Lise Davidsen: Beethoven – Wagner – Verdi

Lise Davidsen: Beethoven – Wagner – Verdi

Beethoven – Wagner – Verdi
Lise Davidsen (soprano), Rosalind Plowright (mezzosoprano)
London Philharmonic Orchestra; Sir Mark Elder
DECCA Classics CD

Después de su aclamado debut discográfico el año pasado, en el que interpreta escenas y canciones de Richard Strauss y Richard Wagner, la joven soprano noruega Lise Davidsen presenta su segundo disco, esta vez con arias y canciones de Ludwig van Beethoven y Wagner, además de cuatro arias de ópera italiana (dos de Verdi, una de Cherubini y una de Mascagni). 

Dado su éxito en 2020 como Leonore/Fidelio en la Royal Opera House, días antes de que se desatara la pandemia, Davidsen incluyó en este CD la difícil aria del personaje protagónico ‘Abscheulicher! Wo eilst du hin?’.

Del mismo compositor, Davidsen interpreta el aria de concierto ‘Ah, perfido’ op. 65, para después adentrarse en el mundo de la ópera italiana, en el cual sorprende gratamente. Su selección incluye ‘Dei tuoi figli la madre tu vedi’ de Medea de Luigi Cherubini, ‘Pace, pace, mio Dio’ de La forza del destino y el ‘Ave María’ de Otello de Giuseppe Verdi,  así como el intenso ‘Voi lo sapete, o mamma’ de Cavalleria Rusticana de Pietro Mascagni. Concluye el disco con las Wesendonck Lieder de Wagner. 

La interpretación de Davidsen del aria de Fidelio es un deleite; se le escucha como pez en al agua. Su evolución interpretativa desde su primer disco a este es notoria; se oye ya una introspección en lo que canta y más libertad para hacer matices y mostrar que su potente voz es capaz no solo de poderosos forti, sino también de hermosos filati y piani. Logra cantar con facilidad la complicada ‘Ich folge inner trüben’, con cambios de tempi y un salto de registro que pocas sopranos pueden librar con elegancia. Los sobreagudos de Davidsen son como rayos láser: luminosos y certeros.

La soprano noruega y la orquesta dialogan perfectamente en el recitativo; excelente, la claridad sonora de la London Philharmonic Orchestra. En el aria ‘Per pietà, non dirmi addio!’, Davidsen moldea su voz en un estilo casi mozartiano, con canto puro y bello fraseo. Flota la voz y matiza con elegancia en el adagio. Al llegar a la parte de ‘Ah, crudel! crudel!’, hace gala de su potente registro central, además de mostrar con sutileza todas las contrastantes dinámicas que pide la partitura. 

Escuchar a Davidsen cantando Medea es un gran descubrimiento, ya que muestra que su voz puede adaptarse e interpretar un repertorio distinto al dramático (con el que tanto se le asocia), captando bellamente la melancolía del personaje. 

Sigue la escena de Santuzza en Cavalleria rusticana de Mascagni. Aunque este papel lo han interpretado tanto sopranos dramático como mezzosopranos, Davidsen opta por no desbordar tanto su instrumento en los momentos climáticos del aria y sabe usar muy bien su potencia vocal para dar expresividad e intensidad. Su registro grave es tan sonoro como el agudo y, en esta aria en particular, suena casi como mezzosoprano. La frase de Mamma Lucia es cantada en esta escena por la otrora soprano Rosalind Plowright. Electrizante, la manera en que Davidsen dice “Io son dannata”. 

Las dos arias de Verdi que interpreta en el disco son totalmente opuestas en cuanto a la atmósfera musical. Primero tenemos el aria de Leonora, que requiere que la soprano lleve las emociones del personaje in crescendo para después explotar en la famosa “Maledizione” del final. Davidsen comienza con un precioso “Pace” que crece bellamente y que luego regula. Sí, también es capaz de frasear “alla italiana”, con un timbre claro y brillante:

Culmina la parte italiana del disco con una emotiva interpretación del aria de Desdemona. Davidsen entiende que esto es una plegaria y se concentra mucho en las palabras de la oración, con una mezza voce controlada y refinada. Precioso es su canto sul fiato y su manera de frasear toda el aria. 

Concluye la grabación con las Wesendonck Lieder WWV 91 de Wagner, donde la orquesta se luce al igual que la voz, expandiéndose y haciendo largas frases. Muy bueno, el trabajo de balance de Mark Elder con sus músicos, especialmente las cuerdas, en ‘Der Engel’. En ‘Stehe stille’, Davidsen se adentra en el texto con gran intensidad y hace gala de su registro grave: amplio y sonoro. Lo mismo sucede con su sentida interpretación de ‘Im Treibhaus’ donde, además, hace unos piani muy bien timbrados. La más operística de las canciones Wesendonck es ‘Schmerzen’, y es aquí donde Davidsen puede dar rienda suelta a su caudal de voz. Es muy importante notar que nunca descuida su dicción y cada palabra se entiende con claridad. Con ‘Träume’ termina este ciclo de canciones.