Septiembre 28, 2026. Esta tarde, el Lunario del Auditorio Nacional, en fructífera colaboración con el Metropolitan Opera de Nueva York, abrió sus puertas para ofrecer una función especial dirigida a la comunidad de Amigos del Met, así como a representantes de los medios de comunicación interesados en la actividad lírica y cultural.
El motivo no fue asunto menor: la proyección oficial del programa conmemorativo 20 años del Met en cines: Una celebración de aniversario (Twenty Years of the Met in Cinemas: An Anniversary Celebration), un ilustrativo recorrido por la historia de uno de los proyectos de difusión operística de mayor impacto en nuestro tiempo.
Esta emisión referencial festeja dos décadas de llevar lo más selecto de las producciones del coloso neoyorquino a audiencias de todo el mundo, a través de la exitosa serie de transmisiones vía satélite The Met: Live in HD (conocida en nuestro país como En vivo desde el Met de Nueva York).
Bajo la conducción de la célebre soprano estadounidense Renée Fleming, el programa recopila interpretaciones cimeras en la voz de reconocidas figuras del género, extraídas de un archivo histórico que supera ya las 185 óperas presentadas a lo largo de este ciclo.
Desde su concepción, impulsada por la visión del actual intendente del Met, Peter Gelb, la iniciativa ha diluido las fronteras físicas para llegar a pantallas de cines, auditorios, teatros y foros de cerca de 70 países, con una presencia muy sólida en México que actualmente abarca 12 ciudades.
Más allá de su innegable valor artístico, este programa especial estrenado a nivel internacional como preámbulo de la temporada 2026-2027, también invita a reflexionar sobre el impacto económico y social de las transmisiones satelitales.
Si bien el modelo se convirtió en una fuente de ingresos sumamente significativa para el teatro —con cifras récord de recaudación que rondaban los $15 millones de dólares por temporada en la era prepandémica—, la iniciativa también sufrió los estragos de la emergencia sanitaria global, y ha debido convivir con la disminución de la venta de boletos para las funciones en vivo, entre otras razones por la posibilidad de seguirlas desde lejos, a través de la tecnología y a un menor costo.
Con una recuperación gradual del programa que hoy sitúa los ingresos anuales alrededor de $2 millones de dólares a partir del ciclo 2023-2024, el verdadero triunfo de Live in HD radica en su capacidad para democratizar el acceso a la lírica de primer nivel, que ahora es una de las estrategias de la organización para garantizar su financiamiento.
La función en el Lunario del Auditorio Nacional permitió atestiguar un aparato de producción y difusión de élite, a través de un programa estructurado con precisión milimétrica, enriquecido además por entrevistas exclusivas con integrantes de las diversas producciones y fascinantes vistazos al mundo backstage.
En su primera parte, la proyección incluyó una selección de momentos vocales de alto impacto. El trayecto inició con la energía desbordante de Peter Mattei en el célebre ‘Largo al factotum’ de Il barbiere di Siviglia de Gioachino Rossini (2007), seguido por la agilidad chispeante de Natalie Dessay y Alessandro Corbelli en ‘Au bruit de la guerre’ de La fille du régiment de Gaetano Donizetti (2008).
El lirismo operístico continuó su curso con la delicadeza mozartiana de Isabel Leonard en ‘Voi che sapete’ de Le nozze di Figaro (2014) y dio paso a la desgarradora intensidad de Jonas Kaufmann en la interpretación del aria ‘Pourquoi me réveiller’ de Werther de Jules Massenet (2014). Un vistazo más mítico y denso llegó con la imponente presencia de Eric Owens en ‘Bin ich nun frei’ de Das Rheingold de Richard Wagner (2010), para abrir camino a la vanguardia hipnótica de Philip Glass con el fragmento del Funeral de Amenhotep III de Akhnaten (2019).
La primera sección del programa también ofreció la pirotecnia vocal de Joyce DiDonato en el ‘Non più mesta’ de La Cenerentola de Rossini (2014), la frescura de Juliana Grigoryan junto a Freddie De Tommaso en el dúo del primer acto de La bohème de Giacomo Puccini (2025), y la solemne catarsis colectiva del Coro del Metropolitan Opera en el icónico ‘Va, pensiero’ de Nabucco de Giuseppe Verdi (2024).
Las tensiones dramáticas afloraron con Sonya Yoncheva en ‘Vissi d’arte’ de Tosca (2018) y la sobrecogedora demencia febril de Elza van den Heever acompañada por Gerhard Siegel en la escena final de Salome de Richard Strauss (2025). El cierre de este primer bloque estuvo marcado por la electricidad pasional del dúo final de Carmen de Georges Bizet a cargo de Elīna Garanča y Roberto Alagna (2010), culminando con la elegancia crepuscular del trío de Der Rosenkavalier de Strauss (2017), protagonizado por la propia anfitriona Renée Fleming, flanqueada por Elīna Garanča y Erin Morley.
Tras el intermedio —momento propicio para conversar entre los asistentes sobre el peso cultural de estas dos décadas y los retos financieros que el Met ha sorteado con resiliencia en últimas fechas—, la segunda parte del programa mantuvo el nivel de excelencia con una constelación de momentos inolvidables, que dieron inicio con la “Cabalgata de las valquirias” de Die Walküre de Wagner (2019).
El romanticismo wagneriano brilló de nuevo con Piotr Beczała y Günther Groissböck en ‘In fernem Land’ de Lohengrin (2023), en contraste con la gracia ingenua de Matthew Polenzani en ‘Una furtiva lagrima’ de L’elisir d’amore de Donizetti (2018). Las emociones profundas continuaron con Asmik Grigorian en el desgarrador ‘Un bel dì, vedremo’ de Madama Butterfly (2024), la calidez de Golda Schultz en el aria ‘Summertime’ de Porgy and Bess de George Gershwin (2020), y la vibrante incursión latinoamericana con Ailyn Pérez, con la interpretación de “Escúchame” de Florencia en el Amazonas de nuestro compatriota Daniel Catán (2023).
El drama verdiano se apoderó de la pantalla con la autoridad vocal de Quinn Kelsey en el aria ‘Cortigiani, vil razza dannata’ de Rigoletto (2022) y el virtuosismo pirotécnico de Nadine Sierra junto a Stephen Costello en ‘Sempre libera’ de La traviata (2022).
Las fibras más sensibles del público vibraron con la escena final de Eugene Onegin de Piotr Ilich Chaikovski (2007), convocando a la memoria al inolvidable Dmitri Hvorostovsky al lado de Renée Fleming. El broche de oro de esta celebración llegó con la metafísica e ingrávida interpretación del ‘Mild und leise’ de Tristan und Isolde de Wagner (2026), en la voz contundente de Lise Davidsen.
Apreciar esta compilación en la pantalla del Lunario del Auditorio Nacional reafirmó que el cine y las transmisiones en alta definición no son sustitutos de la experiencia viva en el foso, las tablas del escenario o las butacas del teatro —acaso ninguna grabación lo es—; pero son, acaso, portales de preservación y divulgación de un valor incalculable. Y el Met de Nueva York, a través de estos primeros 20 años de difusión en vivo y alta definición, sin duda ha transformado para siempre la manera en que el mundo consume, padece y ama la ópera, aun sin acudir a Lincoln Center.

La temporada 2026-2027 de En vivo desde el Met de Nueva York, de un vistazo


