🇩🇪 Agrippina en Múnich

Alice Coote (Agrippina) y Franco Fagioli (Nero)

Julio 23, 2019. El estreno de este título de Händel en el Festival de Ópera de Múnich se presentó en un maratón de 3 horas y media. Para hacer notar el juego de poder de los sexos, el regista Barrie Kosky y la escenógrafa Rebecca Ringst crearon una construcción de marcos metálicos, con persianas y escaleras que se movían para permitir la conversión de los espacios y locaciones de la obra. Fuera de eso, la puesta en escena fue convencional y sin marcaje para los solistas, que cantaron siempre adelante en el proscenio. Los vestuarios de Klaus Bruns fueron atemporales. 

Los personajes se dividieron en dos grupos: por un lado, mujeres hermosas, fuertes y manipuladoras; y por otro, hombres débiles, hiperactivos y extremadamente cachondos. Todos actúan como al borde de un ataque de nervios, sobre presión hormonal o lujuria desmedida. La tragedia original, sobre una lucha cruenta de poder, se vio seriamente disminuida por las ideas del regista, quien a ratos parecía haber querido montar un espectáculo de payasadas. Al final de la función de estreno, el público no cesó en abuchear al equipo “creativo”.

Ivor Bolton es en cambio un verdadero director de cantantes. Al frente de la Orquesta Estatal Bávara presentó un sonido histórico con algunos sonidos modernos de tempi cómodos y ligeros para los solistas. El sólido elenco estuvo dominado por la rivalidad de dos personajes femeninos: Agrippina y Poppaea. Agrippina, madre del futuro emperador Nero, es una maestra de la intriga cortesana, y todos los hombres se ven atraídos a esta mujer misteriosa, siempre vestida de negro… incluso su incestuoso hijo, Nero. Al final, solo queda ella sentada, sola, en medio de un escenario vacío: un epitafio conmovedor sobre la soledad eterna de una mujer poderosa.

Alice Coote cantó con más ligereza de la que se espera de una soprano dramático. Un poco crescente en los agudos, es una gran músico que nació para cantar este demandante rol. Elsa Benoît en el rol de Poppaea cantó con una voz de gran belleza con un delicioso timbre de soprano lírico y dinámicas de encaje y filigrana bordadas. 

El contratenor Franco Fagioli interpretó al pubescente hijo de Agrippina con una voz hermosa y grande. Además de ser un cantante fenomenal, es un excelente actor cuya voz posee un virtuosismo inimaginable. El Ottone de Iestyn Davies presentó un timbre suave y muchos piani, messa di voce y cantabili en su canto.