La soprano letona Marina Rebeka ha sacado su nuevo material discográfico en la marca PRIMA CLASSIC, escogiendo ahora una gran gama de arias de óperas francesas que muestran la enorme variedad de mujeres que se ven representadas en dichas obras. La riqueza de estilos musicales que Rebeka aborda en este disco van desde la jovial Juliette de Roméo et Juliette de pasando por la inocente Marguerite de Faust, ambas de Charles Gounod; o la sensual Manon de Jules Massenet, de quien también canta su seductora Thaïs; la melancólica Chimène de Le Cid y la enamorada Salomé en Hérodiade. Escuchamos la fragilidad de Leïla de Les pêcheurs de perles y a la eterna femme fatale en la Habanera de Carmen, ambas de Georges Bizet; el romanticismo de Louise en la ópera homónima de Gustave Charpentier; y el sufrimiento de Lia por su hijo en L’enfant prodigue de Claude Debussy.
La voz de Rebeka es camaleónica; notamos que su registro central se ha oscurecido, pero sigue teniendo brillo y redondez en sus agudos, además de un gran manejo de su registro grave. Su voz ha madurado de una manera rica y su excelente técnica le permite interpretar todos estos roles de óperas francesas tan diversas con el estilo propio de cada obra, imprimiéndole a cada aria su sello personal.
Empieza el disco con ‘Depuis le jour’ de Louise, en la que Rebeka borda cada frase con elegancia. Su timbre suena luminoso, con buen fiato. Su dicción en francés es clara y le da intención a cada palabra. Sigue el aria de Salomé ‘Celui dont la parole… Il est doux, il est bon’ de Hérodiade; la soprano letona interpreta muy bien la sensación de emoción y éxtasis de Salomé por Jean. Continuando con Massenet, Rebeka canta el aria de Chimène ‘De cet offreux combat… Pleurez, pleurez mes yeux’ de Le Cid. Es un aria que depende mucho de la emotividad que la intérprete le confiera y Rebeka sabe imprimirle toda la tristeza y la desesperación del personaje. Luce su registro grave, donde escuchamos un timbre redondo y bien timbrado.
Para contrastar un poco con el carácter épico y melancólico de las arias anteriores, Rebeka canta a continuación la famosa “aria de las joyas”, ‘Le grands seigneurs ont seuls des airs si résolus… Ah! Je ris de me voir…’ de Marguerite de Faust. Escuchamos ahora a Rebeka interpretando toda la inocencia del personaje, moldeando su voz para sonar más ligera y adecuada al carácter del aria. De esta misma ópera canta también el aria ‘Elles ne sont plus là… il ne revient pas’ del acto IV. Es completamente distinta en emoción y estilo a la primera, mostrando la evolución como personaje de Marguerite.
La soprano letona se da el gusto de grabar, como lo han hecho varias sopranos antes que ella, la famosa “Habanera” de Carmen. Posee el grosor tímbrico en su registro central y grave que le permite sonar completamente creíble como la seductora cigarrera. Recuerda un poco a como sonaba Callas en el rol. También de Bizet, pero en un estilo musical completamente distinto, Rebeka canta la preciosa aria de Leïla ‘Me voilà, seule dans la nuit’ de Les pêcheurs de perles. Su fraseo en esta pieza es exquisito, además de la claridad con la que canta cada nota. Sus sobreagudos se oyen bien timbrados y brillantes.
No solo entre cada una de estas óperas hay contrastes musicales sino también, dentro de las mismas, la soprano debe afrontar dos estilos distintos. Tal es el caso del rol de Juliette, quien debe afrontar un aria ligera y llena de agilidades, tal como ‘Je veux vivre’ para luego cantar, en el acto IV, el aria ‘Amour, ranime mon courage’, de gran dramatismo y con una orquestación mucho más pesada. Rebeka canta ambas arias con gran técnica e interpreta la evolución de niña inocente a mujer apasionada y decidida del personaje.
Su interpretación de ‘Adieu, notre petite table’ de Manon es de una gran belleza, cantada con añoranza y tristeza, con gran línea de canto. Siguiendo con Massenet, Rebeka canta dos arias de la ópera Thaïs: ‘Ah! je suis seul… Dis-moi que je suis belle’ y ‘O messager de Dieu’, de nuevo incluyendo dos arias contrastantes del mismo personaje en una ópera. El rol de Thaïs le queda a Rebeka, enriqueciendo su timbre en la primera aria, luciendo con seguridad los sobreagudos, culminando el aria con un Mi sobreagudo deslumbrante. En el aria ‘L’année, en vain chasse l’année… Azaël! Azaël!’ de L’enfant prodigue de Debussy, Rebeka canta con gran dramatismo, en especial en la primera parte del aria.
Muy bien los tempi de Michael Balke en todas las arias, matizando y dándole colores al sonido de la Sinfonieorchester St. Gallen. Todas las piezas están dirigidas con estilo, resaltando los bellos pasajes orquestales, sobre todo en las arias de Massenet. Un disco altamente recomendable para seguir disfrutando de la voz y el arte de la soprano letona Marina Rebeka que, una vez más, nos demuestra por qué es una de las grandes sopranos de la actualidad a nivel mundial. Una joya de disco.
Elle—Marina Rebeka
Sinfonieorchester St. Gallen;
Michael Balke
PRIMA CLASSIC CD


