🇮🇹 Fernand Cortez en Florencia

Dario Schmunck (Fernand Cortez) en Florencia © Michele Monasta

Octubre 20, 2019. El Teatro del Maggio Musicale inauguró su temporada con un gran desafío musical: la primera representación en tiempos modernos de la primera versión de Fernand Cortez, ou la conquête du Mexique de Gaspare Spontini, estrenada el 28 de noviembre de 1809. La partitura, concebida para celebrar las conquistas militares de Napoleón Bonaparte, se basó en los cánones de la tragédie lyrique francesa. El compositor, insatisfecho con su primer borrador, lo reelaboró en 1817 para París y, luego, con todavía más modificaciones, lo presentó en Berlín en 1824 y 1832. Este redescubrimiento nos permitió evaluar el papel fundamental que tuvo este autor en un periodo complejo, de transición, desde fines del siglo XVIII y con la llegada de Gioachino Rossini a París.

El proyecto contó con la atenta concertación de Jean-Luc Tingaud al frente de la orquesta del Maggio Musicale Fiorentino, así como la bella coreografía de Alessio Maria Romano ejecutada por su Compagnia Nuovo Balletto di Toscana. Por el contrario, el coro, preparado por Lorenzo Fratini, luchó para compenetrarse del todo con la partitura. 

Los solistas no siempre estuvieron, tampoco, a la altura de la dificultad técnica de la escritura spontiniana. Como el protagonista, el tenor Dario Schmunck mostró un instrumento que a menudo tiene problemas de hacerse escuchar por encima de la masa orquestal, pero resolvió su prueba con convicción y dedicación. Alexia Voulgaridou sufrió como Amazily a causa de las exigencias de una parte decididamente difícil. El tenor Luca Lombardo también pareció inadecuado para los requerimientos del personaje Télasco, quien con buena dicción francesa exhibió unos medios no obstante socavados por el cansancio que le provocó el largo y exigente rol. 

El espectáculo ideado por Cecilia Ligorio en la dirección escénica, y corroborado por su equipo (Alessia Colosso y Massimo Checchetto en la escenografía, Vera Pierantoni Giua en los vestuarios y Maria Domènech Gimenez en la iluminación), conformó una propuesta correcta, que respetó la imaginación artística del siglo XVI, en combinación con algunos destellos innovadores.