🇮🇹 Il barbiere di Siviglia en Novara

Manuel Custer (Rosina), Enrico Iviglia (Almaviva) y Gabriele Nani (Figaro) © Finotti

Julio 29, 2020. El tradicional teatro piamontés Coccia di Novara no se ha da por vencido y ha diseñado un programa interesante, entre cuyos títulos destaca la obra maestra de Rossini, presentada sin orquesta, pero arreglándoselas para ofrecer una velada agradable y de buen nivel.

La obertura —tocada por Alba Pepe al piano— comenzó más con una intrigante dulzura que con vivacidad, solo para animarse y mantener un buen ritmo en la ópera a pesar de las modificaciones de los jóvenes maestros de la Academia AMO del Teatro Coccia.

De manera clásica apareció Fiorello en una plaza de Sevilla, con linterna en mano, interpretado con presencia y buen ambiente por Filippo Rotondo, a quien luego se le vio también en el papel de un oficial. El conocido tenor rossiniano Enrico Iviglia mostró un canto seguro y cómodo en las variaciones, al interpretar brillantemente al Conde de Almaviva. (El barbero de Sevilla es la ópera de Rossini más representada en el mundo, por lo que el público de esta velada de verano esperaba las arias más conocidas, como la famosa cavatina ‘Largo al factotum’.)

Gabriele Nani, aunque es joven, ha participado en varias producciones y tiene un amplio repertorio que le permite desenvolverse con seguridad en el papel que desempeñó con habilidad, aprovechando su radiante presencia en el escenario y su buena técnica para apoyar su grato timbre de sublime color. Manuela Custer fue Rosina, continuando así su tradición rossiniana que comenzó con su debut en Elisabetta, regina d’Inghilterra‘ en el Regio de Turín. Es una intérprete de referencia muy apreciada en las óperas serias de Rossini, como Tancredi, y es una reconocida intérprete de música antigua. Dio vida a una Rosina confiada y con destreza en las agilidades.

El jovencísimo Stefano Marchisio dio un paso decisivo adelante con una exitosa interpretación de Don Bartolo; confiado en escena como con su voz, expresó un tono profundo y una frase muy pura: ‘A un dottor della mia sorte…’ que interpretó con una habilidad poco común que incluso, a veces, intérpretes más experimentados no demuestran. Definitivamente, por actuación, caracterizó bien al personaje. Alessandro Abis interpretó a Don Basilio de manera convincente e hizo que ‘La calunnia’ fuera más que un “venticello assai gentile” (una brisa muy suave). Ilaria Alida Quilico fue una amable Berta que rindió con una voz sonora y divertida.

Las dificultades para las artes escénicas en esta época de Covid son muchas, incluso en la dirección escénica de Renato Bonaijuto, para quien no debió haber sido fácil crear un espectáculo con las limitaciones impuestas, así que: “honor al mérito”, porque pudo llevarlo a cabo con pocos elementos, como los paneles giratorios para recrear una plaza primero y luego el interior de la residencia de Bartolo, con ligeras bromas entre el público, los paraguas en la tormenta, y luego la escalera llevada al balcón y retirada por el incauto Don Bartolo que hicieron sonreír al público. Las mascarillas usadas en el escenario y luego utilizadas como elementos escénicos, con Berta desinfectando todo y a todos, fue algo relevante en la actualidad, que incluso aligeró un poco el momento por el que estamos viviendo.