Concurso de Canto Francisco Viñas en Barcelona

Enero 24, 2021. Ese año también el tradicional concurso y sus diferentes fases estuvieron sometidos a las medidas especiales por la pandemia. Así hubo una ceremonia inaugural con concierto de tres premiados recientes (Iván Ayón, Carles Pachón, y Serena Sáenz acompañados al piano por Josep Buforn) con pocos asistentes y en streaming, bastante menos interesante que otras veces. 

Pude sí asistir a las fases de la semifinal (esta vez los inscritos no llegaron a 500 y algunos no pudieron llegar a presentarse). Los dieciocho admitidos a la final, como siempre, incluyeron algunos nombres que nos dejaron perplejo, y excluyeron algún otro que hace que uno se pregunte cuál es el problema de sus oídos. Pero así es y ha sido. Y supongo que será, sobre todo si los cantantes son minoría en el jurado. Los esforzados pianistas fueron Anna Creixell, Rodrigo de Vera y Stanislav Angelov.

Finalmente, en el concierto de clausura, con orquesta dirigida por Álvaro Albiach (la orquesta sonó bien y a tiempo con los cantantes, y los momentos más lentos o líricos tuvieron mejor suerte), se escuchó a los seis premiados más tres premios extraordinarios.

El barítono César Méndez Silvagnoli cantó un aria de la zarzuela Los Gavilanes de Guerrero con recursos estimables pero tendiendo a cantar fuerte y algo engolado. El bajo Andrea Pellegrini estuvo brillante en el aria de ‘La calunnia’ rossiniana, y realmente habría merecido otra clasificación. La mezzo Deniz Uzun hizo oír una respetable “Habanera”, sólida aunque no muy sutil. El tenor Katleho Mokhoabane se rehabilitó en parte de su discutible prestación en la final con una correcta versión del aria del retrato de Die Zauberflöte (Mozart fue probablemente el músico más elegido en esta oportunidad por los distintos concursantes). La soprano Inna Demenkova, una lírica de voz bella, pero cuya emisión del agudo es muy abierta, hizo escuchar el vals de Musetta y, menos acertadamente, la gran aria de Elvira de Don Giovanni, demasiado central para ella. (No entiendo por qué, si fue premio de ópera rusa, no eligió un aria de ese repertorio).

El tenor Chuan Wang se exhibió en la entrada de Lindoro de L’Italiana in Algeri y la al parecer ineludible de Tonio en La fille du régiment. Canta bien aunque el material no sea de primera magnitud.

Luego de la entrega de premios (mucho más rápida que en años anteriores, cosa que debería mantenerse aunque si pudiera evitarse que los premiados llevaran sus diplomas como una ficha policial sería mejor) hizo su aparición el barítono Vasiliy Sokolov, excelente músico y buena voz con una convincente aria del Conde de Le nozze di Figaro, y una muy buena versión del arioso de Onegin. El barítono Germán Enrique Alcántara tiene muy buena voz y al menos esta vez reprimió censurables histrionismos aunque su volumen ciertamente lució menos en ‘Eri tu’ que en ‘Vision fugitive’ de la Hérodiade massenetiana. La mezzo Olga Syniakova puso de nuevo en evidencia su gran musicalidad en el aria de las cartas de Werther y cantó bien, pero sin suficiente sensualidad ni graves, la gran escena de Dalila en el segundo acto de la ópera de Saint-Saëns. Indudablemente dejó sentado con Sokolov y en parte Uzun y Demenkova la superioridad actual de la enseñanza en el mundo eslavo, para no meternos en nacionalidades. Cerró el concierto la mezzo Carmen Artaza, que cantó con aplomo y algo menos anónimamente que en audiciones anteriores el aria de las lágrimas de Werther, y Parto parto’ de La clemenza di Tito. Y así acabó esta edición no demasiado exaltante.

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