?? Turandot en Barcelona

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Octubre 7 y 14, 2019. Hubo un segundo reparto de los cuatro roles principales de Turandot de Puccini que dio inicio a la nueva temporada liceísta. Casi todos los papeles secundarios fueron idénticos y no hizo falta repetirse (salvo quizás que el Mandarín de Michael Borth resultó aún más débil y que las Máscaras en cambio interpretaron y cantaron de forma mucho más coordinada y mejor). También el nuevo príncipe de Persia (Emili Rosés) cantó de modo más o menos equivalente a su predecesor. Sobre coros y orquesta no hay nada que agregar, más que volver felicitar al maestro Josep Pons por el estado del cuerpo sinfónico que dirige.

Hay que mencionar al extraordinario Gregory Kunde, no solo y no tanto por el famoso Do —no escrito— al final del segundo acto, sino por la variedad de matices y el espléndido estado de su instrumento (pese a algunos sonidos velados en la zona central), que nunca ha sido “bello” pero que le permitió ofrecer un gran Calaf, particularmente en un tercer acto ejemplar. Anita Hartig fue quien más se le aproximó en resultados, con una voz lozana, clara, penetrante, homogénea y bien proyectada (las notas filadas parece que ya no son lo suyo porque estuvieron más marcadas que otra cosa y con un ligero pero audible trémolo). Excelente artista, en su siempre plebiscitada Liù.

Lise Lindstrom (Turandot) y Gregory Kunde (Calaf) en Barcelona © Antoni Bofill

Lise Lindstrom puede causar gran efecto en algunos roles de Strauss. De emisión en exceso “alemana”, con dos o tres momentos absolutamente gritados en el tercer acto, más un grave siempre débil y un timbre feo, es una artista intensa y en particular en el segundo acto fue una muy aceptable protagonista. Ante Jerkunica lo tiene casi todo para Timur y es también una buen artista, pero tendría que revisar su técnica porque al menor esbozo de agudo la voz pierde sus cualidades y se hace fija y débil. Citemos una vez a Chris Merritt en su excelente Altoum. Gran éxito y mucho público.

Antes de comenzar el espectáculo y durante los primeros momentos del mismo la tensa situación que se vive en Cataluña por las penas impuestas a los políticos presos hizo su aparición en forma de una más que ruidosa protesta. El Liceu ha sido siempre un barómetro bastante fiel de la temperatura política, por lo que tal vez haría falta hacer más caso a los humores de la lírica.

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