Jovánschina en París

Jovánschina en París
Escena de Jovánschina en la Opéra de Paris © Guergana Damianova

Febrero 12, 2022. La obra maestra de Modest Músorgski ha vuelto al escenario principal de París, nuevamente en el montaje debido a Andrei Serban que ya he comentado aquí en alguna ocasión. No ha envejecido, aunque parece cada vez más tradicional (en el buen sentido del término) y sobre todo una ilustración más que un verdadero trabajo sobre los personajes (la marcación de Andréi Jovanski, el hijo, que ciertamente es una figura desesperante, tuvo momentos involuntariamente cómicos). Al público le gustó y no entorpeció la acción teatral ni el desarrollo musical, aunque se quede casi siempre en la superficie de semejante monumento artístico. 

La dirección orquestal de Hartmut Haenchen fue buena y bien estructurada, seguramente poco genial pero con una buena concertación, y permitió un gran despliegue de la orquesta de la Opéra. El coro, que tanta y tan bella parte tiene, estuvo muy bien, preparado por su nueva maestra, Ching-Lien Wu, y también se lució el coro de niños dirigido por Gaël Darchen.

Los cantantes, principales y secundarios, deben ser todos por lo menos buenos. En general se cumplió, aunque algunos en mayor medida que otros. Dimitry Ivaschenko, Jovanski padre (Iván) tiene notables medios y una actuación sumamente enfática, claramente derivada en modelos gloriosos de su tierra. Dmitry Belosseslskly compuso un fanático Dosiféi más que bueno (tal vez no demasiado “alucinado” y probablemente un grave algo más resonante le beneficiaría). El Shaklovity de Evgeny Nikitin parece sacar del cantante su mejor aspecto, pese que como actor no resulta suficientemente equívoco ni maquiavélico. John Daszak es, justamente, el tenor justo para Golitsin, mientras que la voz mucho más lírica, ardiente y tímbricamente bella de Sergei Skorokhodov es ideal para Andréi.

Anita Rachvelishvili es una Marfa extraordinaria, más en lo vocal (pero debería evitar tanto grave de pecho desde mi óptica, que no tiene por qué ser compartida) y mejor como hechicera y religiosa que como amante despechada. Correcta la Emma de Anush Hovhannisyan y estimable la Susana de Carole Wilsen. 

Los dos tenores característicos estuvieron bien, aunque mejor Gerhard Siegel (Un escribano) que Vasily Efimov (Kuzka), únicos que repetían de la vez anterior. Teatro lleno y mucho aplauso, y por fortuna esta representación se desarrolló sin problemas (un par anteriores fueron canceladas por el problema actual de la pandemia).