La soprano norteamericana Jennifer Rowley participará en la Gala de Clausura de la temporada 2026 de la Orquesta Sinfónica de Minería, bajo la dirección de Carlos Miguel Prieto, este domingo 30 de agosto de 2026 en el Centro Cultural Ollin Yoliztli. Interpretará la Misa Solemnis de Beethoven, junto con la mezzosoprano Guadalupe Paz, el tenor Kameron Lopreore y el bajo Harold Wilson.
Rowley es una de las grandes intérpretes del repertorio verdiano, pucciniano y verista de los últimos años y tiene una muy sólida carrera cantando en los mejores teatros del mundo con gran éxito. Su repertorio abarco roles como Leonora (Il trovatore), Amelia Grimaldi (Simon Boccanegra), Amelia (un ballo in maschera), Aida (Aida), Roxane (Cyrano de Bergerac), Lady Macbeth (Macbeth), Maddalena di Coigny (Andrea Chénier), Cio-Cio-San (Madama Butterfly), los papeles principales de óperas como Manon Lescaut, Tosca, Turandot y Minnie (La fanciulla del west), entre muchos otros.
Ha cantado en teatros importantes como el Metropolitan Opera House de Nueva York, las Óperas de Lieja, Marsella, Múnich, Washington, Versalles y Zúrich, así como en los teatros Carlo Felice de Génova, Liceu de Barcelona, Lírico de Cagliari, Nacional de Praga, Petruzzelli de Bari y Regio de Turín, entre otros.
Poseedora de una voz de soprano lírico con tintes de spinto, Rowley ha sabido moldear su voz pasando de papeles para soprano lírico a roles más pesados. Además de su labor como intérprete, Rowley también es maestra y ha asesorado y guiado a las futuras generaciones de cantantes.
Su agenda incluye una serie de seminarios y clases magistrales para instituciones de educación superior a nivel internacional. Ha impartido clases magistrales y seminarios para las secciones de la National Association of Teachers of Singing (NATS) en Nueva York y Tampa, la Bowling Green State University, SUNY Potsdam, Penn State University y la University of Miami; y ha sido artista residente en diversos programas para jóvenes talentos, como los de la Fort Worth Opera, Palm Beach Opera, Shreveport Opera, y Toledo Opera.
Rowley ha formado parte del profesorado de canto en varios festivales internacionales, entre ellos la Camerata Bardi Academy, el International Summer Opera Festival of Morelia, el Vienna Summer Music Festival y la Vincero Academy. También figura como jurado para el concurso Laffont del Met.
Entiendo que no es la primera vez que viene a nuestro país…
Estoy feliz de volver a México. Hace algunos años atrás vine a dar clases en el Festival de Morelia e hice una gala con los alumnos. Me encanta regresar a México porque tengo muchos fans en Instagram y Facebook. Siento que ahora tengo la oportunidad de agradecerles por su positivismo y su fantástica energía.
Ya ha cantado la Misa Solemnis de Beethoven antes.
En efecto, ya la he cantado antes y es una pieza muy difícil. La hice con la Orquesta de Filadelfia y en Carnegie Hall dirigida por Yannick Nézet-Seguin, creo que hace tres o cuatro temporadas. Debo confesar que cuando la comencé a estudiar de nuevo para cantar en México, sentí como si fuese una obra nueva que nunca había interpretado, como si empezara de cero. Es tan complicada que creo que se archivó en algún folder en lo más profundo de mi cerebro y fue muy difícil reabrir el folder tiempo después.
¿Se cumple entonces el mito de que Beethoven escribía de manera un poco complicada para los cantantes?
Sí, es muy cierto. No es fácil para los cantantes; creo que él trataba a las voces más como instrumentos dentro de la orquesta. Eso está bien si comprendes cómo funciona la dinámica; si entiendes que eres un instrumento que está entrelazado con la textura orquestal. Es curioso que, si interpretas algunas de sus frases con la dinámica errónea, son más difíciles de cantar. Por ejemplo, tenemos este precioso movimiento que es el Benedictus, donde el concertino tiene un hermoso solo y es casi un dueto con la soprano. Si la soprano no toma la textura del violinista, se vuelve muy complicado de cantar. Tienes que flotar la voz de la manera en que un instrumento de cuerdas arquearía ese violín. Estudiar esa parte en casa con tu piano sin el apoyo de ese otro instrumento puede ser difícil porque el secreto de esa parte es como se entrelazan la voz y el violín. Cuando entran la orquesta y el coro, se vuelve más fácil adentrarse en la pieza.
Platiquemos un poco sobre su repertorio; me llama la atención que ha cantado el papel de Roxanne en Cyrano de Bergerac de Franco Alfano en el Met. Es una obra poco interpretada y además, en esa ocasión, fue su debut en el papel. Podría contarnos un poco acerca de esta ocasión especial.
Fue una experiencia muy especial para mí. Creo que desde esa vez que la cantamos Roberto Alagna y yo en el Met, no se ha vuelto a poner. Es una ópera muy especial y bella.
Esto me lleva a preguntarle sobre su Tosca en el MET en 2019 con Joseph Calleja, que tuve el honor de presenciar. ¿Cómo fueron esas funciones?
En efecto, cantar con Joseph fue increíble: es un gran colega. Fue con la bellísima producción de David McVicar, que me encanta. Me impacta mucho que esa puesta te hace sentir que estás realmente en los escenarios de la trama: la iglesia de Sant’Andrea della Valle, el Castel Sant’Angelo, el Palazzo Farnese…
Cuando canté Il trovatore en Florencia hace un tiempo, mi esposo y yo hicimos un viaje de un día a Roma e hicimos lo que llamé el “Tosca Tour”. Me impresionó mucho que cuando sales del Castel Sant’Angelo, si ves hacia la derecha, tienes una vista perfecta del Vaticano. Saber eso significó mucho para mí porque, en la puesta de McVicar, Tosca salta en el tercer acto del lado derecho, así que pensé que ella estaría viendo hacía allá, donde está Dios, y que ella confiaría que Él la protegería al final. Es increíble lo real que se siente estar en esta puesta. ¡Hay hasta una chimenea de verdad en el acto II!
Ya que toca el tema de las puestas en escena, ¿cuál es su visión sobre la eterna pugna entre lo “tradicional versus lo moderno”?
Creo que los miembros del público va a la ópera para escapar de la cotidianeidad, de la vida de “afuera” por unas horas, y quieren que los conmuevan y que los transporten a un lugar que no se parezca o que no sea como lo que ya conocen. Creo sinceramente que el público conecta más con las puestas tradicionales, especialmente en los Estados Unidos. Es como el culto a un clásico, cuando se hacen las producciones en la época de la trama. Me encanta la investigación que se hace en torno a esas puestas.
Volviendo al tema de cuando hice Cyrano, Francesca Zambello y yo trabajamos juntas en esa puesta y me hizo investigar acerca de la época en la que se lleva a cabo la trama, sobre la posición de la mujer en la sociedad en ese tiempo y lo que significaba leer para una mujer. ¿Qué significaba eso para ella y cuán inteligente tenía y debía ser para hacer eso? Me gusta mucho que sean personajes “de época” porque puedo crear un papel que es muy distinto a como soy yo en la realidad.
Cuando es una puesta moderna me gusta el reto de la actuación, porque la mayoría de las veces te toca enfrentar situaciones que no tienen que ver casi con la intención propia del libreto o la obra misma. Es un momento muy interesante para uno como actor. Yo disfruto ese tipo de retos también porque vengo del mundo del teatro musical; de joven canté en musicales, así que me encanta encontrar los retos actorales en las puestas modernas de ópera. Quiero ver qué tan real puedo hacer algo que es, hasta cierto punto, surreal.
Usted comenzó con roles líricos como Leonora, Amelia Grimaldi, Aida, Amelia en Un ballo in maschera… y recientemente ha decidido añadir papeles más pesados a su repertorio, como Lady Macbeth y Turandot. ¿Qué la llevó a dar el paso hacia las damas más dramáticas?
Creo que sentí que mi voz ya estaba lista para dar ese paso; a cualquier cantante, su instrumento le dice cuando está listo para pasar al siguiente rol. Estoy en una edad en que está bien ya pasar a ese repertorio. Desde hace mucho tiempo me han pedido cantar Lady Macbeth, así como el repertorio alemán. Antes no estaba lista, pero hace poco más de un año, cuando perdí peso y comencé a hacer ejercicio para adquirir fuerza, sentí que por fin podía darle soporte a mi voz de una manera en que podía hacerle justicia a estos papeles tan grandes.
¿Quisiera hacer Turandot muchas veces? ¡Obvio que no! Pero una por temporada está muy bien porque, además, me encanta el personaje en sí: es una mujer interesante y compleja. Si pudiese hacer Lady Macbeth muchas veces, lo haría encantada. Me fascina ese rol. Pero para abordarla, necesitaba primero fortalecer mi registro central, porque el personaje es muy fuerte. Verdi escribe para ella música muy metálica. Fue una experiencia fabulosa cantarla y me encantará encarnarla de nuevo. ¡Ser la chica mala es muy divertido! (Ríe.)
Ha añadido también a su repertorio otro rol no muy fácil de cantar: Minnie en La fanciulla del West.
¡Amo ese papel! Minnie es muy especial. La última vez que la canté fue en una producción espectacular en Pekín, con el director de escena Thaddeus Strassberger y el director de orquesta Carlo Rizzi. El regista logró que Minnie se sintiera aún más bella de lo que es y que su figura resaltase aún más entre los mineros que tanto la adoran. Su visión del personaje me cautivó y me cantaría volver a interpretarla.
Cuéntenos sobre su labor como docente, en especial sobre el proyecto denominado “Aria Bootcamp”. ¿Cómo surgió y qué ofrece a los jóvenes cantantes?
En ese proyecto tuvo mucho que ver mi mentora Martina Arroyo, a quien conocí en mis inicios en la Universidad de Indiana. Ella me tomó bajo su ala protectora y me dijo: ven a Nueva York, yo haré que sigas cantando. Honestamente, debo decir que a ella le debo mi carrera, porque después de graduarme no tenía nada. Martina me cuidó y me guió para poder comenzar mi carrera bien preparada; me enseñó muchas cosas que utilicé y utilizo aún como cantante. Fue de gran ayuda para muchísimos cantantes, además de para mí: Ailyn Pérez fue otra de sus alumnas.
Yo le hice la promesa a Martina de pasar todo ese conocimiento y todas las armas que ella me dio a las siguientes generaciones como agradecimiento a ella y lo que hizo por mí. Creo que con “Aria Bootcamp” estoy cumpliendo con mi promesa. Son zapatos muy grandes de llenar, pero para mí es un honor el continuar con su legado.
Creé “Aria Bootcamp” basado en su programa “Prelude to Performance” en Nueva York, donde ella asesoraba a los alumnos para que supieran cómo preparar sus roles. Tomé esas ideas y las adapté para preparar a los jóvenes antes de hacer audiciones. Creo que hay veces en que van a una audición y no están bien preparados, hasta el punto de no saber lo que dicen al estar cantando. Creo que uno debe preparar las arias con las que audiciona como si estuviera estudiando el rol completo para una función.
Tenemos una estrategia de dos pasos: la primera semana es la preparación, donde damos asesoría vocal, clases de canto, de dicción, de actuación, así como clases magistrales y seminarios sobre técnicas y estrategias de audición, y en la segunda semana integramos todo: tenemos a un asesor de carrera y hacemos audiciones de todo tipo.
Al final, grabamos videos que pueden presentar y hacemos audiciones con gente del ambiente. No tenemos límite de edad, lo cual me encanta, y estoy muy orgullosa de este programa. Los maestros que tenemos son todos mis amigos y gente con la que he trabajado. Sé que los muchachos salen muy bien preparados y no puedo estar más contenta por ello. Hay muchísimos cantantes buenísimos y mucha competencia también. Martina siempre me decía: “Sé la persona más preparada del salón”.
¿Qué planes futuros puede compartir con nosotros?
Te puedo contar algunas cosas: tengo varios recitales alrededor del mundo y varias clases que daré en Corea, China, Filipinas y los Estados Unidos. Trabajaré con muchos jóvenes talentos de varios países, lo cual me emociona bastante. Esta temporada haré mi debut como Elisabeth de Valois en Don Carlos de Verdi en Seúl, y debutaré también Leonora en Fidelio de Beethoven. Va a ser mi primer rol de repertorio alemán.
Y tengo varias Toscas por ahí y por allá, así como un concierto de arias de Verdi en Florida y varias cosas muy divertidas.

“Sé la persona más preparada del salón” © M. Holler


