El compositor Charles Silver (1868-1949) es prácticamente desconocido para los melómanos, pero hay que resaltar que fue uno de los alumnos más prometedores de Jules Massenet, cuyo estilo refinado y gestos dramáticos efectivos dominaron por completo el mundo de la ópera francesa de finales del siglo XIX y principio del XX.
Su ópera La belle au bois dormant (La bella durmiente del bosque), basada en el cuento de Charles Perrault, da testimonio de estas habilidades con su música colorida, vivaz y sorprendentemente moderna: la influencia de Puccini es también muy palpable. El libreto fue escrito por Michel Carré y Paul Collin y Silver decidió dedicarle esta ópera a su esposa, la soprano Georgette Bréjean, quien la estrenaría cantando el papel de Aurora y la Reina.
Gracias a la curaduría del equipo de Palazetto Bru Zane, sale de nuevo a la luz esta encantadora ópera con melodías accesibles, elegantes y una historia conocida por todos. Como dicen las notas del álbum, “el libreto enriquece la historia original con encantadores toques cómicos de los personajes de Jacotte y Barnabé, que aportan un contrapunto alegre a la trama de cuento de hadas. Aunque tuvo un exitoso estreno el 8 de enero de 1902 en Marsella, lamentablemente la ópera nunca se estrenó en París, lo que impidió su difusión a mayor escala, a pesar de una aclamada reposición en el Théâtre de la Monnaie de Bruselas.
“De origen ruso e hijo de un vendedor viajero, Charles Silver, nacido en París, tuvo que solicitar la naturalización francesa antes de poder participar en el Premio de Roma con su composición musical. Se matriculó en el Conservatorio de París en 1886, donde estudió armonía con Théodore Dubois y composición con Jules Massenet, y ganó el Primer Premio de Roma en 1891 con su cantata L’interdit (Lo prohibido), tras obtener la ciudadanía francesa en 1889.
“Aparte de las obras que compuso en la Villa Medici (una obertura titulada Bérénice de 1895 y la ópera La belle au bois dormant, sus primeros números de opus fueron mélodies y canciones patrióticas (entre ellas ‘En avant!’, con texto de Paul Déroulède). Sin embargo, logró hacerse de un lugar en los principales programas de conciertos parisinos con varias obras estrenadas a principios de siglo: Rapsodie sicilienne (Concerts Lamoureux, 1899) y Poème carnavalesque (Mónaco, 1906, compuesta en la Villa Medici).
“Casado con la soprano coloratura Georgette Bréjean (una intérprete popular de Manon de Massenet a finales de la década de 1890), Silver también se dedicó a escribir obras líricas: Le Clos (El recinto), estrenada en 1907 en la Opéra-Comique; Neigilde (Epílogo), un ballet con canto estrenado en Montecarlo en 1909); Myriane (Miriana), un drama lírico estrenado en Niza en 1913); La mégère apprivoisée (La fierecilla domada), estrenada en la Ópera de París en 1922); y finalmente La grand-mère (La abuela), de 1930) y Quatre-vingt-treize (Noventa y tres), de 1936. Nombrado profesor de armonía en el Conservatorio de París en 1919 tras la muerte de Lavignac, fue condecorado con la Legión de Honor en 1926.”
Es un cuento lírico en cuatro actos y nueve escenas denominadas ‘El Bautismo’ (prólogo), ‘El sueño de Aurora’, ‘Cien años después’, ‘La cueva del hada Urgèle’, ‘La gruta azul’, ‘El bosque encantado’, ‘La bella durmiente’, ‘El despertar’, ‘las hadas’ (apoteosis). Hay algunas variantes importantes que hay que mencionar en la trama: aunque se mantiene la esencia de la princesa que es víctima de un hechizo —del cual debe ser despertada por un beso de un apuesto príncipe— Carré, Collin y Silver cambiaron ciertos elementos y añadieron otros.
No existe una rueca en donde la Princesa Aurora se pincha el dedo con la aguja y cae en un profundo sueño. En esta ópera, ella conoce al Caballero Errante, que llega a pedir alojamiento al castillo del Rey y él le da un beso en la frente y la hace caer en el sueño que el hada Urgèle, la bruja mala, predijo durante el bautizo de la princesa. Ella dormirá por cien años, al igual que toda la corte, y será despertada por un Príncipe a quien el hada Primavera ayudará a cruzar los matorrales y enredaderas que protegen el misterioso castillo.
En ese segundo acto nos encontramos en el reinado de Francisco I de Francia, específicamente. Hay un contraste muy significativo entre los personajes de la nobleza y aquellos del pueblo que rodea al castillo. Se incluye a dos personajes cómicos: la pareja de Barnabé y Jacotte. Ellos representan el amor más terrenal y la parte ligera de la trama, con un amor menos idealizado, más campirano y con tintes de jocosidad. Otro detalle curioso es que Aurora no será despertada con un beso en los labios por el Príncipe en el acto IV: será, de nuevo, un beso en la frente, como fue el que le dio el Caballero Errante. En ello es muy claro el libreto y las indicaciones escénicas: ‘Un baiser sur le front’ (‘Un beso en la frente’).
Así como sucedió en su estreno, varios intérpretes cantan dos roles durante la ópera: la soprano principal canta tanto a la Reina como a la Princesa Aurora, el tenor canta tanto al Caballero Errante como al Príncipe y la mezzosoprano canta el papel de la Dama Gudule y del Hada Urgèle.
Hay varios números de ballet y de pantomimas que recuerdan el ballet de La bella durmiente de Chaikovski, que seguro Silver habrá escuchado y visto. Su música ilustra de maravilla la atmósfera de cuento de hadas, utilizando un artificio muy sencillo pero que resalta más en el escucha la sensación de estar escuchando un cuento de hadas: hace que el rol del hada Primavera sea hablado. Será ella que enumere los dones que se le darán a la princesa Aurora en su bautizo y será ella quien ayude al Príncipe a rescatar a la joven.
La belle au bois dormant, prólogo: ‘À ton appel qui nous convie’
La música tiene muchos toques de Massenet con algunos momentos instrumentales que recuerdan incluso a preludios wagnerianos, como el del acto I. La orquestación es grande y se requiere de voces potentes capaces de matizar y personificar con credibilidad a cada personaje sin caer en estereotipos. La acción fluye sin casi detenerse o fragmentarse en arias, duetos, tríos o concertantes; se siente como un todo musical que se va entrelazando. Los coros son muy importantes para personificar tanto a la nobleza como a la plebe, cada uno recibiendo un tratamiento musical adecuado a su estatus. Los primeros con melodías más solemnes y suntuosas y los segundos con música alegre y más ligera. Las escenas del bautizo y el final son musicalmente espectaculares en su grandiosidad orquestal y coral.
La belle au bois dormant, prólogo: ‘Pour mieux réaliser l’espoir’
La soprano Guylaine Girard canta la Reina y la princesa Aurora con una voz lírica, casi ligera, con un vibrato un poco marcado en ciertos momentos pero que refleja la inocencia de la joven. Tiene un registro central de gran dulzura, que muestra en ambos papeles y lo utiliza con elegancia en su primera aria ‘Quelle forcé inconnue’ en el primer acto. Su dicción es muy clara, haciendo matices muy bellos en ciertas frases.
La belle au bois dormant, acto I: ‘Quelle force inconnue’
La mezzosoprano Kate Aldrich canta tanto al hada Urgèle como a la dama Gudule, esposa del Gran Senechal. Como el ‘hada mala’, Aldrich hace buen uso de su voz de pecho y de su registro central aterciopelado, sin hacer una caricatura del personaje, imprimiéndole la maldad necesaria y el toque de un ser maligno.
El tenor Julien Dran, de timbre lírico, puede interpretar tanto los momentos más dulces y tiernos de sus dos personajes (el Caballero Errante y el Príncipe), hasta abordar los pasajes de tintes más heroicos de los actos III y IV. Hace bien la distinción entre un rol y otro, dándole al primero un carácter más ligero y al segundo vertiéndole toda la pasión y el amor del joven enamorado. Sus duetos con Aurora son de los momentos más bellos de la ópera y su voz y la de Girard se acoplan muy bien tanto en el dueto ‘De quelle puissance étrange… L’amour!… que dit l’amour ?’ en el acto I, como en el dueto final de Aurora y el Príncipe en el acto IV.
La belle au bois dormant, acto I: ‘L’amour!… que dit l’amour?’
La soprano Clémence Tiquien tiene una voz muy dulce y con agudos y sobreagudos brillantes. Hace el papel del Paje en el acto I, cantando el aria ‘Il part où l’honneur l’appelle’ y luego interpreta a Jacotte con carisma, comicidad y ternura. Como su esposo Barnabé, el barítono Matthieu Lécroart interpreta con buen gusto al aldeano inocente y ambos dan un toque de ligereza a la trama. El barítono Thomas Dolié interpreta al Rey con buen legato, un fraseo impecable y vis cómica a flor de piel.
Hay que resaltar el excelente trabajo de la Hungarian National Philharmonic Orchestra, el Hungarian National Choir bajo la batuta de György Vashegyi, quien saca de sus músicos todos los matices y colores orquestales de la partitura con claridad y buen balance, resaltando todas las texturas orquestales sin que se desborde el sonido majestuoso de la música en las escenas cumbre. Un gran descubrimiento que esperemos se presente en escena dada su bella música y el tema tan conocido que seguro atraerá a todo público.
Trailer: Charles Silver’s La belle au bois dormant | ‘Opéra français’ CD-Book
Thomas Dolié (Le Roi), Guylaine Girard (Aurore/La Reine), Kate Aldrich (La Fée Urgèle/Dame Gudule), Adrien Fournaison, Julien Dran (Le Prince/Le Chevalier Errant), Matthieu Lécroart (Barnabé), Clémence Tilquin (Jacotte / Le Page), Adrien Fournaison (Éloi / Le Senechal) Hungarian National Philharmonic Orchestra, Hungarian National Choir, György Vashegyi
Palazetto Bru Zane CD



