El 8 de agosto pasado estuvo dedicado a Cecilia Bartoli: la cantante y directora artística del Festival de Pentecostés fue aclamada con entusiasmo por el público durante la representación de gala de la ópera Il viaggio a Reims de Gioachino Rossini. Asimismo, la dirección del Festival de Salzburgo la honró con su máxima distinción y recibió homenajes musicales de sus colegas musicales de larga trayectoria: Plácido Domingo, Lang Lang, Antonio Pappano, Maxim Vengerov, Rolando Villazón y Pretty Yende.
Tras el programa musical de celebración, la dirección del Festival de Salzburgo hizo entrega a Cecilia Bartoli del broche del Festival con rubíes. En el acto de entrega, la directora artística interina Karin Bergmann, la presidenta del Festival Kristina Hammer y el director ejecutivo Lukas Crepaz rindieron homenaje a Cecilia Bartoli, calificándola de “fenómeno excepcional”.
Cecilia Bartoli expresó su agradecimiento: “Estoy profundamente conmovida. Salzburgo es mi segundo hogar. Mi enorme agradecimiento a todos los artistas y colaboradores de Il viaggio a Reims, a Barrie Kosky (director de escena), a Gianluca Capuano (dirección musical), a la dirección del Festival y al público de Salzburgo, que ha crecido conmigo a lo largo de tantos años”.
Bartoli debutó en el Festival de Salzburgo en 1993. Hasta la fecha, ha participado en otras 83 funciones de ópera y en diez conciertos a lo largo de veinte veranos del Festival. Además, desde 2012 ha dejado una huella distintiva en el Festival de Pentecostés de Salzburgo, del cual es directora artística; allí ha actuado en 35 funciones de ópera y en 14 conciertos.
La Kammersängerin Cecilia Bartoli se ha consolidado como una de las artistas más destacadas del mundo a lo largo de una magnífica trayectoria artística de casi 40 años. Su labor como cantante se ha visto impulsada por una pasión por el repertorio menos conocido y un profundo interés en las cuestiones relativas a la interpretación históricamente informada.
Nacida en Roma, se formó con su madre, la pedagoga vocal Silvana Bazzoni, y fue descubierta por Daniel Barenboim, Herbert von Karajan y Nikolaus Harnoncourt; cada uno de ellos influyó de manera especial en su carrera internacional. Uno de los rasgos distintivos de su trabajo son los proyectos innovadores dedicados a música que había caído en el olvido, lo que ha dado lugar a extensas giras de conciertos, grabaciones de gran éxito, producciones escénicas, formatos cinematográficos innovadores y eventos multimedia.
Desde 2012, ocupa el cargo de directora artística del Festival de Pentecostés de Salzburgo; su contrato fue prorrogado el verano pasado hasta 2031. En 2023, fue nombrada directora de la Ópera de Montecarlo.
Entre los hitos de su carrera destacan la primera producción de La Cenerentola de Rossini en el Metropolitan Opera de Nueva York en 1997, que protagonizó con el tenor mexicano Ramón Vargas; el álbum de 1999 dedicado a Antonio Vivaldi, que ha vendido millones de copias; el maratón de conciertos celebrado en París en 2008 con motivo del bicentenario del nacimiento de Maria Malibran; y su enfoque radicalmente nuevo de Norma de Bellini en 2013, que condujo asimismo a la edición crítica de la partitura original reconstruida.
La Fundación de Música Cecilia Bartoli surgió como parte de la labor filantrópica de la artista. A través de ella, persigue el objetivo de trabajar con jóvenes músicos de talento y acercar la música clásica a un público más amplio. Entre otros logros, la fundación ha creado un nuevo sello discográfico en colaboración con Decca titulado “mentored by Bartoli”.
Entre los artistas que han recibido anteriormente el Broche de Oro del Festival con Rubíes figuran Grigory Sokolov, Riccardo Muti, Christa Ludwig, Anne-Sophie Mutter, Zubin Mehta, Mariss Jansons, Daniel Barenboim, Franz Welser-Möst, Wolfgang Rihm y András Schiff.

Rolando Villazón felicita a Cecilia Bartoli © Marco Borrelli


