Pro Ópera

Götterdämmerung en Atlanta

Junio 3, 2026. La Ópera de Atlanta presentó como cierre de temporada la célebre ópera de Richard Wagner El ocaso de los dioses, cerrando el ciclo de El anillo del nibelungo con gran éxito. Es una ópera larga, que dura cinco horas y media, con un primer acto de dos horas, que provocó la salida de varios espectadores, pensando que ya la ópera había terminado.

Tomer Zvulun, director de la compañía, logró un acertado movimiento escénico, manejando los grupos con habilidad y destreza. Muchos personajes aparecen a través de la ópera, pero pocos en escena, lo que produce una sensación de tranquilidad y calma. El concertador mexicano Roberto Kalb brindó su experiencia y sensibilidad artística al emprender esta demandante tarea sin descanso, mientras los cantantes, en general, tienen cortas apariciones en escena, lo que les permite mantener la energía requerida.

Escenarios minimalistas que hacen uso de la tecnología moderna para dar vida a situaciones que requieren movimiento visual, como el río con sus doncellas dentro del agua, o incendios espectaculares llenos de colorido y emoción proporcionados por el chileno Felipe Barral.

La historia de Götterdämmerung continúa después de Siegfried, donde el protagonista deja el anillo del poder con Brünnhilde para irse en busca de nuevas aventuras. Encuentra a Gunther, rey de los gibichungos, y su hermana Gutrune, quien como parte del plan diseñado por su medio hermano Hagen, busca el anillo para sí mismo. Siegfried toma un brebaje que le hace olvidar a Brünnhilde y se enamora de Gutrune, a quien toma como esposa. El plan finalmente concluye con el asesinato de Siegfried, hecho que le hace ver con claridad a Brünnhilde lo acontecido con el anillo y los dioses. Ella enciende la pira fúnebre y se arroja a las llamas con el anillo, que es recogido por las doncellas del Rin y devuelto al río antes que el fuego devore todo el Valhalla.

El elenco fue muy bien escogido, con voces profesionales especializadas en el repertorio de Wagner, que elevaron el nivel de la ópera de Atlanta. La soprano Caitlin Lynch y las mezzosopranos Olivia Vote y Tamara Mumford hicieron un buen trabajo en equipo como las tres Nornas. La soprano Alexandra Razskasoff, portadora de distinguidas credenciales, asumió el rol de Wellgunde, la mezzosoprano Gretchen Krupp fue Flosshilde y la soprano Cadie J. Bryan apareció como Woglinde.

El barítono Aleksey Bogdanov encarnó a Alberich y promete un buen futuro. El barítono chino Le Bu en el papel de Gunther tuvo con buena presencia y una voz privilegiada con hermoso timbre y facilidad de expresión. El bajo estadounidense David Leigh, elogiado por su increíble agilidad vocal, resonancia y color, representó fielmente a Hagen. La soprano Sylvia D’Eramo, una joven promesa en el mundo de la ópera, mostró una veraz Gutrune.

El heldentenor alemán Stefan Vinke, reconocido mundialmente por su interpretación de óperas wagnerianas, mostró su profesionalismo al demostrar lo que debe ser un Siegfried. Un detalle en particular es cuando Siegfried toma el brebaje que le hace perder la voz, emite un sonido desafinado y sin técnica vocal que varios espectadores pensaron que era una realidad.

La sensacional soprano Lise Lindstrom, quien representó a Brünnhilde, cantó con poderosísima voz, fiato casi inigualable, y mostró un dominio escénico único y energía inagotable. Dueña de bonita apariencia, dominó el escenario con una voz profunda y robusta.

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