La edición 24 del Concurso Brasileño de Canto Maria Callas y el Festival Callas 2026 contó con una presencia muy especial: la de la soprano griega Myrtò Papatanasiu. Tuve el privilegio no solo de conversar, sino de convivir durante una semana con esta simpática y sensible artista.
Todos los años, uno de los integrantes del jurado de este concurso es una gran voz de la escena lírica internacional. Esto ya se ha convertido en una tradición. La soprano, que nunca había pasado por São Paulo, trajo en su equipaje una vasta experiencia y una importante carrera, pues ha sido protagonista en varios de los principales teatros del mundo: la Opera de Roma, el Metropolitan de Nueva York, la Wiener Staatsoper, la Bayerische Staatsoper, el Teatro de San Carlo, el Gran Teatre del Liceu, el Royal Ballet and Opera, la Opéra National de Paris, La Monnaie de Bruselas, entre otros. Su lista de roles es extensa y variada.
Mi primer contacto con Myrtò fue el lunes 16 de marzo, cuando comenzaron las pruebas semifinales del concurso. Llegada de Atenas, acababa de arribar a São Paulo. Había viajado toda la noche. Tras un rápido café de pie en el vestíbulo del Teatro Sérgio Cardoso, se sentó y escuchó —no solo despierta, sino con atención, tomando notas— a los 25 candidatos que se presentaron ese día, con dos arias cada uno.
Su dedicación persistió durante toda la semana. El sábado, día 21, último día de compromisos del concurso, estábamos en Jacareí. El programa era: por la mañana, una masterclass para los candidatos impartida por el experimentado y preciso maestro Vincenzo De Vivo —otro ilustre y brillante integrante del jurado— y, al final de la tarde, el recital de los premiados. Myrtò fue a asistir a la masterclass. Cuando la primera cantante terminó de repasar su aria con De Vivo, fue a sentarse junto a Myrtò para pedirle orientación. Al mismo tiempo, en el escenario, el segundo cantante trabajaba un aria de la ópera Don Giovanni. De repente, mientras hablaba con la joven, cuando el cantante logró colocar la voz en su lugar, Myrtò exclamó: “¡Eso! ¡Así!” A partir de entonces, comenzó a participar activamente en la masterclass junto con De Vivo. Eso, por supuesto, sin dejar de atender a los cantantes que se acercaban a hablar con ella en particular.
Durante la masterclass, De Vivo enseñó la importancia de estudiar bien el texto antes de pasar al canto. Myrtò, por su parte, enseñó que el registro medio de la voz, donde reside la dificultad de tantos cantantes, es el “hogar” de la voz, es la base, es el registro que usamos en la voz hablada, y debe ser muy bien trabajado. Insistió también en la dicción del italiano. Y dio un consejo a los jóvenes que pretenden seguir carrera: “aprendan italiano e inglés”.
Las conversaciones, sin embargo, no terminaron cuando la masterclass llegó a su fin. Durante todo el día, Myrtò y De Vivo llevaron el cuaderno del concurso, donde habían hecho sus respectivas anotaciones sobre los candidatos, y atendieron con paciencia y generosidad a cada uno que venía a pedirles orientación. Incluso durante la cena después del recital de los ganadores, Myrtò, con su cuaderno siempre abierto, se sentó en la mesa reservada para los jóvenes cantantes.
Durante la intensa semana del concurso, conseguimos conversar unos minutos. Myrtò me contó que nació en una familia musical. Sus padres no eran músicos profesionales, pero cantaron en un coro, y fue en ese coro donde se conocieron. Ella y su hermana —hoy violonchelista en la Orquesta Estatal de Atenas— todavía eran pequeñas y ya cantaban en un coro en su ciudad natal, Larisa, en Grecia. Desde pequeña, Myrtò escuchaba muchos discos. Hasta hoy recuerda cuando escuchó, sola, el Stabat Mater de Pergolesi con Mirella Freni y Teresa Berganza. Se dedicó a seguir y analizar la línea de canto. Quizás ahí esté el origen de la admiración que la acompaña hasta hoy por “la señora Freni”.
“Mi amor por el canto nació del amor de mi familia por la música clásica, operística, pero también por la música coral, porque el coro nos da mucha disciplina, nos hace crear, escuchar muy bien, nos da precisión, crea amistades, es una buena educación”.
Fue en el coro de voces blancas de Larisa donde Myrtò hizo sus primeros solos: tenía apenas cinco años de edad. “Era la misma emoción que aún siento hoy: el estrés, la adrenalina, la satisfacción…”
La soprano inició sus estudios musicales en Larisa. Además del coro, frecuentó el conservatorio, donde se graduó en piano, armonía y contrapunto. De allí partió hacia Tesalónica, también en Grecia, donde continuó sus estudios en el conservatorio, paralelamente a la licenciatura en musicología en la universidad. Su vocación, sin embargo, no estaba en la teoría, en la musicología, sino en la práctica del canto. Decidió entonces ir a profundizar su técnica vocal en Milán.
En Italia encontró al barítono italiano Roberto Coviello (1955-2024), su único maestro. Allí también fue escuchada por otro barítono italiano: Claudio Desdèri (1943-2018), que era director de ópera y, en Ferrara, realizaba masterclasses donde seleccionaba cantantes para audiciones y pruebas escenificadas. Los seleccionados obtenían roles en las óperas. De ese modo, los jóvenes pasaban por procesos de audición iguales a los de los teatros profesionales. “Era una escuela fantástica”, dijo Myrtò. Y fue así como debutó en dos óperas de Mozart: Don Giovanni y La finta giardinera.
Las actividades de Myrtò con Desdèri no se limitaron al programa de Ferrara. Él la llevó a la Opéra Comique, al Konzerthaus de Viena, al Teatro Regio de Turín, a la Opéra de Monte-Carlo…
El reconocimiento internacional llegó en 2007, con su aclamado debut como Violetta en La traviata de Giuseppe Verdi en el Teatro dell’Opera di Roma. La dirección musical fue de Gianluigi Gelmetti, y la escénica, del mítico Franco Zeffirelli. “Gelmetti me conoció porque iba a hacer la Missa Solemnis de Beethoven y me llamó en el último momento, de emergencia. Aprendí la Missa Solemnis en día y medio”. Y la historia se repitió, pues el maestro volvió a llamarla: “Venga rápido porque tenemos que hacer La Traviata de Zeffirelli”. Nunca había cantado el rol y tuvo una semana para aprender su parte antes del inicio de los ensayos.
Le pregunté a Myrtò sobre la dirección de Zeffirelli. Él ya era mayor, pero todavía con buena salud. “Tuve la gran suerte de trabajar con él. Algunas veces trabajamos en su casa, otras veces iba al teatro. Hicimos varios ensayos escénicos. Pasábamos la partitura como un diálogo, como una película, sin música. Él daba indicaciones de cómo debíamos expresarnos, qué quería, cómo responder, si la respuesta era más directa o más reflexiva.”
En el video de abajo, vemos a Myrtò en Addio del passato en la producción de Roma. En la conmovedora interpretación del aria, ejecutada íntegramente, podemos ver el resultado de un cuidadoso trabajo de dirección de actores: su gesto bien trabajado y una interpretación que, de hecho, transmite los sentimientos cantados por Violetta. Todo ello con un trabajo musical a la altura, con un canto legato, expresivo, con dinámica, explorando el colorido de la voz. Se percibe claramente, por ejemplo, que buscó un timbre más oscuro y áspero en la frase fatalista: “La tomba ai mortali di tutto è confine!”, al inicio de la segunda parte, que el empleado en la primera parte, en la conmovedora “Le rose del volto già sono pallenti”.
‘Addio del passato’: https://www.youtube.com/watch?v=LWGawPHeExw
Poco tiempo después de esa Traviata, la llamaron para debutar en Tosca. Al principio, Myrtò dudó si realmente ya era el momento de cantar este rol. Aconsejada por Coviello, probó el segundo acto con el pianista, y concluyó que sí, podía hacerlo.
En YouTube está disponible el video de Myrtò cantando ‘Vissi d’arte’ años después de su estreno en el rol. La grabación fue realizada en La Monnaie, en Bruselas, en 2021, en el estreno de la producción pasoliniana (y polémica) de Rafael Villalobos. Vi el video en su momento: el punto culminante es, sin duda, el segundo acto, gracias a las impactantes interpretaciones de Myrtò Papatanasiu en el rol titular y de Laurent Naouri como Scarpia. En el siguiene video, vemos que Myrtò supo aprovechar su timbre claro para resaltar la fragilidad de esa mujer sola, en un momento tan difícil, ante el villano Scarpia.
‘Vissi d’arte’: https://youtu.be/lWhN0DnxPAY?list=RDlWhN0DnxPAY
Tras su primera Tosca, Myrtò recibió diversas invitaciones para protagonizar la obra maestra de Puccini. Sin embargo, rechazó buena parte de ellas: todavía quería hacer Mozart.
En los diversos CD y DVD en que Myrtò aparece, predominan obras de Rossini y, sobre todo, de Mozart. Del genio de Salzburgo destacan cinco registros de Don Giovanni. En cuatro de ellos (bajo la dirección de Ingo Metzmacher, Riccardo Frizza, Teodor Currentzis y Jérémie Rhorer), Myrtò interpretó a Donna Anna; y en el quinto, de 2019, bajo la dirección de Hartmut Haenchen, fue Donna Elvira. Cuando le pregunté cuál de las dos prefería, me dijo que Elvira canta más, pero que Anna es un personaje más interesante, más complejo.
En los videos de abajo, podemos ver a Myrtò en Don Giovanni. En el primero, como Donna Anna, canta la célebre ‘Non mi dir’ en la Staatsoper de Viena, en 2018, bajo la dirección de Adam Fischer (con hermosos momentos de pianísimo, tanto en el recitativo como en el cantabile).
‘Non mi dir’: https://youtu.be/OpOCD2-OlmE
En el segundo, filmado al año siguiente en la Royal Opera and Ballet, podemos verla como Donna Elvira en una brillante interpretación de ‘Mi tradì quell’alma ingrata’.
‘Mi tradì: https://www.youtube.com/watch?v=oVUWOFLYjPo
Myrtò participó en diversas producciones de óperas de Mozart; su contacto con el compositor va mucho más allá de Don Giovanni. Por ejemplo: en 2016, integró, como Sifare, junto a Sabine Devieilhe y Michael Spyres, el elenco de la excelente producción de Mitridate, rè di Ponto del Théâtre des Champs-Élysées, con dirección musical de Emmanuelle Haïm y escénica de Clément Hervieu-Léger. La producción está disponible en video.
He visto a tantas cantantes profesionales, en videos de grandes teatros, teniendo dificultades con el aria ‘Non mi dir’, sobre todo en abbastanza, que le pregunté a Myrtò si Donna Anna era el rol más difícil de Mozart. ¿O sería Fiordiligi, en Così fan tutte? Cómoda en el repertorio mozartiano, no pudo indicarme un rol difícil entre las innumerables heroínas del compositor, pero me contó que el rol más difícil que interpretó fue Semiramide, en la ópera homónima de Rossini, porque “es como un ascensor”.
Semiramide con Myrtò en el rol titular, con dirección musical de Alberto Zedda, fue lanzada en 2011 en CD y DVD. La ópera fue realizada íntegramente, sin cortes, lo que, según ella, la hace aún más difícil. En el siguiente video, vemos y escuchamos el dúo de Semiramide y Arsace, ‘Serba mi ognor’, con Myrtò Papatanasiu y Ann Hallenberg.
‘Serba mi ognor’: https://youtu.be/2fbG_M34sbM
Para Myrtò, cantar Rossini es “un fortalecimiento de la voz”, mientras que Mozart es como “un estiramiento para la voz”: importante para mantener la pureza y una buena emisión del sonido. De ese modo, un cantante debe comenzar por Mozart y “continuar con ese repertorio el máximo posible”. En resumen, para ella, Mozart es un compositor que un cantante debe interpretar durante toda su carrera.
Recientemente, Myrtò debutó en el rol titular de Madama Butterfly y le encantó: “Porque soy madre, ¡y entiendo! El drama de esa mujer es algo terrible”. En el siguiente video, vemos un pequeño fragmento de ‘Un bel dì vedremo’, grabado en 2025 en el Teatro Massimo Bellini, con la dirección de Alessandro d’Agostini.
‘Un bel dì vedremo’: https://youtu.be/Ul6SCYcDWXI
Las óperas en italiano predominan en el repertorio de Myrtò, pero eso no significa que no cante en otros idiomas. Ya ha interpretado, por ejemplo, Iphigénie en Aulide de Gluck, y Rusalka de Dvořák. Esta última, grabada en 2012 en La Monnaie, con dirección de Ádám Fischer, está disponible en Medici.tv.
“Canción de la Luna”: https://www.medici.tv/fr/operas/rusalka-dvorak-opera-fischer
En todos los videos queda claro que Myrtò da la debida importancia a la interpretación, a la construcción de un personaje. “En la interpretación, siempre es necesario pensar en la autenticidad, buscar la verdad en el texto, en la música, en un personaje, para darla al público.”
En cuanto al trabajo con los directores escénicos, Myrtò dijo tener la flexibilidad para adaptarse a las producciones. “Logro tener una buena relación con casi todos los directores escénicos.” ¿La receta? Conversar con el director y buscar un punto medio entre lo que él quiere y lo que el intérprete tiene para transmitir. “Y siempre es posible encontrar ese punto medio.”
¿Y la situación actual de la ópera? Myrtò siente que hubo un gran cambio después de la pandemia de COVID-19. Los teatros comenzaron a enfrentar momentos difíciles, problemas económicos, de financiamiento, de costos, las guerras… “Las cosas cambiaron.”
Pero hay que seguir adelante, y Myrtò tiene planes para el futuro. Entre los roles que desea interpretar, señaló a Desdemona, en Otello de Verdi, porque trata del feminicidio, algo que se ha vuelto muy común tras la pandemia, así como Alceste de Gluck, Adriana Lecouvreur de Cilea, así como Manon Lescaut y Suor Angelica de Puccini.
Tras los años iniciales de la carrera, cuando vivió en Italia, Myrtò volvió a Grecia y se estableció en Atenas, ciudad que ni siquiera conocía cuando dejó su país para ir a estudiar a Milán. “Viajamos mucho, es necesario tener una ciudad donde nos sintamos bien, donde están los amigos, la pareja, la familia.” Esa ciudad, para ella, es Atenas. “Y me gusta el clima, el sol, el mar de Atenas”, concluyó.
Myrtò vino de una familia musical y solo podría haber formado una familia musical. Su marido es compositor de música para cine y teatro de prosa —tragedias griegas, naturalmente— y pianista de jazz; su hija, de trece años, canta en un coro y toca el violonchelo.
Grandes Vozes: el debut de Myrtò en São Paulo ante la Divina d’Acciaio
El viernes 20 de marzo, Myrtò Papatanasiu se presentó por primera vez en Brasil, como parte de la programación del Festival Callas 2026. Fue en el Salón Noble del Theatro Municipal de São Paulo, durante la emocionante ceremonia promovida por el Consulado General de Grecia en São Paulo para la apertura de la exposición de la escultura Divina D’Acciaio (Divina de Acero), del artista griego Nikos Floros: un homenaje a Maria Callas. Tras haber pasado por ciudades como Venecia, Roma, París, Dubái y Florencia, la escultura llegó al TMSP, donde estará expuesta en el foyer por tres meses.
En este homenaje a Callas, sin embargo, quien de hecho reinó fue la música. Y Myrtò tuvo un papel fundamental. Acompañada al piano por Daniel Gonçalves, la soprano griega interpretó la “Canción de la Luna”, de Rusalka de Dvořák; ‘Un bel dì vedremo’ de Madama Butterfly y ‘Vissi d’arte’ de Tosca, ambas de Puccini; y una canción griega. En ese pequeño recital fue posible experimentar un poco del arte y la sensibilidad de Myrtò, escuchar, en vivo, su bello timbre y su refinado fraseo.
Paulo Esper, director artístico del Festival Callas 2026, aprovechó la ocasión para condecorar a Myrtò, quien entró oficialmente en la lista de Grandes Vozes traídas por él a Brasil. Entró en una lista que comenzó en 1997, en la tercera edición del Concurso Maria Callas, con Magda Olivero, y continuó con nombres como Fedora Barbieri, Luigi Alva, June Anderson, Katia Ricciarelli, Sophie Koch, Ernesto Palacio, Chris Merrit y Patrizia Ciofi, entre otros.
Emocionada, frente a la escultura de Callas y con la placa de condecoración en las manos, Myrtò habló de la importancia de la memoria y del arte de Callas en estos tiempos difíciles. “Maria Callas nos une, nos enseñó y continúa enseñándonos la voz del cielo, nos enseña la paz que necesitamos, nos enseña a tener paz interior, a buscar los corazones de los demás y a ser fieles a estos grandes valores: la cultura, la música, la familia, la amistad, la fe y la vida.”
Para Myrtò, debemos aprender de la música, esa música que nos hace soñar. Y ese sueño “es algo que debemos tener y ofrecer tanto a quien lo merece como a quien no lo merece, porque, quizás, esa persona pueda convertirse en alguien mejor”.


