Sabine Devieilhe: Chanson d’amour

Sabine Devieilhe: Chanson d’amour

Chanson d’amour
Sabine Devieilhe (soprano)
Alexandre Tharaud (piano)
ERATO CD

Sabine Devieilhe es conocida por su agilidad vocal así como por su registro agudo y sobreagudo. La soprano francesa tiene un timbre de gran belleza y un registro amplio, con facilidad para las coloraturas y agilidades que le exigen las piezas que canta con elegancia.

Su fama comenzó con sus impresionantes interpretaciones de roles como Lakmé y Olympia, para después pasar a cantar repertorio barroco y mozartiano, lo que la haría aún más famosa dentro del mundo de la lírica mundial. Después de tres discos como solista, dedicados a Rameau (Le grand théâtre de l’amour), Mozart (The Weber Sisters) y arias de óperas de Debussy, Stravinski, Delibes y Berlioz (Mirages), Devieilhe presenta este cuarto disco con un repertorio que se aleja del lucimiento pirotécnico vocal y se adentra en la intimidad de la mélodie francesa, que viene de los llamados romances, muy populares a principios del siglo XIX. 

Este género de canciones tiene sus primeros ejemplos en composiciones vocales de Charles Gounod y, sobre todo, de Henri Duparc. Gabriel Fauré ayudó a la mélodie francesa a conquistar un lugar importante en el terreno musical de su época, escribiendo más de un centenar de mélodies en un periodo de 60 años (entre 1861 y 1921). Siguieron con esta tradición Claude Debussy, Maurice Ravel y Francis Poulenc.

Devieilhe y Alexandre Tharaud al piano nos llevan a un viaje musical por el mundo de la mélodie francesa con una selección depurada de piezas de Fauré, Debussy, Ravel y Poulenc. El título del disco, Chanson d’amour, fue tomado de una de las cinco mélodies de Fauré, compuesta en 1882.

En las mélodies, en general, hay cinco variantes emocionales presentes (según una clasificación hecha en el siglo XIX): sentimentalismo, ensoñación, heroísmo, apasionamiento y cierta aproximación al estilo de las chansonettes. Esta clasificación nos ayuda a distinguir los diferentes estilos de composición de los cuatro compositores representados en esta grabación. Las compuestas por Fauré, por ejemplo, son particularmente líricas y se enriquecen con un acompañamiento igualmente melódico.

Para abrir la amplia gama de colores y emociones que ilustran las canciones de estos compositores, la canción ‘Notre amour’, con un acompañamiento que refleja el entusiasmo de la narradora sobre cómo es su amor por el ser amado, resalta por la frase “nuestro amor es ligero”, Fauré ilustró esta cualidad en la fluidez y ligereza del acompañamiento del piano. La voz de Devieilhe flota y juega con las notas sin perder claridad. Le sigue, también de Fauré, ‘Au bord de l’eau’, de carácter más melancólico. A las dos canciones las acompaña una hermosa línea melódica del piano. Devieilhe posee una voz prístina, dulce, suave, con un fraseo delicado y elegante. Es un deleite escuchar su pronunciación clara y su refinamiento. 

Una de las mélodies más originales de todo el disco es ‘Voyage à Paris’, n.° 4, tomada de Banalités, FP 107 de Poulenc. El acompañamiento del piano en esta pieza es atmosférico y retrata la emoción de la narradora por visitar París. Es casi una chansonette más que una mélodie. Canta la soprano 2 Poèmes de Louis Aragon, FP 122, también de Poulenc: ‘C’ y ‘Fêtes galantes’. La primera, de gran lirismo, ilustrando un ambiente de ensoñación. Devieilhe atrapa al escucha con su bello timbre y su fraseo siempre limpio. La segunda mélodie es casi un trabalenguas en el que nos va describiendo lo que ve al caminar a gran velocidad por la calle. De nuevo, la dicción de Devieilhe es perfecta.

Canta también la mélodie ‘Sur l’herbe’ y ‘Trois beaux oiseaux du paradise’, con letra del propio Ravel. Siguen las 5 Mélodies populaires grecques, de carácter narrativo, donde el piano es más discreto, resaltando más a la voz y lo que relata sobre las cinco historias de tema campirano, como la ‘Chanson de la mariée’.

Regresa la soprano a Fauré y a su ciclo Banalités con ‘Hôtel’, donde retrata exitosamente el tedio y el cansancio de la atmósfera del hotel, reflejada en los textos de Guillaume Apollinaire. Regresamos al lirisimo puro de Fauré con ‘Chanson d’amour’, resaltando el lucimiento de su bello timbre para luego dar paso a Claude Debussy y su ‘Nuit d’étoiles’, CD 2 y ‘Romance’, CD 65. Las dos últimas mélodies de este compositor son ‘Après un reve’ y ‘Les berceaux’, donde Devieilhe explota la intensidad y emoción in crescendo de la pieza.

Siguen tres canciones más de Ravel: ‘Manteau de fleurs’, M. 39, que describe distintos tipos de flores, no solo con el texto, sino también con los matices y colores de la música; y ‘Chanson française’, M.A 17/2, culminando con ‘Balade de la reine morte d’aimer’, M. 4. Antes de cerrar el disco con una bellísima interpretación de ‘Les chemins de l’amour’, FP 106-la de Poulenc, Devieilhe canta ‘Apparition’, CD 57 y las 6 Ariettes oubliées, CD 63a de Debussy con gran intensidad, mostrando que no solo es una soprano con sobreagudos impresionantes; es una intérprete completa, con una hermosa línea de canto. Excelente, también el trabajo del pianista Tharaud en todas las mélodies, acoplándose a la interpretación de Devieilhe, matizando con los colores e intensidades requeridas para cada mélodie.

Es importante resaltar que las letras de estas mélodies fueron escritas por grandes poetas y escritores como Armand Silvestre, Sully Prudhomme, Guillaume Apollinaire, Michel-Dimitri Calvocoressi, Paul Verlaine, Théodore de Banville, Paul Borget, Paul Gravollet, Romain Bussine, Stéphane Mallarmé, Roland de Marès y Jean Anouilh, lo cual añade un gran valor y riqueza dramática a los textos musicalizados por Fauré, Debussy, Ravel y Poulenc. 

Un disco que no solo muestra la gran belleza de las mélodies francesas sino también el gran arte de interpretarlas por parte de Sabine Devieilhe y Alexandre Tharaud. Quien no se haya acercado a este género de canciones francesas, este es el disco idóneo para hacerlo. Muy recomendable.