La Compañía Teatro Lírico Andaluz ha programado una entrañable función de la ópera Don Giovanni de W. A. Mozart, en el Auditorio de la localidad de Benalmádena en la Costa del Sol. La Ópera de Benalmádena, en su encomiable labor divulgadora, ha ofrecido una versión reducida con diálogos y recitativos en castellano y precios muy asequibles con el objetivo de crear afición.
Con la presencia de algunos turistas extranjeros entre los asistentes, esperemos que este Festival de Ópera se consolide en el futuro, programando otros títulos y apostando por voces jóvenes del panorama lírico malagueño y andaluz. En el recuerdo, las maravillosas funciones de Don Giovanni a principios de siglo protagonizadas por el gran barítono malagueño Carlos Álvarez, un excelente cantante de la tierra.
La escenografía de Guillermo Díaz es sencilla y consigue trasladarnos a los tiempos del gran tenor sevillano Manuel García, cuando salía de gira con su compañía a principios del Siglo XIX. La dirección de escena, llena de detalles, llevó la firma de Pablo Prados, un hombre de teatro que se encargó además de interpretar el papel de Leporello. Desde estas páginas, tenemos que aplaudir la originalidad con la que resolvió la muerte de Don Giovanni, pese a los escasos medios técnicos. El vestuario de Victoria Prados es magnífico, a la manera clásica, que siempre es de agradecer, presentando un Don Giovanni imponente, pese a la escasez de presupuesto.
La dirección musical corrió a cargo del maestro Angel Chinchilla, que estuvo al frente de un ensamble de cámara de 10 miembros, pertenecientes a la Orquesta del Teatro Lírico Andaluz. Debido a que el Auditorio de Benalmádena carece de foso, la orquesta estuvo situada a un lado del escenario, dificultando la labor de dirección del coro y de los cantantes solistas, de ahí que llegáramos a apreciar algún que otro desajuste en las entradas. Para enmarcar, la excelente labor de la sección de vientos durante toda la velada, especialmente en los últimos pasajes de la obra.
El barítono Juan Manuel Muruaga interpretó los papeles de Masetto y el Commendatore, destacando su entrega en el último acto a la hora de defender vocalmente un personaje complicado si no se cuenta con un instrumento vocal de alto nivel. La joven mezzo Aida Cossio canto el rol de Zerlina, mostrando una manera de cantar muy elegante, una técnica depurada y una buena línea de canto, como pudimos apreciar en el dúo ‘La ci darem la mano’, uno de los momentos estelares de la noche.
La soprano Lourdes Martín destacó en su faceta de actriz dramática bordando el papel de Donna Elvira, aunque a nivel vocal notamos escasa potencia y falta de proyección. El tenor malagueño Luis Pacetti sorprendió con su exquisita voz de tenor ligero ofreciendo pianissimi de gran calidad en el aria ‘Dalla sua pace’. Acertado en la mayoría de sus intervenciones corales, gustó bastante su manera de afrontar las coloraturas en ‘Il mio tesoro’, donde incomprensiblemente optó por una versión reducida del aria.
La soprano Maria Calvo Orquin presentó una Donna Anna de voz bellísima, convirtiéndose en la voz femenina más aclamada de la noche. En el aria del primer acto ‘Or sai chi l’onore’ mostró mucha seguridad en el registro agudo, así como un gran fiato. En el último acto mejoró aún más sus prestaciones brillando en el aria ‘Non mi dir’, donde exhibió un gran dominio de las coloraturas y una sublime musicalidad que puede depararle muchos éxitos en el futuro.
El bajo Pablo Prados combinó la dirección de escena con el rol de Leporello, demostrando sus grandes dotes de actor durante toda la noche. A nivel vocal brilló a la hora de afrontar los graves, como se vio a la hora de cantar la archiconocida ‘Madamina, il catálogo è questo’. Capítulo aparte merece su entrega total en el último acto, exhibiendo un instrumento vocal que emocionó a los asistentes.
El barítono madrileño Andrés del Pino supo dosificarse a nivel canoro, para salir airoso afrontando un Don Giovanni de enorme credibilidad. Cantante dotado de una impactante presencia física, sus magníficas cualidades de actor enamoraron al público asistente. Sublime en la serenata ‘Deh viene a la finestra’, donde mostró un bello timbre, estuvo muy convincente a la hora de afrontar el difícil rol del disoluto creado por el libretista Lorenzo Da Ponte. Majestuoso en los recitativos y en las partes habladas, fue el artista más ovacionado cuando salió a saludar.


