La soprano letona Kristine Opolais se presentará el próximo 7 de noviembre a las 19:00 horas en el Palacio de Bellas Artes en un recital acompañada por el pianista Abdiel Vázquez. Interpretará arias de diversas óperas incluyendo La Gioconda de Amilcare Ponchielli, La Wally de Alfredo Catalani, Adriana Lecouvreur de Francesco Cilea, La forza del destino de Giuseppe Verdi, Manon de Jules Massenet, Madama Butterfly de Giacomo Puccini, Andrea Chénier de Umberto Giordano, y la famosa “Canción a la Luna” de Rusalka de Antonín Dvořák, muy asociada a Opolais dado el éxito que ha tenido con esta ópera a nivel mundial.
Será una gran oportunidad para el público mexicano el poder escucharla en vivo en un concierto que promete presentar a la audiencia no solo arias de gran belleza sino un repertorio que, además de requerir un dominio vocal impecable por parte de la soprano, pide también una emotividad a flor de piel, cualidad que siempre ha sido asociada con las actuaciones de Opolais.
Recuerdo su impactante interpretación del papel titular de Rusalka en la Ópera Estatal de Baviera en 2012, bajo la dirección escénica de Martin Kusej; o su emotiva y desgarradora Cio-Cio San de Madama Butterfly en la transmisión de la Metropolitan Opera House de Nueva York de dicha ópera en 2016; su elegante Tatiana en Eugenio Oneguin en el Palau de Les Arts de Valencia; su misteriosa Polina en Igrok (El jugador) de Prokófiev en la Staatsoper unter den Linden de Berlín bajo la dirección orquestal de Daniel Barenboim; y su seductora Manon en Manon Lescaut de Puccini al lado de Jonas Kaufmann en la Royal Opera House, dirigidos por Antonio Pappano.

Cuenta con varias grabaciones de óperas completas en video y en CD; recientemente interpretó el difícil papel de Katerina Izmailova de Lady Macbeth de Mtsensk de Shostakóvich en una grabación para Deutsche Grammophone dirigida por Andris Nelsons.
Recientemente tuvimos la oportunidad de platicar con Kristine Opolais, a quien ya habíamos entrevistado para Pro Ópera en 2016. En esta ocasión, la soprano letona nos platicó de cómo ha cambiado su vida después de la pandemia, los nuevos retos que afronta como cantante en estos tiempos, sobre cómo reinventarse y su visión sobre el actual mundo de la ópera.
Viendo el programa de arias que vas a interpretar en tu concierto en Bellas Artes, me pregunto si varias de esas piezas son una pista de algunos roles que piensas poner en el futuro. ¿Qué nos puedes decir al respecto?
Sí, definitivamente hay repertorio nuevo que agregué al programa que cantaré en México. Siempre había querido cambiar o añadir algunas de estas arias a mi repertorio, pero no se había dado la oportunidad. Esto me da la oportunidad de crecer como artista, porque como cantante nunca dejas de aprender; necesitamos siempre ponernos retos. Mi coach vocal me sugirió varias cosas y creo que es muy bueno tener esos oídos externos que te guían.
Me da mucho gusto poder añadir a mi repertorio el aria de Salomé de Hérodiade, que es algo completamente nuevo para mí. Encuentro el repertorio francés muy atractivo; llevaba yo muchos años encasillada en cantar puro Puccini, aunque lo sigo cantando, al igual que mi amado Dvořák. Además de ellos, quiero añadir más Verdi a mi repertorio porque nunca sabes a dónde te va a llevar la vida como artista. Me quedaré en ese repertorio lírico, no dramático y nada de Strauss o Wagner por el momento.
También traigo algo de opereta en mi repertorio, para que haya algo ligero y alegre. Digamos que combino en el programa arias nuevas de óperas que siempre he querido cantar, arias conocidas de óperas que amo hacer y… algunas sorpresas. Quiero mantener mi voz fresca y sana por mucho tiempo; al estar enfocada ahora a ser madre de una adolescente me ha dado también la posibilidad de cantar un poco menos y dejar reposar la voz, y me da oportunidad de hacer cosas que resuenan con mi corazón y con mi vida.

Manon Lescaut en el Met con Roberto Alagna, 2016 © Ken Howard
Platícanos un poco sobre tu participación como Katerina Izmailova en la reciente grabación de la ópera de Shostakóvich. Un papel muy demandante y un registro sonoro muy importante para ti.
Me encanta el rol de Katerina; es un rol que siento muy cercano, aunque no puedo compararme con ella. La entiendo muy bien, aunque siento un poco de lástima por ella; sufrió mucho, vivió mucho dolor en su vida y tiene un corazón enorme. Quise mostrar ese lado “feminista” del personaje, su vulnerabilidad. Fue una experiencia maravillosa poder grabar esta ópera por fin, porque queríamos hacerla desde hace muchos años. No habíamos tenido la oportunidad de plasmarla en un registro sonoro; para Andris y para mí era nuestro sueño poder trabajar juntos en esa ópera y grabarla. Disfruto mucho el rol: ya lo he cantado en Leipzig y Hamburgo, pero no lo canto demasiado porque es muy dramático y demandante. Así como Madama Butterfly, Katerina tiene un lugar muy importante en mi corazón.
Hablando sobre tu coach vocal, el tenor mexicano Emilio Pons, me interesa mucho que nos platiques qué has trabajado con él en estos últimos meses. ¿Cómo ha sido su trabajo contigo? Ya vimos que hasta te entrevistó en su canal de YouTube…
¡Sí, fue idea de Emilio entrevistarme en su canal! Yo solo fui con él para que me asesorara y me diera algunas clases magistrales para pulir mi estilo de canto, limpiar un poco el sonido de mi voz, porque confío mucho en su oído. Lo conocí a través de su canal de YouTube y me gustó mucho lo que dice sobre cómo debe ser el canto, sin vibrato excesivo y con refinamiento. Tiene un oído impresionante y tiene buen gusto en el arte del canto.
Hace poco perdí a una de mis maestras de canto: era muy grande de edad y murió el verano pasado. No me gustaba la idea de cambiar de maestro de canto, pero hay veces en que es necesario para refrescar la voz y la técnica. A muchos cantantes les da miedo cambiar de maestro porque cambian las sensaciones que conoces al cantar. Creo que debemos salir de nuestra zona de confort de vez en cuando. Después de cuatro meses de trabajar con Emilio he escuchado grabaciones mías y me he dado cuenta de que todo lo que me decía sobre mi voz tenía razón. Mi voz hace 20 años sonaba distinto, obviamente por mi juventud, y ahora que he tenido un tiempo de reposo por estar con mi hija no he cantado tanto, lo cual ha sido bueno.

Rusalka en el Met, 2017 © Ken Howard
¿Fue arriesgado tomar la decisión de pausar tu carrera después de tantos éxitos?
Sabía que sería difícil retomar mi carrera porque siempre es complicado regresar al canto después de darse una pausa. La gente en el medio empieza a decir que estás acabada o que ya no puedes cantar solo porque ya no te ven en los escenarios y no piensan en que te tomas una pausa para atender tu vida privada. No hay que hacer caso a los chismes. Emilio me dijo que lo bueno de haber pausado mi carrera es que mi voz en este momento está fresca.
Algo de lo que se habla muy poco en el mundo de la ópera es sobre la diferencia entre el desarrollo de las voces femeninas y las masculinas a través de una carrera, tomando en cuenta que la mujer pasa por muchas cosas físicas que el hombre no pasa…
Exacto. El dar a luz, por ejemplo. Es muy cierto lo que dices; a poca gente le gusta hablar de estos temas, son tabú. No podemos pretender que no hay cambios en nosotros con la edad. Yo no tuve problemas en mi voz después de que naciera mi hija Adriana, pero sí empezaron a cambiar las cosas para mí cuando fue la pandemia. Tuve que hacer muchas cosas en línea y atenderla a ella, que empezaba la escuela por Zoom en inglés (porque vivíamos en los Estados Unidos) y fue muy estresante para mí no poder controlar mi carrera en esa situación y luego ayudarla a ella. Con la pandemia también se dio que pausaran funciones y pude enfocarme más en mi niña, que es lo más importante en mi vida.
Para el mundo de la ópera, mi gran error fue que comencé a espaciar mis compromisos, a cantar menos, y eso lo malinterpretaron. Cuando le pregunté a mi agente anterior, Alan Green, si podía mejor darme menos funciones o repertorio menos pesado porque quería yo darle tiempo y energía a mi hija y porque estaba yo muy cansada, él me dijo: “No puedes parar o ‘bajarte del tren’ porque ya después no podrás volverte a subir”. Yo pensé que eso era muy cruel. Veo a colegas que se toman pausas para descansar porque tuvieron algún problema vocal o necesitaban tiempo y regresan como si nada a hacer producciones en todos lados. Es entonces cuando me pregunté: ¿qué hice mal yo? Mi “error” fue cantar menos, aunque sí hice algunas producciones o reposiciones y conciertos, pero yo no soy de esas personas que se la pasan posteando todo lo que hacen en redes sociales.
Luego entendí que también una carrera tiene que ver con un buen mánager, uno inteligente que te sepa mover de nuevo. Pensaba yo más en el arte de cantar y no en el negocio que es hoy en día. Hay una especie de mafia que lo mueve todo. Hacen falta agentes que respeten al cantante como ser humano, como lo hacían en la llamada Época Dorada, donde no trataban al intérprete como producto que les da dinero.
Muchos de mis fans me preguntan cuándo volveré al Met o a la Royal Opera House y yo no sé qué contestarles. Todo depende de las agencias; yo estoy más que dispuesta a cantar en esos teatros. Le doy gracias a Dios que estoy donde estoy ahora, y me gustaría cantar más y volver de lleno al “negocio” de la ópera.
Todo pasa por algo, y yo necesitaba una pausa; mi hija me necesitaba y yo quería pasar mucho más tiempo con ella. Cambié mucho como persona, me volví menos “emocional”, ya no veo todo color de rosa. Te repito: creo que es básico tener un buen agente que te sepa mover en el medio y un buen publirrelacionista. No tiene que ver con tu arte o con el don que tienes.

Tosca en la Ópera de Viena con Vittorio Grigolo, 2019 © Michael Poehn
Has tenido una carrera muy buena, dejando tu huella en varios papeles icónicos en los mejores teatros del mundo y, aunque tuviste esta pausa, seguiste haciendo cosas importantes: una grabación de Tosca en Mannheim, la Lady Macbeth de Mtsensk, conciertos con Plácido Domingo… En realidad, no desapareciste del todo.
Exacto, gracias por hacerlo notar. Y debo decir que estoy muy agradecida con todos estos teatros que me dieron la oportunidad de tener una carrera fabulosa, que fueron parte de este viaje maravilloso. Estoy muy agradecida con la Ópera Estatal de Baviera y el señor Bachler, a quien amo y que confió en mí; con Alan Green que también me ayudó; con Peter Gelb, que me apoyó mucho y que me dio tantas oportunidades en el Met… No tengo más que cosas buenas que decir de ellos. A quienes me dieron la oportunidad de cantar en Berlín estando yo recién llegada de Riga para cantar Tosca en la Staatsoper, El jugador en La Scala con la puesta de Dmitri Tcherniakov, mis participaciones en la Royal Opera House de Londres con Madama Butterfly y Tosca… me siento bendecida con todo esto. Trabajé muy duro para llegar a cantar en todos estos teatros.
Además de un buen agente, ¿qué otras cosas crees que necesitan los cantantes de hoy en este mundo que vive tan de prisa?
Necesitamos tiempo para preparar los roles nuevos que vamos a cantar para poder presentarlos en el nivel más alto de calidad posible. No hablo solo en el aspecto vocal, sino también en el emocional y artístico. Hoy en día tenemos mucho el cantante fast-food: no hablo en específico de nadie; es la manera en que se está llevando a cabo todo, rápido: “el que sigue, el que sigue”. A mí me gusta trabajar con calma, dedicándome al cien por ciento a adentrarme en un papel, como lo hice con el regista Martin Kusej cuando canté Rusalka en Múnich. Amé trabajar con Dmitri Tcherniakov, aunque lo quise matar más de una vez por ser tan exigente: sacó de mí muchas cosas emocionalmente en las funciones que necesité tiempo para recobrar mis fuerzas. Hicimos cosas maravillosas en escena, obras de arte en verdad.
Yo siempre me entrego al 100% en escena, lo doy todo. Los cantantes deben dedicar tiempo a preparar sus papeles y así no tendremos solamente a tres o cuatro nombres cantando en todos lados; hay muchísimos buenos cantantes que merecen ser escuchados y que deben tener la misma oportunidad de subirse a un escenario que los “nombres”.
Por la vorágine del ambiente operístico actual, perdemos voces muy buenas muy pronto: hay cantantes líricos haciendo demasiado pronto roles dramáticos que los acaban en un dos por tres. Es importante también que los directores de las compañías de ópera sepan de voces, que no hagan los elencos solo porque tal o cual cantante es de cierta agencia.

Adriana Lecouvreur en el Teatro Comunale di Bologna, 2021 © Andrea Ranzi
¿Qué roles mantendrás en tu carrera de los que ya has cantado y cuáles planeas añadir?
Emilio me dijo una cosa muy interesante: “Eres una actriz dramática pero no una soprano dramático”. No puedo cantar Turandot, por ejemplo. Soy una soprano lírico que, en un futuro, tal vez, me convierta en spinto. En general, aun cantando un papel tan fuerte como Manon Lescaut, tengo que cantarlo todo con mi voz. En óperas como esa, es muy importante quién dirige, que no te ahogue con la orquesta a todo volumen. Hay una tendencia hoy en día a dirigir todo en forte o fortissimo.
Al hacer elencos, hay muchos “clichés” también; a mí me encasillan con Puccini, pero me encantaría cantar más Verdi. Me fascinaría cantar Desdémona en Otello y solo una vez me la ofrecieron: Peter Gelb me la pidió cuando iba a hacer la nueva producción de dicha ópera que acabó cantando Sonya Yoncheva. Yo rechacé la oferta porque no quería colaborar con una persona que estaba en el elenco que no me hacía sentir segura, sobre todo si iba a representar una historia de amor. Me gusta llevarme bien y sentirme a gusto con todos mis compañeros en escena. Fue muy triste rechazar esa producción, pero creí que era lo mejor para mí.
En la Ópera Estatal de Hamburgo me invitaron también para cantar Desdémona, pero me enfermé y no pude cantarla. De Verdi está también Elisabetta en Don Carlo, que es un rol lírico pero no me gusta todo el papel: solo me gusta cantar el aria ‘Tu che le vanità’; me gusta más el papel de la Princesa Eboli. Dado mi temperamento, me gustaría mucho cantar algunos roles de mezzosoprano como Charlotte en Werther o en quince años hacer alguna vez Carmen. Ahora estoy abierta a cantar óperas de Massenet: Le Cid, Herodiade…
Volveré a cantar próximamente el papel de Lisa en La dama de picas de Chaikovski en versión concierto, dirigida por Andris. Fue con él con quien canté mi primer Lisa hace algunos años y yo quería retomar el papel con él de nuevo. Me emociona mucho que será con la Boston Symphony Orchestra. De Chaikovski me gustaría también hacer un día Iolanta.
Dime cinco papeles que están en tu lista de deseos para cantar en un futuro.
Desdémona, La Gioconda, Maddalena di Coigny de Andréa Chénier, Kostelnička de Jenůfa (aunque también podría hacer Jenůfa)y Charlotte en Werther. Hay muchos otros, pero lo que más deseo es presentarme siempre ante el público con una interpretación que ellos nunca olviden y que se lleven en su memoria para siempre.



