Hace 25 ya que la soprano rumana Angela Gheorghiu hizo su primera grabación para el sello DECCA y, para celebrar este cuarto de siglo con dicha marca, ha grabado un disco que lleva como título Plaisir d’amour. Acompañada al piano por Alexandra Dariescu, Gheorghiu nos lleva en este CD a un viaje musical alrededor del mundo, a través de canciones de nueve diferentes países. Comenzando por su natal Rumania, pasando por Alemania, Italia, Irlanda, Rusia, Francia, Venezuela, Brasil y España, lo que nos ofrece en en este recital es una clase de interpretación y diferentes estilos musicales. No solo encontramos a Gheorghiu en excelente forma vocal, sino que también escuchamos el grado de refinamiento y delicadeza interpretativa a los que ha llegado durante todos estos años de una exitosa carrera en los escenarios.
Inicia el disco con dos canciones rumanas del compositor George Ştefănescu (1843-1925): ‘Càntecul fluierasului’ y ‘Mandrulita de la munte’. La voz de Gheorghiu brilla en estas dos piezas y su afinidad con ellas es notable. Continúa el recital con las mélodies de Debussy ‘Nuit d’étoiles’, mostrando un fraseo exquisito, y ‘Beau soir’, compuesta 10 años después que la anterior, mostrando un estilo musical más atrevido e innovador. En ella, Gheorghiu explora más su registro grave. Sigue con otras dos canciones francesas, ahora de Gabriel Fauré: del ciclo Trois mélodies, Op. 7, interpreta ‘Après un rêve’, de carácter sombrío, y del ciclo Mélodies de Venise, Op. 58, nos ofrece ‘Mandoline’, con música más alegre y juguetona. De nuevo resaltamos en estas piezas el excelente acompañamiento de Dariescu, que parece cantar con su instrumento. La dicción francesa de Gheroghiu es muy buena y moldea su voz al estilo de cada canción.
Del repertorio ruso, nos ofrece de Sergei Rachmaninoff ‘Son’, del ciclo 6 Romances, Op.8 y ‘Vesenniye vody’ del ciclo 12 Romances, Op. 14. Son canciones intensas y Gheorghiu oscurece su instrumento y lo crece en volumen para resaltar el dramatismo de ambas piezas. Dariescu también aprovecha la riqueza de la melodía que Rachmaninoff le imprime a las partituras para lucir su técnica pianística. Después de la grandiosidad rusa, pasamos a las obras italianas, comenzando por la ‘Nel cor più non mi sento’, originalmente un dueto de La molinara de Paisiello. Muy conocida por los estudiantes de canto que han estudiado la llamada “Antología italiana”, esta canción muestra una impecable línea de canto y claridad tímbrica en la voz de la soprano rumana. Juega con la letra y se deleita con la melodía. Sigue una de las más bellas ariettas de Vincenzo Bellini: ‘Vaga luna che inargenti’, con la que Gheorghiu luce su fraseo y la pureza de la melodía belliniana.
Paolo Tosti está representado con tres canciones: ‘Ideale’, ‘Sogno’ y ‘La serenata’. En ellas, es más importante la expresividad con la que se canta el texto y el manejo de los matices que el lucimiento vocal. Gheorghiu nos va llevando por los diversos sentimientos de las canciones, adentrándose en cada una de las historias que cuentan. Aunque la tercera canción de Tosti la asociamos más a la voz de tenor, Gheorghiu sabe adecuarla a su instrumento.
El compositor Jean-Philippe Rameau está representado con la canción ‘Le grillon’ (El grillo). De Frédéric Chopin aparece ‘Tristesse’, una de las canciones que forman parte de los 12 Études, Op. 10. De nuevo escuchamos la impecable línea de canto de la soprano rumana y su capacidad interpretativa a flor de piel. Y de Jean-Paul-Égide Martini escuchamos la canción que da título al disco: ‘Plaisir d’amour’. Del compositor venezolano-francés Reynaldo Hahn, Gheorghiu incluye la canción ‘L’heure exquise’ de sus Chansons grises. Delicada y fina su interpretación en esta pieza, la soprano rumana y su pianista crean una atmósfera de ensueño con la sutil y descriptiva música de Hahn.
Richard Strauss está representado por dos de sus Lieder más famosos: ‘Morgen’ y ‘Cäcilie’. Rara vez escuchamos a Gheorghiu en repertorio el alemán, salvo en recitales como este, y admitimos que se adecúa bien al estilo sobrio de estas canciones. Su dicción alemana es clara y sus mezze voci aterciopelan su voz.
Del compositor irlandés Michael William Balfe canta ‘I dreamt I dwelt in marble halls’ de su ópera The Bohemian Girl. Sigue otra canción rumana: ‘Cine m-aude cântând’ de Tiberiu Brediceanu, de carácter más íntimo, donde la voz lleva la melodía y el piano acompaña con acordes muy sutiles, pareciendo que está casi a capella en la primera parte. El álbum concluye con la exótica canción 4, ‘Melodía Sentimental, W556’, de Floresta do Amazonas de Heitor Villa-Lobos, y con una versión llena de energía y salero de ‘El vito’ de Fernando Jaumandreu Obradors, terminando así nuestro viaje musical por los países y compositores seleccionados por Angela Gheorghiu y Alexandra Dariescu.
Angela Gheorghiu (soprano)
Alexandra Dariescu (piano)
DECCA CD


