Cendrillon en Niza

Marzo 4, 2020. Se acaba de estrenar en Niza la ópera Cendrillon, de la compositora Pauline Viardot, mezzosoprano de éxito, pianista, hija del célebre profesor de canto Manuel García y hermana de la gran Maria Malibran, reconocida como una de las mejores cantantes de la historia. Basada en el popular cuento de “La Cenicienta”, es una ópera cómica de cámara en tres actos con recitativos hablados, estrenada por primera vez en 1904 en un salón parisino por la propia Viardot.

La dirección artística y la escenografía estuvieron a cargo de la soprano francesa Elisabeth Vidal y del barítono André Cognet, matrimonio de artistas de gran renombre en Francia, a los que se debe esta maravillosa producción. El rol de Cenicienta fue encarnado por la joven soprano griega Vassiliki Koltouki, que debutaba su primer rol principal, dando una dimensión especial al personaje con el color y la potencia de su voz. Contundente y muy segura en las notas altas, habrá que seguirla en el futuro con papeles de mayor calado.

El Hada fue interpretada por la inglesa Rachel Duckett, soprano coloratura con una voz cristalina. En lo teatral supo exponer toda la magia de su personaje. El papel del Príncipe fue interpretado por el tenor mexicano Pablo Ramos Monroy, un cantante afincado en el país galo desde hace años que se ha especializado en opereta francesa. Resolutivo y preciso en lo vocal, brilló especialmente en el dúo con Juan Antonio Nogueira, el otro tenor del elenco. A nivel actoral, estuvo muy convincente en un rol lleno de carisma y seducción: el Chambelán. En este rol de gran complejidad, observamos una voz sólida y potente, así como una gran seguridad en los agudos, como pudimos apreciar en su aria ‘Puis que me voilá prince’, muy aplaudida por el público.

El Barón de Pictordu fue interpretado por el barítono Julian Brean; brillante en lo vocal, derrochó tablas sobre el escenario en su faceta interpretativa. Sin duda alguna, lo mejor de su actuación fue el dúo con Nogueira, donde ambas voces se complementaron a la perfección. Las hermanastras de Cenicienta fueron encarnadas por Aviva Manenti y Mathilde Lemaire, muy adecuadas para estos roles tanto a nivel vocal como en la faceta cómica, aportando su toque personal para hacer más creíbles sus malvados personajes. La Madrasta de Cenicienta fue interpretada por Catherine Lauverjon, una veterana actriz francesa que arrancó las risas del público a cada intervención.

En el espectáculo sorprendió la genial idea por parte de la dirección artística de incluir varios personajes relacionados con la vida de Pauline Viardot, como George Sand, amiga de la compositora, y Alfred de Musset, interpretado por el joven barítono Damian Serac, que otorgó una gran dignidad a su personaje.

Destacamos la participación de los coros infantiles de Joli Choeur de Beaulieu y el Choeur de Jeunes Filles, bajo la dirección de Marianne Gontan e Isabelle Gioanni, respectivamente. El elenco se completó con el magnífico ballet de Caroline Loustalot-Forest, muy vitoreado por el público asistente.

La dirección musical corrió a cargo de Stéphane Eliot —un virtuoso al órgano orquestal— y de la pianista Dominique Louise. La parte musical se completó con la flautista Gabriella Carraca, el violonchelista Tomo Rozman y dos pianistas de excepción: Sophie Brissot y Natalia Robin, que ofrecieron una lección magistral de coordinación a las teclas.

Debido al gran éxito del espectáculo y ante el entusiasmo del público, el próximo 30 de mayo se realizará una nueva representación en la ciudad de Carros (en la Riviera francesa), así como diez nuevas representaciones solicitadas expresamente por el director de la Ópera de Niza, en las que el tenor mexicano Ramos Monroy volverá a cantar el papel del Príncipe.

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