Carmela Remigio, la última reina de Donizetti

Carmela Remigio: «Estoy endeudada con Donizetti» © Mirco Panaccio

 

La soprano Carmela Remigio, que se encuentra actualmente en el Festival Donizetti Opera de Bérgamo, habla en esta entrevista sobre el recorrido que ha llevado a lo largo de su carrera a cantar los papeles de las obras más importantes y exigentes de Gaetano Donizetti. También ahonda sobre el papel principal de la última y poco conocida ópera de Donizetti: Caterina Cornaro.

 

Carmela, en la primera entrevista que hicimos hace algunos años, hablamos de cómo tu carrera en aquel entonces se centraba en interpretar personajes de obras de Mozart. Ahora tu carrera parece inclinarse hacia el repertorio belcantista de Donizetti. ¿Consideras que ser una gran interprete de Mozart, y dominarlo, te ha ayudado para abordar con éxito el bel canto?

Sí, es verdad: hablamos hace casi veinte años e hicimos una entrevista que se centraba en el repertorio mozartiano, que siempre ha sido la base de mi carrera, desde que inicié, y que continúa siendo parte de mi planeación artística, y no lo abandonaré hasta el día que deje de cantar. Considero a Mozart el más grande genio musical, aquel que compuso para la voz y el teatro como un binomio perfecto. 

De ahí pasé al bel canto, ya desde los primeros años de mi carrera comencé a cantar I Capuletti e i Montecchi de Bellini, y hace más de veinticinco años debuté Maria Stuarda de Donizetti, aquí mismo en Bérgamo. Posteriormente canté la regina Elisabetta, también en Maria Stuarda, así como la protagonista de Anna Bolena y Giovanna Seymour, en diversas circunstancias. Hice Anna Bolena, también en el festival de Bérgamo, que fue interpretada en su versión integral, con una nueva revisión, que me hizo acreedora al premio Abbiati ese año, junto a la ejecución del papel de Alceste de Gluck. 

Considero que la música del siglo XVIII y de principios del XIX son dos repertorios complementarios; es decir, no se llega al siglo XIX sin haber pasado y tenido una sólida técnica mozartiana porque era el recorrido natural que entonces se imponía a los cantantes de aquella época. Se pasaba por las grandes prime donne mozartianas: Donna Anna y la Condesa, para después terminar dentro de los repertorios de bel canto italiano: Rossini, Donizetti, Bellini; inclusive todo el siglo XVII, como la escuela napolitana italiana, que hoy se conoce menos, pero era la costumbre. 

Si hablamos de un proceso natural para la voz, siempre he interpretado personajes que van de acuerdo con mi vocalidad, orillándome incluso hacia el siglo XX, donde podrían ser adecuados para mí papeles de óperas como Anne Trulove en The Rake’s Progress de Ígor Stravinski, la Donna Serpente de Alfredo Casella, e inclusive Malwina en Der Vampyr de Heinrich Marschner; que es todo aquello que una soprano lirico puede interpretar.

 

Además de tus propias capacidades vocales, ¿qué más que te ha inspirado para profundizar en el estilo belcantista? 

He dicho muchas veces que ha sido un punto de partida y una inspiración para mí las grandes belcantistas del pasado, como la gran Montserrat Caballé, quien considero es la madre del bel canto en nuestro tiempo. Ella, y otras de su época, han sido las prime donne donizettianas. No por nada la señora Caballé abordaba también el repertorio mozartiano. 

 

Carmela Remigio como la protagonista de Caterina Cornaro de Gaetano Donizetti en Bérgamo © Studio UV

 

¿Cómo describirías el papel protagónico de Caterina Cornaro, que actualmente estas interpretando en la edición de este año del Festival Donizetti? ¿Qué ha representado en tu carrera profundizar en el repertorio de este notable compositor italiano?

Qué le puedo decir a quien no conoce Caterina Cornaro, sino darle una motivación más para escuchar este título bastante desconocido, pues fue la última ópera que compuso sobre las reinas, y un poco desafortunado de porque es una ópera de tintes fuertes, que además fue muy censurada porque el argumento aborda un tema tabú: el envenenamiento de un rey, que era algo que no podía ser representado. Este fue el motivo principal para la censura, no tanto por el amor de Caterina por otro hombre, porque es la misma dinámica que encontramos en las otras reinas donizettianas, como Anna Bolena, que se enamoran de Percy, siendo la mujer de Enrico VIII; al igual que Maria Stuarda, donde Leicester se vuelve su amante, y ella termina pagando las consecuencias. En suma, el tenor es el que esparce cizaña. 

Una motivación más es que, como parte del festival, se ejecuta un final alternativo que Donizetti compuso, pero que nunca se pudo escuchar, un final que pensó ampliamente con Giacomo Sacchero, el libretista; y al contrario de lo que sucede con las otras reinas donizettianas, Caterina Cornaro no concluye con una gran cabaletta final, plena de agilidades, agudos, trinos y sobreagudos, sino que concluye con un dueto de amor en el que Lusignano, el moribundo rey de Chipre, perdona a Caterina. 

En una carta que le escribe Donizetti a Sacchero, le dice que “me gustaría concluir la ópera con el solo grito de ella.” De hecho, la ópera concluye con un recitativo accompagnato, en el cual muere Lusignano y Caterina inicia un largo grito de varios compases, justo para describir su desesperación ante la muerte, que nos remite a la propia muerte de Donizetti, pues mientras él componía esta ópera, estaba viviendo los últimos meses de su vida: murió con gran sufrimiento porque le administraban punciones de mercurio que eran muy dolorosas, así que seguramente no la pasó bien en los últimos momentos de su vida. Es así que, al morir Lusignano, con la desesperación de Caterina, murió también el gran Donizetti. 

Mi camino con Gaetano Donizetti ha sido muy hermoso hasta ahora, porque lo he amado y respetado siempre, y he buscado ejecutarlo con gran puntualidad musical y teatral, y estoy endeudada con él porque me ha dado la posibilidad de interpretar a sus grandes personajes. ¡Viva Donizetti!

 

¿Existe algún papel que te hubiera gustado cantar pero que aún no has podido hacerlo, o está fuera de tus alcances vocales?

Seguramente que en mis sueños estaría una Lady Macbeth, pero mi vocalidad no me lo permite, y no la cantaré nunca. No siempre se pueden realizar algunos sueños, pero me basta con escuchar algunas grandes interpretaciones y soñar a través de ellas.

 

Escena de Caterina Cornaro con Enea Scala (Gerardo) y Carmela Remigio (Caterina) en el Donizetti Opera Festival de Bérgamo © Studio UV

 

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