Gabrielle Philiponet: “Hay muchos directores que no aman la ópera”

Originaria de la ciudad de Albi, en el sur de Francia, y flautista y violonchelista de profesión, la soprano Gabrielle Philiponetha realizado una destacada carrera como cantante. Entre funciones de Otello de Verdi, en la Opéra de St. Etienne, en el sur de Francia, que marcan finalmente el regreso del público a los teatros de Francia después de la pandemia, Gabrielle aceptó amablemente realizar esta entrevista en la que nos habla sobre su carrera, su repertorio y nos da su perspectiva sobre el canto, la actuación y del futuro de la ópera.

¿Cómo te acercaste a la música y, en particular, que fue lo que hizo que te dedicaras al canto y a la ópera?

Empecé a tener contacto con la música cuando tenía 5 años. En realidad, soy flautista y violonchelista de formación, y estaba planeando una carrera como flautista, pero me lesioné el hombro cuando tenía 18 años y por ese motivo tuve que renunciar a mi instrumento. Entonces comencé a cantar, casi por despecho, y así fue como rápidamente me di cuenta de que ese era mi camino.

Visto desde fuera, Francia es un país con una amplia tradición musical y operística. Basta ver la vasta cantidad de actividades y oferta de los teatros y salas de concierto. ¿Cómo explicas que en tu país haya tanto interés por la música, especialmente la clásica y la música barroca, y cómo influye esto para que surjan importantes cantantes de ópera franceses?

Puedo entender que desde el punto de vista de algunos países extranjeros parecemos promover la música clásica. Sin embargo, encuentro que esto no es suficiente para un país como Francia, con todo el patrimonio cultural que tiene. Las subvenciones han caído drásticamente todos los años desde la crisis del 2008. Aún tenemos la suerte de contar con el apoyo del estado y de depender en gran medida de las ayudas públicas, pero desafortunadamente, creo que estamos avanzando hacia modelos más anglosajones con subsidios cada vez más privados. 

Esto para mí tiene el efecto negativo de limitar la producción y la creatividad. En cuanto a la música barroca, es cierto que contamos con multitud de conjuntos barrocos de altísima talla. Creo que esto todavía proviene de nuestra herencia cultural y también del inmenso repertorio de la música barroca francesa. Por lo que respecta a la escuela de canto francesa, está bien establecida ahora y después de unas décadas con mala reputación, los cantantes franceses están recuperando su lugar a nivel internacional.

Para quienes nunca han escuchado tu voz en vivo, ¿cómo la describirías con tus palabras y cuales son los papeles que consideras que se adaptan mejor a tus cualidades? ¿Con que papel u obra te gustaría darte a conocer ante quien no te conoce?

Soy una soprano lírico con facilidad para los agudos y la coloratura. Soy así por haber comenzado mi carrera como soprano lírico ligera. Tengo una voz brillante, con un rango medio cálido y buenos graves, y esto me abre muchas posibilidades a lo largo del repertorio operístico. En cuanto a papeles, mis ideales en este momento son Violetta, Donna Anna, Fiordiligi, Juliette y Manon. Mi amor por el repertorio italiano es muy fuerte, así que preferiría que me descubrieran cantando Verdi como primera opción.

Siendo una cantante francesa, llama la atención tu fuerte vínculo con el repertorio italiano. ¿Cuál es tu relación con el repertorio francés y qué satisfacciones te ha dado cantarlo frente al público francoparlante?

No sé por qué, pero los directores de ópera tardaron en hacerme cantar papeles en francés. Por ello agradezco a Alexandre y a Benoit Dratwicki por ser durante unos años los únicos que me ofrecieron papeles para cantar en mi idioma. Por supuesto, interpretar un papel en la lengua materna de uno siempre es un desafío y por eso siento una gran responsabilidad. Creo también que debemos defender este maravilloso repertorio del que hay muchas obras que son poco o nunca interpretadas y otras que son desconocidas.

¿Qué otros te interesan, y hacia dónde consideras que se dirige tu repertorio, a futuro, a medida que se va desarrollando tu voz?

Mis papeles más frecuentes por ahora han sido Violetta y Donna Anna, pero también canto Leïla, Micaëla y Adina. Hace pocos días terminé de cantar el papel de Desdemona en Otello de Verdi en la Ópera de Saint-Etienne, que fue mi primera aparición frente a un público después de más de un año y fue muy emotivo. Yo debuté este papel, quizás muy pronto o antes de lo que debería. Eso fue en el 2016, pero me siento feliz porque la madurez me ayudó a hacer evolucionar el personaje. A futuro, me gustaría cantar Thaïs y Mireille (que debutaré en el 2022). Me gustaría acercarme a Luisa Miller, como también cantar nuevamente Magda en La rondine

Sería genial tener la oportunidad de cantar el papel de Elvira en I puritani. También estaría feliz de cantar el repertorio barroco más a menudo, ya tuve una experiencia muy satisfactoria hace pocos años cantando en Le temple de la gloire de Rameau, con la orquesta Philarmonia Baroque Orchestra de San Francisco.

Violetta en La traviata es tu papel fetiche y uno de los que más has cantado en escena. ¿Con la concepción tan amplia que tienes de este personaje, es fácil conciliar tus ideas y tus vivencias con las de los directores en escena en una nueva producción?

El papel de Violetta es fascinante, y aunque la he cantado mucho, con cada producción descubro nuevas facetas del personaje. Me gusta redescubrir este papel una y otra vez, y cada nueva visión es una nueva exploración y enriquece mi interpretación. Además, este papel me llena de orgullo, porque fue con el que debuté en Estados Unidos. Te cuento la anécdota de como sucedió: el director artístico de la Ópera de Nueva Orleans estaba buscando una soprano francesa para interpretar a Violetta, y me encontró por casualidad gracias a la magia del Internet.

A propósito, ¿quiénes son los cantantes que has tenido como modelos, y que te agrade escuchar?

Tengo muchos modelos a seguir, y me gusta escuchar todo tipo de voces, masculinas o femeninas. Como soprano, mis modelos son Mirella Freni, por supuesto; pero también Julia Varady, Leontyne Price, Angela Gheorghiu o Anna Netrebko.

¿Cuál ha sido tu relación con los directores de orquesta con los que has trabajado? 

He tenido la oportunidad de trabajar con verdaderos directores de ópera, que en cada ocasión me han hecho crecer musicalmente. Bajo el riesgo de hacerme enemigos, te diré que hoy hay muchos directores que no aman profundamente la ópera, ni les interesa el teatro como tampoco los cantantes. Somos animales curiosos si nos comparan con instrumentistas, y nadie hace el esfuerzo de entrar en nuestro universo. Afortunadamente, cuando uno conoce a un director apasionado por este arte, se crea una armonía indescriptible que se convierte en magia.

¿Cuáles son para las producciones en las que has participado que más satisfacción y orgullo te han dado? 

Son muchas, y seguro que algunas las olvidaré, pero citaré La rondine de la Opéra de Nancy en 2012, dirigida y conducida por José Cura; Faust en la Ópera de Saint-Etienne en 2018, dirigida por Julien Ostini con la conducción de David Reiland; y Les pêcheurs de perles en la Ópera de Lille, dirigida por Guillaume Tournaire. También está la de Carmen en la Opéra de Paris en 2019, con la produccion de Calixto Bieito que fue dirigida musicalmente por Lorenzo Viotti.

Debido a las dificultades de los teatros para presentar obras con público, el de Aviñón en Francia produjo recientemente una versión cinematográfica de Don Giovanni de Mozart en la que interpretaste a Donna Anna. ¿Podrías contarnos algo sobre esta experiencia para ti?, y ¿cómo te sentiste al volver a un escenario, aunque lamentablemente sin la presencia de público?

¡Ha sido una experiencia maravillosa! Era la primera vez que yo participaba en la realización de una película. Grabamos con la orquesta en un estudio y luego se filmaron las escenas de la película. Me gusto descubrir y ver la película que se transmitió el 28 de mayo en el canal France 3, como también en YouTube. Por otra parte, la falta de la audiencia se resolvió, de cierta forma fue también un alivio, haciendo una película en vez de grabar una función en vivo con el teatro vacío. Rodamos por todo el teatro: las escaleras, los camerinos, los pasillos e incluso en ¡los baños!

Adentrándonos un poco en la vida del artista fuera del escenario ¿Cuáles son los desafíos en la vida de un cantante de ópera que una persona común no conoce o no entendería?

¡Hay muchos! Los días festivos, las vacaciones, los domingos no son importantes en nuestras vidas. El trabajo personal es enorme y por eso, incluso estando en casa, nos absorbe enormemente. A menudo comparo nuestro ritmo de trabajo y nuestra profesión con la de un deporte de alto nivel. Haciendo pensar que somos atletas, facilita que las personas que no están en este mundo puedan hacerse fácilmente una mejor idea de cuales son nuestras limitaciones.

Ahora que la actividad musical comienza a normalizarse poco a poco, ¿podrías hablarnos sobre algunos de tus planes actuales y futuros relacionados con tu carrera? 

Debido a la crisis que atravesamos, como todos mis compañeros, siento una gran preocupación e inquietud por el futuro de nuestra profesión. A pesar de eso, tengo algunos destacados proyectos por venir y algunos papeles importantes que interpretar. En particular, Mireille y Alice en Falstaff. Espero poder cantar de nuevo mi querida Violetta, reencontrarme con Mimì, y mi mayor deseo es poder finalmente abordar los papeles de Juliette y Manon.

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