Memorias del Palacio: Clemens Krauss, a 66 años de su muerte, en México

Junio 2, 2020. Nacido en Viena en 1893, Clemens Krauss tuvo una destacada trayectoria en la música sinfónica y en la ópera como director de coros, director de orquesta, literato y empresario. 

Sus inicios en la música comenzaron cuando formó parte de los Niños Cantores de Viena, llamado entonces Coro Imperial de Viena, a la par que estudiaba en el Conservatorio de la misma ciudad en donde se graduó en 1912. Un año después fue nombrado director del coro del Teatro de Brno y posteriormente en Berlín, antes de dirigir la Ópera Estatal de Viena y el Festival de Salzburgo, sin olvidar su paso por Riga, Núremberg, Graz y Fráncfort del Meno.

Llamado “líder cultural del Tercer Reich”, fue investigado por su asociación con el nazismo —era amigo de Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Adolf Hitler, y de Alfred Frauenfeld, ingeniero y líder pro-nazi—, y finalmente fue exonerado en 1947. Si bien es cierto que su amistad con diversos personajes del régimen nazi le ayudó a ocupar importantes espacios en la cultura germana, también se sabe que, junto con su esposa, la rumana Viorica Ursuleac (la soprano favorita de Richard Strauss), ayudó a varias familias judías a abandonar Alemania durante la década de 1930.

A partir de 1935 Krauss asumió la dirección de la Ópera Estatal de Berlín, y además fue intendente en la Ópera Estatal de Múnich. Fue discípulo y colaboró con el compositor Richard Strauss, con quien mantuvo una sólida amistad y para quien dirigió el estreno de varias de sus últimas óperas: Arabella en 1933, Friedenstag (Día de paz) en 1938, Capriccio, para la que escribió el libreto y dirigió el estreno en Múnich en 1942, y el ensayo general de Die Liebe der Danae (El amor de Dánae), el 16 de agosto de 1944. El estreno de la ópera fue cancelado a última hora: a raíz del complot para matar a Adolf Hitler el 20 de julio anterior, el ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, ordenó el cierre de todos los teatros del Tercer Reich. Solo permitió que Danae tuviera el mencionado ensayo general como una deferencia a Strauss y a Krauss. La ópera por fin fue estrenada por Krauss ocho años después, y tres años después de la muerte de Strauss, en el Festival de Salzburgo de 1952. Cabe mencionar que Viorica Ursuleac fue la soprano principal de estas cuatro óperas, y creó los roles de Arabella, Maria, La Condesa y la Danae de 1944.

Para el Festival Bayreuth, dirigió y grabó en vivo en 1953 Der Ring des Nibelungen (El anillo del nibelungo) con Astrid Varnay como Brünnhilde y Parsifal de Wagner, la apreciada versión con Martha Mödl y Ramón Vinay.

En México había una vertiginosa vida cultural y la Orquesta Sinfónica Nacional anunció para su temporada de primavera 1954 a los directores Sergiu Celibidache, Carlos Chávez y Clemens Krauss, que hizo su debut en el teatro del Palacio de Bellas Artes el 7 de mayo de ese año, dirigiendo un programa conformado por la obertura de Die Meistersinger von Nürnberg (Los maestros cantores de Núremberg) de Richard Wagner, la Sinfonía inconclusa de Schubert, el Poema sinfónico Don Juan de Richard Strauss y la Sinfonía no. 2 de Johannes Brahms, mismo que repitió el día 9.

Los últimos conciertos sucedieron el 14 y 16 de mayo, que incluyeron la Sinfonía 88 de Franz Joseph Haydn, el poema sinfónico El aprendiz de brujo de Paul Dukas, el Concierto para piano y orquesta no. 2 de Brahms, teniendo como solista a la notable pianista mexicana Angélica Morales, y concluyendo con la obertura Leonora No. 3 de Ludwig van Beethoven.

Al término del concierto, el maestro Krauss fue invitado a una comida por parte de las autoridades culturales del INBA en un restaurante de la Zona Rosa, contiguo al Hotel Montecasino en la calle de Génova, en donde se hospedaba Krauss. Pidió descansar una hora antes de la comida y fue llevado a su hotel para tal efecto. Cuando volvieron por él para conducirlo al restaurante no atendió la puerta ni la llamada para despertarlo que había solicitado, por lo que un empleado del hotel subió al cuarto y, tras llamar insistentemente, decidió entrar en la habitación.

Clemens Krauss se encontraba acostado. Había muerto víctima de un paro cardiaco, a las 15:00 horas: dos horas y cuarenta y cinco minutos después del concierto que dirigió en el Palacio de Bellas Artes. Tenía 61 años de edad.

La noticia de su muerte se ocultó por ocho horas, hasta después de haber contactado a su esposa. A las 22:00 horas fue trasladado a una agencia funeraria a donde llegaron cronistas, músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional, diplomáticos de Austria y Alemania y directivos del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Dos días después de su muerte, cuando la maestra Viorica Ursuleac ya se encontraba en nuestro país, el INBA organizó un homenaje en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes, en donde la Orquesta Sinfónica Nacional tocó fragmentos de la Sinfonía inconclusa de Schubert, ceremonia que encabezaron el doctor Wolfgang Hoeller, Ministro de Austria, Fritz von Twardowski, embajador de la República Federal Alemana y Andrés Iduarte, director general del INBA.

Scroll al inicio