidelio) de Beethoven; Elisabeth (Tannhäuser), Elsa (Lohengrin) e Isolda (Tristan und Isolde) de Wagner; Marschallin (Der Rosenkavalier), Danae (Die liebe der Danae), el rol principal de Arabella, Madeleine (Capriccio) y el papel principal de Salome de Strauss. Con este último tenido gran éxito a nivel internacional, que no solo ha cantado en escena sino que la ha grabado también dos veces (bajo la batuta de Daniele Gati, la primera, y la de Edward Gardne, la segunda).
Inicia el disco con el aria de Helena ‘Zweite Brautnacht!’ del acto II de Die ägyptische Helena, con el final para interpretarla en concierto arreglado por Tommy Andersson. Sin haberla interpretado en escena, Byström se siente muy cómoda en esta música tan difícil y que le exige a la soprano sueca hacer uso de su extenso registro. Su voz se entrelaza perfectamente con la suntuosa orquestación de Strauss y nunca se oye forzada o delgada. Su registro central se expande y sube a las notas agudas con soltura. Thomas Søndergård controla muy bien las dinámicas de la Royal Stockholm Philharmonic Orchestra para resaltar la voz y que no se desborde la masa orquestal.
Recientemente, Byström hizo su debut como Leonore en la Ópera Estatal de Viena. De Fidelio, canta el aria del acto I ‘Abscheulicher! Wo eilst du hin?’ con gran soltura y un entendimiento del texto muy teatral. Su voz es capaz de hacer matices muy bellos en ‘Komm, Hoffnung, lass den letzen Stern’, con una línea de canto muy bien cuidada y afrontando la segunda parte del aria, ‘Ich folg dem innern Triebe’, con gran destreza vocal. Adapta muy bien su timbre lírico, con tintes dramáticos en ciertos momentos, a esta ópera del temprano Romanticismo.
Byström logra hacer un balance perfecto entre la fuerza emocional que requiere la escena y la ternura de Leonore al llenarse de esperanza de poder ver y rescatar a Florestán. Aquí luce mucho su registro central y su fraseo elegante. Aplausos a Søndergård que le proporciona un tempo adecuado para poder ilustrar la desesperación sin llevarla a perder el fiato en ‘Ich folg’, que siempre es la parte más complicada para las sopranos que cantan este rol.
Fidelio, Op. 72, Act II: ‘Abscheulicher! Wo eilst du hin?’
Continua con el aria de Agathe ‘Wie nahet mir der Schlummer’ del acto II de Der Freischütz. Siguiendo con las óperas alemanas de principios del siglo XIX, el estilo es más lírico, menos “heroico”, con Byström cantando con sutileza y dando esa atmósfera de ensoñación que el aria requiere. Flota con gran maestría la frase ‘Leise, leise’, y su mezza voce fluye con un fraseo sutil y bien matizado. Al igual que el aria de Leonore, esta se divide en una parte más reflexiva para luego llegar a la exaltación del final, donde escuchamos uno de los temas de la obertura en las frases ‘Süss entzückt entgegen ihm!’ y en ‘Himmel, nimm des Dankes Zähren’.
Der Freischütz, Op. 77, Act II: ‘Wie nahet mir der Schlummer’
Un papel que le queda bien a la voz de Byström es la aristocrática Condesa Madeleine de Capriccio de Richard Strauss. De dicha ópera canta ‘Morgen mittag um elf!’, la escena final de la obra que es un tour-de-force de emociones para la protagonista, donde reflexiona sobre el dilema central de la obra: si la música o las palabras son más importantes, representado esto en la elección de qué amante elegir, a Olivier o a Flamand. Byström se adentra muy bien en el conflicto de la escena, cantando con mucha atención al texto y a mostrar el conflicto interno y emocional de Madeleine. Su voz es una cascada de sonido dorado que acaricia cada frase y que brilla igual en el registro central que en el agudo. La orquesta dialoga muy bien con la intérprete e ilustra la atmósfera de la escena de manera orgánica, con colores y texturas orquestales detalladas.
Die tote Stadt de Erich Korngold tiene una de las arias más bellas para soprano lírico del repertorio alemán: conocida como Marietta’s Lied, “Glück, das mir verblieb”. Byström la canta con un fraseo exquisito, flotando la voz y haciendo que el tiempo se detenga al escucharla. Es de carácter muy íntimo, con una orquestación muy melódica que va subiendo de intensidad para llegar a un clímax musical de máxima expresividad.
Die tote Stadt, Op. 12, Act I: ‘Glück, das mir verblieb’
Termina el disco con la apoteótica escena final de Salome de Strauss:’Ah, du wolltest mich nicht deinen Mund küssen lassen, Jochanaan!’ La soprano sueca se adentra en su personaje de manera muy teatral, poniendo atención no solo a la emisión de su voz carnosa sino también a las palabras que canta. Capta muy bien ese estado de locura y embelesamiento de Salome ante la cabeza de Jochanaan, llegando a la frase final de ‘Ah! Ich habe deinen Mund geküsst’ con una explosión de emoción que se desborda de manera electrizante. Byström actúa muy bien con la voz este momento culminante de la ópera.
La Royal Stockholm Philharmonic Orchestra bajo la batuta de Thomas Søndergård acompañan con un sonido brillante a Malin Byström, en un disco que muestra el gran talento y la fantástica voz de esta soprano sueca, además de deleitarnos con un viaje por seis de las escenas más bellas del repertorio operístico alemán de los siglos XIX y XX.


