🇮🇹 Guglielmo Tell en Brescia

Barbara Massaro como Jemmy en Guglielmo Tell © Alessia Santambrogio

Octubre 13, 2019. Entre los títulos coproducidos por el circuito Opera Lombardia, que trae óperas a las capitales de esta región del norte de Italia, destacó Guglielmo Tell, una de las óperas rossinianas más temidas para quienes la producen como para quienes la cantan. La gran oportunidad de escuchar la partitura del Cisne de Pésaro, sin embargo, perdió interés por los numerosos cortes que se realizaron a la partitura, además por haber optado por representarla en la versión italiana preparada por Calisto Bassi y estrenada en el Teatro del Giglio de Lucca en 1831. 

La puesta en escena fue confiada a Arnaud Bernard, con escenografías de Virgile Koering, vestuarios de Cara Galleri y diseño de luces de Fiammetta Baldiserri. Toda la historia se desarrolla, en esta puesta, en una refinada mansión del siglo XIX que contiene las fantasías del joven Jemmy. Su lectura del texto dedicado a las hazañas del héroe suizo Tell actúa como un estímulo para su imaginación, y pronto involucra a sus familiares y amigos en la realización de la historia.

La excelente dirección orquestal estuvo a cargo de Carlo Goldstein, quien imprimió una visión romántica a su lectura que, sin embargo, carece de los excesos que a menudo empalagan la partitura rossiniana. Su sólida visión de conjunto nunca descuidó los detalles instrumentales y logró un trabajo cohesivo gracias a la encomiable preparación de la orquesta I pomeriggi musicali, así como a la sustancial aportación del Coro OperaLombardia preparado por Massimo Fiocchi Malaspina. 

Las dos funciones programadas en el Teatro Grande de Brescia requirieron intérpretes dobles para los tres papeles principales. Escuchamos a Michele Patti como Guglielmo Tell, quien tiene una noble figura pero carece de la profundidad vocal que requiere un papel de tal inmensidad y concepción; Matteo Falcier, como Arnoldo, resultó sólido, especialmente dados los exigentes requisitos de la partitura, con buena homogeneidad y facilidad en los agudos; y Clarissa Costanzo, como Matilde, a pesar de cierta guturalidad y esfuerzo en el ascenso del pentagrama, ofreció un timbre ambarino y seductor que caracterizó muy bien el rol de la princesa. 

De los demás, merecen una mención especial Davide Giangregorio, como Gualtiero Furst, Barbara Massaro como una diligente y válida Jemmy y Rocco Cavalluzzi como el malvado Gessler.