RECOMENDACIÓN: La traviata (Verdi)

RECOMENDACIÓN: La traviata (Verdi)

 

V. Gimadieva, M. Fabiano, T. Christoyannis
London Philharmonic Orchestra
The Glyndebourne Chorus
Mark Elder
OPUS ARTE Bluray

En 2014, el Festival de Glyndebourne presentó su nueva producción de La Traviata de Verdi, encabezada por la joven soprano rusa Venera Gimadieva en el papel de Violetta Valéry. Alfredo Germont fue cantado por el tenor norteamericano Michael Fabiano, y Giorgio Germont lo cantó el barítono griego Tassis Christoyannis; Mark Elder dirigió la London Philharmonic Orchestra y al Glyndebourne Chorus en una puesta en escena del director Tom Cairns.

Este video muestra un concepto bastante interesante: moderno, pero a la vez tradicional de representar escénicamente esta ópera. Cairns optó por dar un carácter universal a la trama y no quiso fijarla en una época determinada. El vestuario comprende una gama de estilos que va desde aquéllos de principios del siglo XX hasta trajes de los años 50. Su espacio escénico es casi austero, con pocos muebles y una que otra estructura plana que representa la forma de un salón, una recámara o un jardín. La historia se cuenta bien y fluye la acción. 

Contar con una Violetta con la voz y la presencia escénica de Gimadieva ayuda mucho a crear una versión fresca y más actual de esta obra maestra de Giuseppe Verdi. Poseedora de una voz lírica, con bello timbre y depurada técnica, la soprano rusa se adentra en el rol de la protagonista con gran sensibilidad. Dada su experiencia con los papeles belcantistas de óperas de Bellini y Donizetti, Gimadieva canta con soltura el primer acto, interpretando con una elegante línea de canto ‘Ah, fors’é lui’ y sorteando con gran facilidad las agilidades de ‘Sempre libera’. Durante esta escena, Cairns decide dejar a Annina escuchando a la cortesana meditar sobre este amor que ha encontrado en Alfredo, restándole un poco de privacidad a tan importante momento. La soprano rusa culmina su aria del acto I con un brillante Mi bemol sobreagudo. 

Gimadieva canta de manera impecable su dueto con Germont en el acto II; su voz y la de Christoyannis se acoplan muy bien. Lo mismo puede decirse de sus duetos con el fantástico Alfredo de Fabiano. El timbre de Gimadieva puede resultar un poco ligero en algunas partes, pero sabe manejar su instrumento de tal manera que el color en el registro medio es redondo en las partes más dramáticas y sube a la estratósfera con notas sobreagudas certeras y bien timbradas. Sabe manejar muy bien, a través de su voz, los momentos tanto de fortaleza como de vulnerabilidad de Violetta, creando un personaje completo y rico.

El tenor norteamericano posee una voz “italiana” de excelente técnica, clara dicción y línea de canto refinada. Se agradece escuchar el aria ‘Lunge da lei… Deh miei bollenti spiriti’ tan bien interpretada. Fabiano matiza y sienta cada palabra que canta, haciendo de Alfredo un joven impetuoso, sin caer en lo cursi o lo exagerado. Culmina muy bien su cabaletta ‘O, mio rimorso’ con un Do sobreagudo seguro y pleno. Uno de los mejores momentos de la función es su dueto con Gimadieva, ‘Parigi, o cara’. 

Christoyannis es un Germont de presencia imponente. Cantó en el más puro estilo verdiano con un timbre lírico, no tan oscuro como el de otros Germonts, al estilo de Tito Gobbi. Actúa muy bien la evolución del personaje durante su dueto con Violetta, y hace de su Germont un personaje noble y humano. Canta con hermosa línea de canto su aria ‘Di Provenza…’. 

Los personajes secundarios cumplen con su trabajo pero ninguno destaca de manera especial. La dirección de Elder es precisa, con tempi tal vez un tanto rápidos en algunos momentos, pero con buen trabajo de matices y fraseo orquestal, a la par de sus cantantes.

La puesta en escena de Cairns tiene varios toques novedosos en ciertos momentos, como el de la lectura de la carta “Teneste la promesa…”. Hace que la lea Germont con voz en off, en vez de que sea Violetta quien la lea en voz alta. Otro detalle interesante es que, durante el concertante de la segunda escena del segundo acto, Violetta no canta ‘Alfredo, Alfredo, di questo core…’ en el suelo o sufriendo, como en muchas producciones. Se lo canta directamente a su amado, de pie, viéndolo directamente a los ojos. Dada esta ambientación más “moderna”, estos toques le dan un nuevo aire a la historia, sin perder su esencia.