Ludovic Tézier: Verdi

Ludovic Tézier: Verdi

Ludovic Tézier: Verdi
Orchestra del Teatro Comunale di Bologna;
Frédéric Chaslin
SONY CLASSICAL CD

El barítono francés Ludovic Tézier graba, por fin, su primer álbum como solista, para el cual ha elegido arias de un compositor que fue verdaderamente generoso con los barítonos y a los cuales dio un amplio catálogo de números musicales: Giuseppe Verdi.

No es de extrañar, pues, que Tézier haya decidido grabar material solamente de este compositor. Se conoce bien su afinidad con el repertorio verdiano y el gran éxito que este le ha dado a lo largo de su carrera. Su voz, robusta, de un color oscuro y mucho squillo en su registro agudo, es ideal para las óperas de Verdi, y  su línea de canto es impecable; su fraseo, elegante; y muestra siempre con una emotividad a flor de piel.

El experimentado director de orquesta Frédéric Chaslin dirige a la Orchestra del Teatro Comunale di Bologna, acompañando a Tézier en este viaje por muchas de las más bellas (y famosas) arias de Verdi, de óperas como Nabucco, Ernani, Macbeth, Rigoletto, Il trovatore, La traviata, Un ballo in maschera, La forza del destino, Don Carlos, Otello y Falstaff.

Abre el disco con el aria de Don Carlo ‘Morir! Tremenda cosa!’, del acto III de La forza del destino. Lo primero que notamos es el caudal de voz de Tézier que “actúa” muy bien en la introducción al aria ‘Urna fatale del mio destino’. Su instrumento se expande bellamente en el registro agudo, mostrando el estado de gracia vocal en el cual se encuentra. Incluye la cabaletta ‘E salvo!… Egli è salvo!’, que interpreta con brío e intensidad. Chaslin dirige el aria con legato y la cabaletta con un tempo balanceado sin ‘encabalgamiento’.

Un rol que ha dado mucho éxito a Tézier alrededor del mundo es el de Rodrigo, marqués de Posa de Don Carlo y Don Carlos (la versión en francés). En este disco interpreta la misma aria, tanto en italiano como en francés. Inicia con ‘Carlos, écoute’, mostrando lo hermoso que es escuchar esta aria en el idioma en el que originalmente se compuso. Cantar en su idioma natal hace que el barítono francés deguste cada palabra, con gran claridad en su dicción. En la interpretación de la misma aria, pero en italiano, al final del disco, podemos notar que sí hay diferencias entre ambas versiones, sobre todo en la orquestación. Se puede escuchar la diferencia entre una grand opéra y luego dentro de una ópera italiana.

Continua con dos números del personaje de Don Carlo (Carlos V) de Ernani: ‘Vieni meco, sol di rose’ (Acto II, escena 10) y ‘Gran Dio! Costor sui sepulcrali marmi’ (Acto III, escena 2). De estilo más belcantista que las demás (salvo por el aria de Nabucco), estas dos arias requieren de una línea de canto impecable y una interpretación del texto sul fiato, sobre todo la primera, con su sutil acompañamiento de cuerdas en pizzicato. Esta es una de las mejores interpretaciones de esta aria, sin lugar a dudas, por parte de Tézier. En la segunda aria, se requiere no solo un excelente fraseo sino también un trabajo de introspección en el texto y saber llevar in crescendo las emociones del personaje, lo que Tézier hace a la perfección. El tenor Paolo Antognetti canta el pequeño rol de Riccardo en esta escena, donde también debemos destacar el acompañamiento del chelo durante parte del aria.

Sigue el aria de Ford: ‘È sogno? O realtà?’ de Falstaff, en un estilo musical totalmente contrastante con el de las anteriores, de carácter más declamatorio y que depende más de darle al texto que se canta la teatralidad que requiere y no tanto de un lirisimo o virtuosismo vocal. Volvemos luego a un aria que tiene todavía tintes belcantistas: ‘Tutto è deserto… Il balen del suo sorriso’ del Conte di Luna de Il trovatore, con una línea de canto impecable, bello fraseo y gran pasión; lo mismo puede decirse de su interpretación de ‘Di Provenza il mar il suol’, que canta Giorgio Germont en La traviata. Tézier es uno de los grandes intérpretes de este papel , lo que se constata aquí por su entendimiento, no solo de la manera de cantar Verdi, sino también de los matices emocionales necesarios para representar al personaje.

Un papel que esperamos que Tézier cante con más frecuencia es el rol titular de Macbeth; su intensa interpretación del aria ‘Perfidi!… Pietà, rispeto, amore…’ es impecable, llena de dramatismo, sin descuidar la belleza vocal. Se trata de un canto puro que muestra en esta pieza la fragilidad que tenían también estos hombres a los cuales Verdi dio música tan poderosa pero, a la vez, tan honesta y transparente para expresar su lado vulnerable. Ese mismo sentimiento lo podemos escuchar en el aria de Nabucco ‘Dio di Giuda!’, donde Tézier muestra que puede ser un gran intérprete en escena del rol del rey de Babilonia.

Una de las joyas de este disco es el famoso ‘Credo’ de Iago del Otello verdiano, maquiavélicamente cantado por Tézier. La manera en que el barítono francés aprovecha su timbre oscuro en esta aria hace de su interpretación algo espeluznante (en el buen sentido).

A continuación lo escuchamos en la desgarradora aria de Rigoletto: ‘Cortigiani! vil razza, dannata’, donde Tézier, gracias a su solida técnica, puede desbordar la desesperación del bufón con gran intensidad. Un tour-de-force vocal para cualquier barítono. Esperamos con ansia la presentación de Ludovic Tézier en este rol próximamente en el Met de Nueva York.

Las últimas dos arias que queremos comentar son las de Renato de Un ballo in maschera: ‘Alla vita che t’arride’ y ‘Alzati! Là tuo figlio… Eri tu’, muy distintas en cuanto a los sentimientos que expresan y que retratan vivamente al personaje del consejero y amigo de Riccardo. En la primera, Tézier muestra la nobleza de Renato cantando con gran legato, y el enojo y frustración del mismo al enterarse de la infidelidad de su esposa, en la segunda.

Resaltamos la excelente batuta de Chaslin, con tempi que resaltan las emociones expresadas por el barítono francés y que muestran las bellas melodías de las orquestaciones verdianas. La Orchestra del Teatro Comunale di Bologna muestra que conoce el estilo de todas estas óperas, matizando y enriqueciendo cada aria.

La presencia vocal de Tézier es imponente, conmueve, enamora, seduce, impresiona y el cantante se transforma de manera magistral en cada uno de los personajes verdianos de este disco. Una verdadera clase magistral de canto e interpretación por parte de uno de los grandes barítonos de nuestros días.